El desacuerdo con la Casa Blanca

Los empresarios de Estados Unidos manifestaron al Gobierno su oposición a nuevas sanciones contra Rusia. Argumentan que esto destruirá empleos y aumentará sus costos.

Las empresas de EE.UU. están preocupadas de que sus rivales en Europa y otros lugares, en especial China, ganen a costa del sector privado. / Bloomberg

Los principales grupos empresariales de Estados Unidos van a hacer pública su oposición a la imposición unilateral por parte de la Casa Blanca de nuevas sanciones contra Rusia, al decir que afectarían a los trabajadores de Estados Unidos y que costarían empleos.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos y la Asociación Nacional de Manufactureros han tomado el inusual paso de comprar espacios de publicidad el jueves en los principales periódicos nacionales para objetar las nuevas medidas.

La iniciativa acontece al tiempo que se da una nueva discusión en la Casa Blanca sobre la necesidad de reducir la presión sobre el presidente de Rusia, Vladimir Putin, por la continua desestabilización de Ucrania.

Washington y Bruselas han estado coordinando planes para imponer durante algún tiempo sanciones contra ciertos sectores críticos de la economía de Rusia, enfocándose en energía, finanzas y defensa.

Los diplomáticos describen el trabajo técnico para estos embargos de “nivel tres” como completos en su mayoría, pero los países de la Unión Europea están muy divididos con respecto al punto en el que deben comenzar a implementarlas.

La presión pública adicional por parte de las empresas de Estados Unidos podría detener al gobierno, poco antes de la cumbre europea en Bruselas, que será hoy viernes y en la que se podrían anunciar nuevas medidas.

“Se ha presentado un largo consenso empresarial y bipartidista a favor de aproximaciones multilaterales cuando lidiamos con retos de política exterior”, dijo Linda Dempsey, vicepresidenta para asuntos internacionales de la Asociación Nacional de Manufactureros.

Dempsey aseguró que la asociación no objetaba las sanciones en sí y que comprendía la necesidad de tomar medidas para reducir las tensiones en Ucrania, pero que las medidas unilaterales no funcionarían.

Las empresas de Estados Unidos aún recuerdan el embargo a los granos que el país le impuso unilateralmente a la Unión Soviética luego de la invasión de Afganistán por parte de Moscú en 1980.

“El presidente Reagan reconoció esta realidad hace tres décadas, cuando levantó el inefectivo embargo de granos sobre la Unión Soviética”, dijo Thomas Donohoe, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, en el texto del anuncio que se publicó en los periódicos.

Desde una perspectiva más amplia, las empresas de Estados Unidos están preocupadas de que sus rivales en Europa y otros lugares, en especial China, ganen a costa del sector privado estadounidense si Washington procede solo.

Los líderes empresariales creen que Washington y el Capitolio se han vuelto demasiado dependientes de las sanciones como herramienta de política exterior y a menudo quienes sufren las consecuencias son los privados.