El dólar, la variable económica del año

Para que el peso se devaluara 20% fue necesario que el precio del petróleo cayera 42%. Cómo se relacionan los dos y qué implica para el país.

“Quizá el dólar acabe en los $2.500 a fin de año”, se oyó en una conversación y muchos quedaron sorprendidos, porque sólo a comienzos de año estaba en $1.926 y en febrero llegó a los $2.050, causando gran ruido en el mercado, pero eso era muy lejano a los $2.423 que alcanzaría a mediados de diciembre, valor que ningún analista de mercado esperaba, y por esto Raddar y El Espectador consideran el dólar como la variable económica del año.

Mucho se había dicho que el peso estaba sobrerrevaluado y que sin duda nuestro tipo de cambio debía ajustarse, pero nunca se esperó un ajuste de este tamaño, con una devaluación de más de 25% en lo corrido del año. Según los trabajos de Bancolombia, Banco de Bogotá y el ejercicio que hizo para el PNUD Hernando José Gómez, es evidente que esto se debió a dos factores fundamentales: el recorte de liquidez de la FED y la caída del precio del petróleo, que pasó de US$95 por barril a US$53 a fin de año.

Para que el peso se devaluara 20% fue necesario que el precio del petróleo cayera 42%, lo que implica una relación muy cercana entra las dos variables, pero no tan grande como para provocar una devaluación tan fuerte. Según modelos de Raddar, si el precio del petróleo WTI fuera de US$0 o no exportáramos ese hidrocarburo, el tipo de cambio de equilibrio sería de $2.840 y por esto cuando el precio del barril llegó a los US$100, el tipo de cambio estimado era de $1.866, así que nuestro tipo de cambio llegó a estar cerca de este número. Mas la devaluación presente tiene un componente adicional que puede ser propio del pánico de mercado, ya que el tipo de cambio esperado a los US$50 el barril es de $2.353, y estamos por encima de eso, lo que puede indicar que parte del aumento de la relación de pesos por dólar tiene factores temporales que pueden corregirse el próximo año.

La dinámica de esta variable tiene tres preguntas fundamentales detrás. La primera es por qué el precio del petróleo ha bajado tanto, y si bien la respuesta aún no es clara, parece haber un consenso en el mercado en que el aumento de la producción de los países petroleros árabes se debe a una reacción frente a la producción de shale oil y el fracking en los Estados Unidos y quizá buscando reducir los ingresos públicos en Irán, lo que indica que no es un fenómeno puro de mercado, sino una serie de decisiones estratégicas que han tenido enormes implicaciones en las devaluaciones de casi todos los países emergente y en particular del rublo ruso, que en 2014 se devaluó cerca de 51% en un año, dejando a esta nación como una gran perdedora en el proceso y a China enormemente beneficiada al ser el principal importador de petróleo en el mundo, lo cual puede generar una mejor dinámica de la economía mundial en 2015.

La segunda pregunta es cómo afecta la devaluación (no el precio del petróleo) a Colombia. En muchas de las variables económicas siempre hay impactos negativos y positivos al mismo tiempo, dependiendo a quién se refiera. En el caso de la devaluación es evidente que ganan los exportadores y pierden los importadores, donde los cafeteros obtienen un gran beneficio en el proceso e incluso Ecopetrol en sus balances en pesos por ser un exportador de petróleo (aunque la caída del precio reduce este impacto). La industria aparentemente sale beneficiada, pero mucha de esta tiene deuda externa en dólares y el pago se encarece de manera muy importante, al igual que al Gobierno Nacional, situación que se convierte en una enorme oportunidad de canjear por crédito en Colombia o colocar bonos en el mercado local, y las multinacionales presentes en el mercado verán un menor valor en dólares de sus transferencias al extranjero. En el mismo sentido, los productores nacionales quedan en ventaja frente a las importaciones, siempre y cuando sus insumos sean locales como ocurre con el sector de las confecciones y no como ocurre en el sector automotor. El comercio puede verse afectado porque los importados que trae pierden competitividad, pero se ve beneficiado porque las compras en internet casi equiparan los precios locales y tiene la opción de cambiar su oferta de productos por producción nacional. En la mayoría de los casos, la devaluación —que aún puede ser mayor que lo correcto— parece ser benéfica para el país, porque favorece más la generación de valor agregado y la repatriación de deuda, lo que puede significar una mayor dinámica en el PIB en años venideros.

Esto también tiene impactos en los hogares, ya que cerca del 7% del IPC está constituido por productos importados, que pueden ser cerca del 13% de las compras en pesos de las personas y esto causará no sólo una presión inflacionaria, sino un cambio en la composición de las compras, porque seguramente muchos importados dejarán de llegar. En el mismo sentido, el precio de la gasolina no bajará a los niveles que muchos esperan, ya que la refinería de Cartagena está en remodelación y debemos importar gasolina a un dólar cada vez más caro. Adicionalmente para la temporada de Navidad, las compras por internet, los viajes internacionales y las compras en el exterior se verán impactados por esto.

La tercera pregunta es qué puede pasar en los próximos meses. Lo que evidencia este fenómeno es que nuestra moneda está fuertemente ligada a nuestro comercio internacional y en este momento al precio del petróleo, en el cual no tenemos ninguna injerencia como nos ocurre con la política monetaria de los Estados Unidos, por lo tanto nuestro margen de acción es reducido, pero ya sabemos qué tan grande es el impacto de algunas variables externas en la economía, y el Banco de la República y los ministerios de Hacienda, Comercio y Minas deberán dibujar nuevas líneas de políticas públicas.

Esta devaluación es positiva porque mostró una economía más real de la que pensábamos que teníamos y nos dejó ver que con un precio del petróleo bajo, un dólar fortaleciéndose y una economía mundial a media marcha, el peso es mucho más fuerte que hace 12 años.

 

 

 

* Presidente grupo empresarial Raddar.