El edificador del Grupo Bolívar

El líder de más de medio siglo de este conglomerado, con 83 años, voz pausada pero firme, cuenta los planes de expansión y consolidación de sus empresas en el exterior, incluido Brasil, y relata las decisiones más difíciles que ha tenido que tomar.

Las obras de arte que adornan los espacios de la oficina de don José Alejandro reflejan la pasión de esa faceta oculta que no pudo desarrollar: ser artista. / Ándrés Torres - El Espectador

A José Alejandro Cortés se le debe parte de la construcción económica de este país. Es de esos hombres de números que estudian para medir el riesgo en los negocios; trabajó para que ese riesgo se volviera una oportunidad y se graduó, tras saborear las mieles del éxito, como edificador de uno de los conglomerados  más sólidos de Colombia. No en vano cuenta en sus haberes, en las cuentas del Grupo Bolívar, el banco Davivienda, catalogado como el tercero del país; la Constructora Bolívar, la más fuerte en soluciones de vivienda, y Seguros Bolívar, una de las joyas de la industria nacional, sólo por citar las más grandes.

Don José Alejandro le contó a El Espectador cómo se ve el grupo desde su óptica, cuál es la hoja de ruta que ya está trazada, en qué están los empresarios de hoy y por qué eso que llaman innovación fue lo que él puso en práctica hace más de 50 años, lo que llevó a su organización a poner los ojos en el mercado internacional.

Lo más difícil de la vigencia de los grandes grupos económicos es la herencia, pasar a la segunda y tercera generaciones, ¿cómo van ustedes con esa tarea?

Desde el punto de vista de la participación que tiene mi familia en el grupo, hay una cierta orientación a que la generación que me sigue esté muy convencida de la importancia de mantener su patrimonio en acciones de nuestra empresa. Lo que sí hay es que en este tipo de empresas, a largo plazo, cuando ya son demasiados los herederos o las personas que van recibiendo esas participaciones, los dueños empiezan a desaparecer. Nosotros no somos totalmente dueños de la empresa, tenemos varios socios.

¿Cuáles son los principales valores que ha impregnado la familia al grupo empresarial?

Si hacemos coincidir los valores empresariales con los familiares, tenemos una gran fuerza de crecimiento. La base y éxito de cualquier empresa se encuentra en sus principios. El factor humano es muy importante para nosotros, por eso apoyamos a los jóvenes músicos con la Sinfónica Juvenil, a los periodistas con el Premio Simón Bolívar, a tantas familias con el fácil acceso a créditos para vivienda.

¿Por qué las personas son el activo más importante de las empresas?

Bueno, esa sí es una verdad —como dicen— de perogrullo. Las empresas las hacen las personas. Así sean orientadas a un producto o a algún tema concreto de la producción de la organización. En empresas que se caracterizan por ser de servicios, todavía es más importante la persona, porque hay mayor contacto con el cliente. Desde mi punto de vista, esta filosofía es desarrollada por quienes trabajamos dentro de la organización, no necesariamente por mí. ¿De dónde viene eso? No sé (sonríe). Es un sentimiento, una convicción.

¿Cómo está su salud, su día a día ahora que ya dejó de estar al frente del conglomerado?

Sigo muy activo. No he dejado totalmente la organización, participo en las juntas de las diferentes empresas del grupo y toma gran parte de mi tiempo. También en fundaciones de beneficio social, como el Consejo Privado de Competitividad, empresarios por la educación y varias otras.

Después de dedicar toda una vida al trabajo, ¿no ha pensado en retirarse totalmente?

No, vivo feliz haciendo lo que hago.

En el año 70 sufrió una parálisis, tal vez por demasiado estrés. ¿Eso fue un punto de quiebre en su carrera? ¿Qué le dejó esa experiencia?

Uno tiene etapas en la vida. Una es la de crecimiento, la de estudio, colegio y la universitaria. Sale uno de esa y se inicia la del trabajo, que va acompañada a su vez de la vida familiar, construir un hogar, y la vida transcurre en parte trabajo y en parte familia. Cuando vino esta enfermedad se cortó una etapa y comenzó otra. Lo importante de esa situación es que tuve mucho tiempo para reflexionar, pensar en mi vida, en la empresa, en mis creencias, en muchos temas en los que uno nunca se detiene a pensar porque nunca tiene tiempo. Entonces fui construyendo y organizando, filosóficamente, las creencias y valores que tenía para tomar mejores decisiones.

Precisamente una de las cualidades que caracterizan a un gran líder como usted es la toma de decisiones. ¿Cuál ha sido la que le ha sacado más canas a en su vida empresarial?

Uno de los temas más difíciles de manejar fue el relacionado con el Banco de Bogotá, donde en algún momento la organización Luis Carlos Sarmiento y nosotros estuvimos peleando el control del banco y finalmente el gobierno lo adquirió. Luego le vendió las acciones al grupo de Luis Carlos Sarmiento. Fue una época supremamente difícil, en la que teníamos que estar tomando decisiones en forma muy rápida. Otra decisión hubiera sido: yo le vendo todo esto a Luis Carlos Sarmiento y me ahorro una cantidad de dificultades. Pero la realidad es que no se dieron las cosas así. Nosotros no creíamos que lo más conveniente era venderle a Sarmiento y él tampoco creía que lo más importante era vendernos a nosotros. Pero las cosas se dieron porque nosotros teníamos ciertos criterios y lealtades con la gente que trabajaba en el banco.

¿Cuáles son los planes de expansión del grupo?

Hemos venido creciendo en los últimos años y diría que el plan de expansión fue adquirir bancos y compañías de seguros en Centroamérica. Ahora la orientación es mirar hacia afuera. Obviamente seguir desarrollando nuestros negocios en el país, específicamente en el campo financiero y la parte de seguros. También tenemos el negocio de la construcción, donde sí estamos muy orientados a mantenernos en Colombia.

¿Y Centroamérica sigue siendo un mercado activo?

Claro. Es un grupo de países en desarrollo. En algunos aspectos se parece a la Colombia de hace algunos años. Tienen unos mercados que se pueden complementar con nuestros productos y ahí es donde logramos la sinergia para invertir. Creemos en Centroamérica, aunque tenga muchas dificultades. Pero si una persona pensara en entrar a Colombia, diría: pero ahí están las Farc, las autodefensas, el narcotráfico; eso sería muy asustador, pero hay gente que está viniendo. Existen problemas de violencia, pero al mismo tiempo hay posibilidades de ampliar los mercados. Los bancos son entidades bien organizadas. Tenemos confianza y creemos que va a ser muy rentable esa inversión.

De latinos para latinos...

En realidad somos un grupo multilatino y seguiremos con esa línea. Aunque tenemos alguna actividad en Estados Unidos, una sucursal en Miami, pero es mucho más fácil trabajar en el idioma de uno. Un paso importante sería mirar al Brasil, que es un tema nuevo que habría que desarrollar.

¿Cómo está el mercado en ese país?

Es muy competitivo. Si fuera el caso, estamos en capacidad de entrar a cualquier parte, a España, en fin. Pero lo ideal es consolidarnos en los países de habla hispana.

Después de Centroamérica, ¿tienen los ojos puestos en otro país?

Esto es por etapas. Primero tenemos que consolidar lo que hemos sembrado para cosechar. Es como en la vida, uno no puede comerse todo a la hora del almuerzo, porque hay que pensar también en el desayuno y la comida. La última adquisición fue de Corredores Asociados, en el campo financiero.

¿Cuál fue el negocio de su generación y cuál es el de ahora?

El financiero en mi época y lo seguirá siendo en esta.

¿Davivienda y su presidente, Efraín Forero, son la joya de la corona del grupo?

Indiscutiblemente la parte más importante de nuestro grupo es la financiera. Efraín Forero es muy competente y está llevando el negocio muy bien. Pero desde otro punto de vista, Jorge Enrique Uribe y Carlos Arango han llevado los negocios de manera excepcional en sus respectivos campos de seguros y construcción.

¿Cómo ha sido la participación histórica de la mujer en el grupo?

Cuando entré a este negocio, hace 60 años, la mujer tenía una participación orientada hacia el trabajo básico, secretaria o trabajos secundarios en contabilidad. Hoy día la mujer representa por lo menos la mitad del grupo. Dentro de eso hemos tenido cada vez más en la alta dirección. Pero en ningún caso ellas tienen menos competencia o incapacidad, todo lo contrario, las damas son muy competitivas.

Usted ha promovido valores como la lealtad, la honestidad y el respeto dentro de la organización. En un país con una cultura y herencia de deshonestidad y corrupción, ¿cómo hace para que esos valores se mantengan?

La primera cosa es que eso es un principio. Toda la gente debe interiorizar ese concepto en el grupo. El ser deshonesto es un pecado mortal y se castiga, en este caso, con la destitución. Pero en una organización con 24 mil personas es muy difícil que no haya deshonestos, más en temas financieros. Hay quien le vende los datos a un facineroso para que clone una tarjeta de crédito, pero intentamos y hacemos un enorme esfuerzo para lograr ser muy honestos.

Dejó una herencia de la cultura de la innovación, ¿cómo mantenerla o desarrollarla?

Ese concepto tiene más de cien años y una empresa en competencia no se puede mantener entre los primeros lugares si no hay innovación. El problema que existía en otras épocas no es que no tuviéramos conciencia de la innovación, sino que no sabíamos cómo llevarla a cabo. Ahora hay muchas posibilidades. Tenemos ese concepto en el ADN.

El negocio asegurador viene creciendo al ritmo de la banca, ¿pero cuáles son las proyecciones para Bolívar en banca?

En este momento hay más oportunidades en otros países de Latinoamérica que en la misma Colombia. Aquí estamos compitiendo varios bancos y todos muy buenos. Se trata de mantenernos y mejorar, pero en ese sentido miramos hacia afuera. Mejorar los sistemas electrónicos y de información, tener más conciencia de qué quieren nuestros clientes.

¿Y en seguros?

Hay campos en los que no hemos entrado mucho, como el agrícola y el de desempleo, que estamos desarrollando.

¿Qué falta para fortalecer esos sectores? ¿Cuál es la mayor dificultad?

En el agrícola hay mucha incertidumbre por los factores climáticos, es un negocio muy difícil y hay que hacerlo con gente experta. No nos podemos inventar la pólvora.

¿Y en la Bolsa de Valores de Nueva York qué proyección tienen?

Podría ser interesante colocar acciones, lo hemos hecho con acciones preferenciales y la idea es seguir en ese proceso. Por lo pronto no hemos creído oportuno colocar acciones ordinarias.

Hace unas semanas le entregaron la Orden al Mérito Líder de la Construcción, ¿qué representa ese reconocimiento?

Parte de mi trabajo ha estado relacionado con el mundo de la construcción; Davivienda es una de las mayores entidades dedicadas a la construcción de vivienda. Desde la constructora hemos liderado la vivienda social. Mi familia ha sido accionista de empresas de cementos, ya no lo somos, pero básicamente ese es el reconocimiento a toda una vida en los negocios, que es lo único que sé hacer, a lo que dediqué mis esfuerzos y de lo que estaré siempre muy orgulloso, independientemente de que me reconozcan ese esfuerzo o no. Tal vez hubiera deseado ser artista, pero la habilidad y el talento se me dieron fue por los negocios.

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