'El Gobierno abandonó al sector transporte': ADITT

Lo dice el presidente Ejecutivo de la Asociación para el Desarrollo Integral del Transporte Terrestre Intermunicipal, quien le pide al ministerio acciones inmediatas.

José Yesid Rodríguez, presidente de la ADITT.

Un cúmulo de males aquejan a los transportadores de pasajeros en Colombia. Y no se trata de temas menores, lo que está pasando es que el sector, que ha sido por décadas uno de los soportes de la economía del país, siente que el Gobierno lo tiene en el cajón del olvido. Por eso, en el marco del XXVI Congreso Nacional de Transporte, este 22, 23 y 24 de abril, José Yesid Rodríguez, presidente de la Asociación para el Desarrollo Integral del Transporte Terrestre Intermunicipal, ADITT, le soltará al Ministerio y la Superintendencia los escenarios por los que están atravesando y que amenazan la competitividad de más de 500 empresas y 50.000 vehículos dedicados al negocio. Estos son algunos de ellos.

Ustedes hablan de anarquización de todo el sistema de transporte. ¿A qué se refieren puntualmente?

En el transporte terrestre de pasajeros se vienen presentando fenómenos que están afectando la demanda y que vienen creciendo. ¿A qué nos referimos?: informalidad, mototaxismo, Uber, tarifas aéreas, la sobreoferta de buses y la venta de vehículos particulares.

Dicen ustedes que el Gobierno les ha aplazado la agenda…

Y no se han tomado medidas a fondo con relación al sector del transporte. Se han hecho mesas de trabajo pero no se han logrado conclusiones que permitan empezar a tomar medidas por parte del Estado frente a este sector.

Piden ustedes que se declare ilegal el mototaxismo. Pero ellos alegan el derecho al trabajo. ¿Cómo pretenden lograrlo?

Eso requiere una serie de medidas complejas pero que el Gobierno podría aplicar. Primero, hay que empoderar a las autoridades municipales jurídicamente con herramientas para que se desarrollen políticas con ese fin. Segundo, si bien es cierto alegan el derecho al trabajo, lo que se está afectando es a las empresas legales que prestamos ese servicio. Tercero, el Gobierno debe buscar que los formales se fortalezcan y así los ilegales, que son muy riesgosos para el usuario, se cree una política que permita absorber a esas personas que están por fuera prestando su servicio de manera ilegal. El Gobierno ha dejado que todo esto crezca y no lo está combatiendo, no sólo porque no lo reprime sino porque no genera una política que evite que más ciudades entren en ese juego y que las que ya lo tienen desestimulen su uso.

¿Hay sobreoferta de buses, pocos pasajeros?

Sí. El parque automotor sobrepasa la demanda de usuarios debido a que no hay control sobre el incremento de las capacidades a las empresas de transporte. Lo que se requiere es rediseñar una política que permita el uso racional de los vehículos, que éstos sean eficientes como las mismas empresas.

¿Se refiere a lo que pasó en Bogotá con los taxis y cerrar la oferta con venta de cupos?

Esa puede ser una de las medidas, pero es de choque muy extrema. Lo que se puede hacer es buscar un proceso para que las empresas puedan, con la dirección del Ministerio de Transporte, autorregularse.

¿Y eso qué quiere decir?

Que vayan acomodando su oferta a la demanda de servicios para que esos servicios que se presten puedan ser rentables para los vehículos y se logre un punto de equilibrio. Ya hay experiencias exitosas, hace unos seis años se hizo en algunas rutas donde se logró la autorregulación con orientación el Estado a las empresas y fueron procesos bien logrados.

¿Cuántos automotores están en este sector?

En el sector del transporte intermunicipal de pasajeros hay cerca de 50.000 vehículos y cerca de 500 empresas.

¿Cuánto le aportan al PIB colombiano?

Pueden llegar al 1%.

¿Qué tan fuerte es la ilegalidad?

Lo que está pasando es que, por ejemplo, en algunas rutas usted ve a vehículos particulares prestando ese servicio, o el mismo mototaxismo, el Uber moto y también el Uber de servicio particular que ya empezó a prestar el servicio de carretera. A eso se suma algunos servicios especiales que también salen a hacer competencia intermunicipal sin que tengan las medidas de seguridad que tenemos las empresas del sector. No les hacen revisiones a los vehículos y tampoco a los conductores. Eso, todo eso, baja la demanda.

¿Cuánto le quita la informalidad y la ilegalidad al negocio?

Hay unos estimativos, no estudios reales, pero estimamos que es un 20% de la demanda del transporte. Hay gente que usa servicios puerta a puerta de Bogotá a Villavicencio y eso no es permitido. O gente que quiere salir el fin de semana y contrata un transporte especial que no es legal. No se han tomado medidas fuertes de control.

Las tarifas aéreas están bajas y les compiten. ¿Cómo van a hacer para sobrevivir?

Esa es una de las situaciones más complejas para las empresas que tiene rutas como Bogotá – Medellín, o los que van a la Costa Atlántica. Lo que estamos tratando de hacer es unir esfuerzos en promocionar nuestro país para que los colombianos viajen por tierra, nuestros destinos turísticos. Ellos nos quitaron porcentajes importantes de pasajeros, por ejemplo la ruta Bogotá – Medellín ha caído un 30%, nosotros tratamos de recuperarnos en temporadas altas, pero lo más importante es que la gente entienda que nosotros tenemos un transporte terrestre que es una buena alternativa, sin límite de equipaje. Pero es muy difícil porque esas empresas aéreas tienen capitales muy fuertes y uno no entiende cómo hacen para aguantar con esas tarifas tan bajas.

El precio del crudo está por el piso. ¿El Gobierno debería bajar más el precio del Acpm y la gasolina?

Los precios que aquí se pagan no son justos. El famoso Fondo de Estabilización que ha sido la herramienta del Gobierno para cuando el precio del combustible está abajo, ahorrar y luego compensar cuando el precio internacional está alto y no cobrar más caro, se entiende, pero creemos que deberíamos pagar más bajo. Los costos operativos son cada vez más altos. Al final el efecto es que frente a los que pagamos cuando se compara con otros países, pues entonces somos menos competitivos. Colombia debería pensar en mediano y largo plazo. Si somos eficientes agregaremos más valor a la economía. Chile no produce petróleo, algunos de Centroamérica tampoco, y hoy son más competitivos que nosotros.

Se siente, por todo lo que usted dice, que Gobierno no les cumple. ¿Qué va a pasar?

Nosotros vamos a seguir exigiendo que se desarrollen unas metas para el transporte de pasajeros, que se revise la política. Hemos sido muy pacientes, no como otros sectores que realizan paros. No estamos con la protesta, vamos a seguir insistiendo dentro de los medios legales, pero es muy crítico que el Gobierno en estos últimos cinco años haya abandonado el sector. No hemos entrado en un proceso de revisión estructural y lo requerimos. No solo de cara al usuario sino frente a los empresarios que hacen grandes inversiones y tienen muchos problemas en las carreteras con la quema de los vehículos y la violencia.

¿Están estudiando un cese de actividades?

Por ahora esa parte, como empresarios, no la hemos considerado. Nos preocupa que el sector se deteriore y se generen movimientos sociales de la gente a las que les han quemado los carros y que ellos sí lo hagan. A nosotros no nos gusta eso porque se afectan los usuarios y el país. Tantos problemas que hay aquí como para poner uno más.

 

 

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