“El líder contundente está lleno de valores”

Pablo Etter, gerente de Imocom, empresa con más de 60 años en la industria, comanda a más de 500 empleados y habla de cómo aprender a escuchar a los presos del país le ha ayudado a ser un mejor ser humano y empresario.

Pablo Etter cree que un buen líder va escuchando y, acto seguido, va cambiando para mejorar. / Mauricio Alvarado
Pablo Etter cree que un buen líder va escuchando y, acto seguido, va cambiando para mejorar. / Mauricio Alvarado

¿Cómo se lidera a Imocom?

El liderazgo es una característica de los seres humanos que no siempre es fija. Uno va cambiando a medida que el tiempo le va a dando competencias. Todos tenemos capacidad de ser líderes, el problema es que no vemos nuestra capacidad de influir en los demás. El líder debe influir en su entorno, en este caso, debo tener ideas nuevas y buenas para que a la gente le guste lo que yo hago, lo que yo propongo, me entiendan y se motiven a seguirme. Ese liderazgo para mí es una herramienta para gestionar las empresas. En mi caso es muy participativo, interactúo mucho con las personas que tengo a mi alrededor, he aprendido a hacerlo porque me he formado como comercial de la compañía, he estado mucho tiempo mirando el mundo, estando en la calle, viendo a los clientes y he tenido un ejemplo muy cercano que ha sido mi padre, él es un líder con una condición muy innata, es innovador y emprendedor. Yo soy una persona formada, él no, entonces tengo un matiz un poco distinto. Un líder de hoy debe ser capaz de comunicarle a la juventud lo que es capaz de hacer, qué es lo que es útil de nuestra trayectoria para ponerlo en práctica. Los jóvenes tienen mucho que aportarle al mundo, asimilan la tecnología de una forma impresionante, entonces debemos compartir. Esas son las cualidades de un líder, el que es capaz de descubrir lo que tiene una persona para ejecutar un trabajo o llevar a feliz término una idea, o sencillamente trasmitir una instrucción y hacerlo abiertamente. En el liderazgo se debe ser franco y honesto. No se puede liderar si uno tiene tapados.

Hablemos entonces de ética. Muchos empresarios han creado carteles pisoteando la ética.

No es porque sea empresario, un líder puede ser el de un equipo de fútbol, pero en el escenario que sea debe estar basado en valores, uno no seguirá a una persona que no tenga valores. El líder que es contundente está lleno de valores, ese es el principio fundamental rector de cualquier ser humano. Y la única forma de conservarlos es actuando bien. En un mundo cristiano como el nuestro está muy bien especificado cuál es el buen camino. Los que hemos tenido una buena familia tenemos una fortuna y un regalo y quienes no han tenido eso han sido violentados. Los que han estado en un colegio y han sido violentados pues actúan distinto. Yo tengo que decir que tengo la fortuna de siempre tener el viento a favor y rodeado de buen ejemplo y buenas experiencias. He cometido errores como todos, algunos han sido lamentables, pero he aprendido para mejorar o para saber mis limitaciones. Que hay cosas que me propongo y no puedo hacer. Eso también es sensato.

Usted fue uno de los empresarios que tomaron la decisión de traer tecnología a la industria colombiana. ¿Cómo fue ese paso?

Eso no fue invento mío, fue de la empresa en la que trabajo. Estamos metidos en el mundo de la tecnología para servirle a la industria, se trata de transformar el ambiente productivo que tienen las empresas. Eso nos obliga a ir a buscar afuera. Tratamos de interpretar cuáles de las cosas que vemos afuera son útiles para traer. Vamos, viajamos mucho, visitamos ferias, pero lo hacemos después de estar en nuestros clientes. El industrial colombiano transforma cualquier cosa, antes eran mecánicos, hoy todo es digital, nosotros transferimos esa tecnología. Y hay personas que vienen a Colombia, tocan las puertas de Imocom, y traen muy buenas propuestas para la industria colombiana. Pero todo esto funciona porque tenemos un excelente talento.

Está rodeado de un buen capital humano…

Cierto.

¿Cómo es el gobierno corporativo de una empresa que tiene más de 60 años?

Esa es una pregunta muy oportuna y actual. Tenemos 65 años, es familiar, en la que mi papá como emprendedor y líder pudo tomar sus decisiones muy autónomamente, después tuvo socios, se puso de acuerdo con ellos, tenía un comité ejecutivo, pero el emprendedor era un poco un dictador en el buen sentido de la palabra, era su estilo. Yo llevo 30 años en esta empresa en dos momentos: cuando entré, me desilusioné un poco, pero volví. Soy segunda generación, tengo 58 años, mis hermanos son socios de la compañía y en este momento se está haciendo la estructura de gobierno corporativo que perpetúe la empresa más allá de la familia.

Están pensando en la tercera generación...

Así es. Queremos abrirles la compañía a otras personas. Ya tuvimos la primera sesión de junta directiva con tres miembros externos, yo soy el gerente pero no soy miembro de la junta, una de las cosas que tuvimos que hacer era que si yo dirigía la compañía, tenía que tener un jefe y ese era la junta directiva. Hemos escogido ese modelo. Que la mayoría de la junta no sea miembro de la familia, van a quedar dos de la familia y en la operación del negocio estoy yo. Tendremos que hacer una transición para entrenar a alguien, tener un sucesor, no será alguien de la familia en este momento, porque no hay nadie que tenga la competencia formada, por edad o por experiencia. Vamos a tener que hacer la transición a un tercero al frente del negocio porque no hay un sucesor de familia listo para estar al frente.

¿Cuántas personas tiene la compañía?

500 personas, 14 unidades de negocio, cada una tiene un matiz y una problemática distinta, 14 gerentes de negocios, tenemos un órgano de reporte a quienes reportan esos 14. Estamos transformando la empresa de una transaccional a una experiencial. No solo vender máquinas, sino enseñar la experiencia de saberla usar.

Ha sido docente. ¿Cómo le aporta esa experiencia a su liderazgo?

Docentes somos todos, un padre de familia en el hogar... Transmitir conocimiento lo hice en mi juventud, recién graduado dicté clase en la Javeriana durante tres años y medio. Aprendí, me dio mucho temor, me formó, luego me fui de la academia, pero en la compañía vivo formando las personas para que hagan su trabajo, las entreno en alguna competencia. Tenemos un centro de formación tecnológica, somos docentes en el uso de las máquinas. Entonces la docencia necesita de una capacidad de comunicación. Y hoy puedo decir que no fui buen profesor porque no tenía la experiencia que tengo hoy.

Pero va a enseñar a las cárceles...

Con la Iglesia católica conocí unos grupos que se llaman Emaús, es una experiencia vivencial testimonial en la que a través de testimonios de personas se hace un retiro espiritual para poner en contacto a la gente en una experiencia de vida con Jesús. Al ser testimonial, se le enseña al prójimo. Es una experiencia enriquecedora. En la cárcel he aprendido mucho de esas personas, gente muy mala, gente inocente, personas que están allá sin saber por qué. Yo digo: estas son experiencias que lo forman a uno, doy gracias por todo eso. He visto personas que abren su corazón, he visto sanar heridas, dolores terribles por errores y uno ve que esa personas se sanan y eso les permite volver a ser buenos seres humanos. Transformar personas es lo más enriquecedor que uno puede hacer.

¿Le sirve para ser un mejor líder?

Mucho, a ser cada vez más honesto, no tenerles miedo a los errores, a ser mucho más oportuno en la corrección de mis malos actos. Si me di cuenta de que ofendí a una persona, no espero que ella me perdone o se le olvide: la llamo, me disculpo y reconstruyo la relación. Cuando usted tiene una vida de negocios, tiene muchas diferencias y eso hay que resolverlo. Me ha dado una competencia con la que yo puedo decir que realmente es efectivo obrar de esa manera. Es lo más sano para el ser humano. Eso da seguridad. Ayuda afrontar muchos momentos. Eso construye un clima laboral, un ambiente de confianza. Un buen líder va escuchando y va cambiando.

¿Cuál es la función del líder en un país en transición?

Yo pienso distinto hoy a como pensaba hace 30 años. Creo que soy una mejor persona. Equivocarse es humano, los líderes de este país se han equivocado, los invito a que estén pendientes de sus errores y que rápidamente si se dan cuenta que se equivocaron, los corrijan, los enmiende. Si uno no tiene voluntad de cambio, si la sociedad no quiere acoger a la guerrilla, no vamos a poder. Y si los guerrilleros nos van a imponer, tampoco se va a poder. Aquí todos tenemos que cambiar. El temor es que dudamos de la sincera voluntad de las personas que van a liderar este proceso. En las cárceles he conocido paramilitares, guerrilleros, políticos, gente que ha hecho daño, gente que sale de allá y siguen en lo mismo, pero eso se escoge. Yo invito a la gente que va a dejar las armas a que eso sea de corazón. Tenemos que tener coherencia entre el corazón y la razón. Que sean honestas en lo que están haciendo.