El mensaje de Dios hecho empresa

Una casa editorial que comenzó sin recursos, pero con la palabra perseverancia como bandera.

Wilfredo Ramírez y Álvaro Ramos con el Premio Nemequene que les entregó Fenalco. / Cortesía

Álvaro Ramos y Wilfredo Ramírez son dos amigos que poco se parecen. El primero trabajaba en las sociedades bíblicas y el segundo como diseñador gráfico, pero sin saberlo se asemejaban en el mismo sueño y compartían el presentimiento de que en cualquier proyecto que emprendieran Dios estaría en la jugada. Los azares de la vida los juntaron hace 25 años en Bogotá, y entonces decidieron trabajar en pro de la infancia uniendo sus experiencias.

Para hablar de la historia de Palabritas Casa Editorial es necesario remitirse al baño de la casa de Ramírez, que servía de bodega los fines de semana, cuando los dos emprendedores se reunían. Empezaron con algunas tarjetas que llevaban impresos textos de la Biblia. “Surgió cuando nos dimos cuenta de que en el caso de la niñez existe una carencia y crisis de valores, porque la gente no tiene una orientación clara de lo que quiere dejar como legado”, cuenta Álvaro Ramos, fundador de la empresa.

Aunque en los primeros años de creación no sabían qué otros productos implementar, tenían claro el sello que los identificaría: una familia de muñecos que representa a la sociedad. Entonces crearon a Palabritas, el niño; Alegría, su compañera; Motas, el perro; Gusi, el gusanito necio, y Justin, el ángel guardián. Palabritas empezó a llegar no sólo a los niños sino también a los adultos por medio de las campañas que hacían en los periódicos y compañías.

La buena acogida de la marca les permitió seguir creciendo en personal, en el catálogo de productos y en el número de clientes. Entonces las tarjetas y los separadores ya no fueron suficientes y tuvieron que implementar biblias, cajitas de promesas, afiches, lapiceros, llaveros y productos editoriales. El número de empleados pasó de dos a trece con contrato fijo y la bodega tuvo que crecer para poder distribuir la mercancía a Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena y a la tienda Panamericana, que comercializa sus productos en Colombia.

Pero el éxito no se ha concentrado sólo en el país, pues Álvaro y Wilfredo se dieron cuenta que mercados como Ecuador, México, Chile, Panamá y Venezuela eran perfectos para exportar sus productos y desde hace 13 años lo están haciendo.

En 25 años la casa editorial ha tenido un crecimiento del 100% en producción. Actualmente cuenta con dos líneas: las cajas de principios y valores (que contienen tarjetas con mensajes) y la de libros. Y en la parte editorial hicieron paralelamente el lanzamiento de un producto que se llama Vivamos la Biblia.

“El propósito es mantener a las familias unidas. Con este material pueden hacer planes de lectura que les permitan compartir momentos en casa”, agrega Ramos. Además se mueven en tres áreas: el campo editorial, las campañas en medios masivos, con periódicos y revistas, dirigidas a la comunidad y el entrenamiento de la gente en el uso de materiales, para colegios, empresas y comunidades.

La empresa que busca contribuir en la vida espiritual de las personas fue galardonada en 2008 con el Premio Nemequene entregado por Fenalco, en el cual participaron 40 organizaciones, entre ellas Bavaria, Carrefour, Metro de Medellín y la Policía Nacional. Palabritas recibió un reconocimiento en la categoría de principios y valores del área educativa, incentivos que le han permitido trazarse metas a mediano y largo plazo, como la que tienen ahora: “En proyección, queremos que los productos editoriales lleguen en otros idiomas. Estamos incursionando en el portugués y también pensamos hacer algunas traducciones a inglés”.

 

 

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