'El mercado del café pinta mejor este año'

El gerente de la Federación de Cafeteros sabe que la caficultura debe ver como una oportunidad las dificultades de productores como Brasil y Centroamérica.

Luis Genaro Muñoz Ortega, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros. / David Campuzano

El reciente comportamiento del café —la libra está en terrenos por encima de US$1,60 en el mercado internacional— ha traído un poco de tranquilidad a los productores del grano en Colombia y al gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, quien cree que los agricultores deben aprovechar los buenos precios en medio de una coyuntura en la que la competencia (Brasil, Centroamérica, Perú e incluso Ecuador) se encuentra en aprietos que aún están siendo cuantificados.

Muñoz le contó a El Espectador que “por cada centavo de dólar que se mueva en Nueva York hay un efecto directo en el precio interno de $4.000 por carga de 125 kilos”, y estimó que la producción del grano al cierre de febrero oscilará entre 850.000 y 900.000 sacos.

¿Cómo luce el entorno con los problemas de Brasil y de Centroamérica?

Está confirmado el deterioro de Brasil. Es una situación que los centroamericanos y nosotros hemos observado durante varios meses. En Ecuador y Perú igualmente hay problemas por sanidad vegetal. El tema de Brasil hay que leerlo con cautela. Indudablemente ha habido escasez de precipitaciones.

¿Qué es lo que pasa allí? Hay cálculos que dicen que la afectación puede ser de 5 millones de sacos; otros aseguran que es de 8 millones. A mí me parece temprano para saber cuál es el verdadero daño que llegará a tener la cosecha en Brasil.

Mientras tanto, se genera nerviosismo en el mercado, en la bolsa, en la industria. Los especuladores tratan de ganar en río revuelto y los precios repuntan de la manera que lo han hecho. El pasado martes el café subió 17 puntos, lo cual es muy bueno.

¿Podremos volver a ver pronto una libra de café en US$2?

Puede haber mucha volatilidad mientras no se cuantifique el daño en Brasil. La bolsa especula, se mueve. Ese es mi mensaje a los productores. Si aparecen los tipos de precios y coinciden con un buen dólar, pues vendan su café y hagan sus contactos de futuros.

Con este dólar por encima de $2.000, ¿hasta cuándo durará la dicha de los caficultores?

Esto nos alienta. Por cada centavo de dólar que se mueva en Nueva York hay un efecto directo en el precio interno de $4.000 por carga de 125 kilos. Por cada $10 que se mueva la tasa de cambio, el efecto es de $3.000 por carga.

Nueva York pasó el martes anterior a US$1,73 por libra. Esto, multiplicado por $4.000, hizo subir en $81.500 la carga. Y el dólar se movió $17,75. Eso generó $10.000 adicionales por carga.

¿Minhacienda le ha dicho que se van a desmontar los apoyos estatales?

En la medida en que el precio interno se acerque a los $700.000 por carga, el programa de Protección del Ingreso Cafetero (PIC) se ajusta. El martes estaba en $85.250, que es la diferencia entre $700.000 y el precio base, que eran $615.000. A los que vendieron el miércoles, el PIC se les paga a $3.750, que es la diferencia entre $700.000 y $696.250 de precio base.

Entonces, con el ministro de Hacienda (Mauricio Cárdenas) y el Comité Nacional se han hablado dos cosas. Primero: es un poco temprano para ponerse a evaluar si sobrará o no el PIC. Estamos en una semana muy buena; el mercado y los precios de este año pintan mejor. Sin embargo, uno no puede desconectarse de una realidad. Si el fenómeno no es tan grave como lo está leyendo el mercado, los precios no se moverán tanto.

También hablamos de que la gran tarea adicional se llama competitividad y hay que volver rentable y sostenible el café. Por lo tanto, hay que vender mejor en los mercados tradicionales y en los nuevos y llevar a Juan Valdez a nuevas partes.

Hay que aprovechar los buenos precios. Eso quiere decir que la competencia está metida en problemas de producción. También hay que volver los ojos al campo, darle una mano.

¿Estos son los tiempos en los que el sector cafetero debería ahorrar?

Son los tiempos de mantenerlo como un relojito suizo. Hay una oportunidad de oro para tener una caficultura vigorosa, pero además competitiva. Estas épocas son propicias para hacer inversión, para hacer desarrollo rural de verdad.

El énfasis acá es la productividad...

Eso no se construye de la noche a la mañana porque haya o no haya PIC; esto es un plan de mediano y largo plazo. El primer plan es la producción y eso va bien. Ahora, hay que volver competitiva la actividad.

Hace poco la Organización Internacional del Café proyectó una cosecha de 12,2 millones de sacos...

El modelo nos está dando una producción de un rango medio de 11,3 millones de sacos (con más o menos 800.000 sacos de corrección). No creo que nos bajemos, porque el clima está bueno.

¿Podemos ver un febrero con más de un millón de sacos?

Debe ser un febrero bastante mejor que el de los últimos años —de 850.000 o 900.000 sacos—. Puede ser un mes bueno en mi concepto y similar al de 2009 o 2008, cuando hubo entre 900.000 y un millón de sacos. El promedio de la década fue de 825.000 sacos.

Ya está más tranquilo con este panorama...

Sin duda. Hay una mayor productividad, los precios mejoran y hay una estructura en el mundo que a mí me gusta. El consumo sigue aumentando en términos generales entre el 2 y el 3%; el de suaves, en 7%. Colombia puso 3 millones de sacos más el año pasado y llevó la producción a 11 millones en los últimos 12 meses (se vendieron 10 millones). El país se está convirtiendo en el proveedor más confiable en términos de calidad y cantidad de cafés arábigos suaves lavados de altura.

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