El momento de la bolsa

La pobre perspectiva de las economías europeas ha influido para que los inversionistas fijen sus ojos en el país. Sin embargo, analistas temen el contagio de la desaceleración mundial.

Para Isagén la crisis financiera de 2008 fue más que la ruptura de una burbuja hipotecaria. El pánico que siguió a la caída de bancos de gran nombre a lado y lado del Atlántico también puso en peligro la construcción de Hidrosogamoso, la hidroeléctrica en el departamento de Santander que generará 820 megavatios por hora, cuando las alternativas para acudir a créditos en el exterior desaparecieron.

“Afortunadamente nos quedaban opciones en el mercado colombiano, las cuales resultaron con un excelente horizonte de financiación”, admitió Luis Fernando Rico, presidente de Isagén, durante el foro sobre mercado de capitales realizado ayer en Bogotá.

Esas opciones consistieron en la firma de un crédito por $1,54 billones con diez bancos colombianos y la emisión de bonos corporativos por $850.000 millones. “Así pudimos conseguir el 76% de la financiación de la obra con plazos de pago a 10 y 15 años”, resaltó Rico. Este es sólo un episodio del romance de Isagén con la Bolsa de Valores de Colombia (BVC), el cual se remonta a 2007, con su emisión pública de acciones.

Aunque los títulos colocados por la compañía ascendieron a $592.089 millones, los inversionistas locales demandaron $1,1 billones; el proceso permitió que 72.000 personas se convirtieran en propietarias de Isagén, de las cuales 3.800 fueron menores de edad. Hoy, cuatro años después, sus acciones se han valorizado 103,10%.

Pero su caso no ha sido único. Las necesidades de internacionalización de las empresas colombianas han hecho que empresas como Éxito, Suramericana, Davivienda, Ecopetrol, entre otras, voltearan a mirar a la bolsa.

“El buen momento del mercado hizo que las compañías emitieran $13 billones entre 2009 y 2010; en lo corrido del año, ya vamos con $5,5 billones. Es un monto que equivale al 10% de la cartera bancaria del país”, comentó Juan Pablo Córdoba, presidente de la BVC.

Gracias a la coyuntura actual de altas volatilidades en las plazas del mundo por las crisis de deuda de Europa y EE.UU., en las que los inversionistas han acudido a la seguridad de los mercados latinoamericanos, la bolsa colombiana realizó en agosto pasado más de 180.000 operaciones por valor de $680 billones.

“Es vital que el mercado desarrolle nuevos productos financieros para que se siga desarrollando su capacidad de crecimiento”, dijo Jorge Hernán Jaramillo, presidente del Depósito Descentralizado de Valores de Colombia (Deceval), quien destacó el buen comportamiento de los ETF, una especie de canasta de acciones compuesta por las principales 20 acciones del mercado local.

El primero de estos fondos, administrado por Citi Group, abrió sus operaciones hace apenas dos meses, en los cuales ha realizado transacciones por $1,2 billones.

Pero por más que estas cifras sean testigo del buen desempeño de la bolsa, el fenómeno colombiano no está blindado contra la inestabilidad que viven los mercados en el mundo. Para Sergio Clavijo, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), los primeros efectos se viven en la baja valoración de las empresas que realizaron emisiones públicas este año.

“Hay que tener presente el efecto de la U invertida: a pesar del crecimiento del 6% que Colombia tuvo en 2010, las economías de la región se están desacelerando y el país podría bajar su tasa de expansión a 4% en 2011”, pronosticó.

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