El nuevo gigante de las telecomunicaciones

Con el objetivo de convertirse en el segundo actor de esta industria, la multinacional Millicom (Tigo) y la local EPM (Une) le presentaron ayer al país la compañía fusionada.

Juan Esteban Calle, presidente de EPM; Aníbal Gaviria, alcalde de Medellín; Esteban Iriarte, presidente de Une-Tigo, y Hans-Holger Albrecht, CEO de Millicom, en la presentación del nuevo operador de telecomunicaciones. / David Mayorga

Con la firma protocolaria en el acuerdo intercompañías se selló el negocio del año en la industria de las telecomunicaciones: la fusión entre Millicom (la multinacional sueca que desde hace 20 años ha invertido en el país bajo la marca Tigo) y Une (filial de las Empresas Públicas de Medellín –EPM–), que a partir de hoy funcionarán en conjunto.

Una integración que costó más de US$645 millones, se planeó hace más de tres años y tardó poco más de año y medio ejecutándose. Pero que tan pronto recibió el aval de la Superintendencia Financiera hace un mes, el último que necesitaba para hacerse efectiva, se reorganizó en tiempo récord.

“Es una fecha absolutamente histórica y relevante en esa cadena de logros del Grupo EPM”, comentó Juan Esteban Calle, presidente del conglomerado antioqueño, quien aseguró que haberse quedado con el 50% más una acción en la nueva compañía era una gran garantía para preservar y multiplicar el patrimonio de la ciudad.

Este jugador recargado aparece hoy con el 16% de la industria, atendiendo a cerca de 11 millones de personas que pagan una factura mensual, ofreciendo el tan preciado cuádruple play (televisión paga, internet, telefonía fija y móvil en una misma factura), que le permitirá ejecutar las mismas economías de escala con que hoy atiende los mercados de Centro y Suramérica y ganar nuevos usuarios, con el objetivo de convertirse en el segundo operador del mercado (la posición la ocupa hoy Movistar, con 20% de market share). Una compañía que, además, genera 30.000 empleos entre directos e indirectos.

“No hemos venido a recortar costos ni a exprimir los recursos de Une. Por el contrario, conocemos muy bien el trabajo que ambas compañías han realizado para ganarse un lugar en el futuro, uno que sabemos será más fácil de construir unidos”, dijo Esteban Iriarte, quien desde ayer se convirtió en el nuevo presidente de la compañía y desde hace más de un mes está viviendo en Medellín.

Esta transacción deja tres ganadores. Por un lado, Millicom consolida un mercado de US$2.000 millones en ganancias, el más grande de los 14 países de América Latina y África en los que opera, el cual le permitirá crear nuevos servicios para exportar, por medio de sus economías de escala, a las diferentes operaciones.

El segundo es la ciudad de Medellín, que recibirá US$1,4 billones con esta operación. De acuerdo con el alcalde Aníbal Gaviria, dicho presupuesto se invertirá para consolidar el desarrollo y la competitividad de la capital antioqueña, con inversiones en cultura, educación, salud, inclusión social, seguridad ciudadana y programas de prevención contra el consumo de drogas.

Y el tercero son los propios usuarios, que ganan un nuevo jugador dispuesto a sacudir el mercado para convertirse en el segundo de la industria. “Uno de los aspectos que más nos llamaron la atención es el buen clima de negocios del país, y en especial las cualidades de Medellín. Sabemos que nos brindará un ecosistema adecuado para crear nuevos productos y exportarlos”, señaló Hans-Holger Albrecht, presidente de Millicom.

 

 

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