El nuevo precio de Terpel

La red de gasolineras, que hace parte de Copec, uno de los conglomerados más grandes de Chile, finaliza su proceso de reorganización empresarial con una nueva imagen en el parqué.

El miércoles de la semana pasada fue el día en que la acción de la Sociedad de Inversiones en Energía (SIE) dejó de negociarse en el mercado. Su corta historia bursátil de cinco años en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) concluyó con una caída de 6,36% en el precio del título, que cerró en $10.020.

Aquel fue el momento crucial para una de las más intrincadas reorganizaciones empresariales de Colombia, pues los accionistas dueños de sus 184,3 millones de títulos tenían muy claro que sus inversiones, desde entonces, pasarían a formar parte de un nuevo jugador de peso en el mercado local de los combustibles.

Se trata ni más ni menos que de Terpel, compañía que esta semana proyecta fusionar la totalidad de sus operaciones bajo una misma marca y que el próximo martes, en el corazón de la bolsa colombiana, lanzará al mercado su nueva acción. Es un título que representa una marca con más de 45 años de presencia en el mercado colombiano y que a junio pasado reportó a sus accionistas ventas por $6.119 millones, y activos superiores a $3.500 millones.

Una compañía que, a pesar de que genera el 79% de sus ventas en territorio colombiano, está sustentada por capital chileno. En este caso de Copec, uno de los conglomerados más fuertes del país austral, que en el cuarto trimestre de 2013 reportó ingresos por US$5.882 millones y cuenta con inversiones en sectores como combustibles, gas, minería o la industria pesquera.

De hecho, desde el pasado 14 de marzo se quedó con el 98,24% de las acciones de Terpel al comprar a Proenergía, que funcionaba, entonces, como el accionista mayoritario de la red de estaciones de gasolina que nació en 1968 en la ciudad de Bucaramanga.

La expansión de la compañía, acompañada con el crecimiento de una clase media que fue convirtiendo el carro en un sinónimo de progreso, le permitió en 2001 reorganizarse bajo el nombre de SIE, una firma que además de contar con el 75% de las gasolineras desperdigadas por el país, se convirtió en el músculo financiero que le permitió a la compañía expandirse por otros países de la región, como Ecuador, Panamá o Chile.

Su organización, estructura de costos y portafolio de productos llamó muy pronto la atención de Copec, que en 2010 se hizo con la participación accionaria mayoritaria de la compañía, momento en que se propuso reorganizar la estructura (compuesta por cuatro diferentes razones sociales con objetivos concretos en diferentes áreas del negocio de combustibles, como inversiones, ventas al por mayor y gestión de estaciones de gasolina).

Para ello, el conglomerado chileno se hizo con el control de la compañía, reestructuró la organización y, en meses recientes, ordenó la suspensión de la negociación de acciones de SIE y Proenergía en la BVC. Según el reglamento del proceso, dichos títulos pasarán a ser propiedad de la Organización Terpel, la empresa fusionada que el martes mostrará su nueva cara al público.

Esa transacción será la última que se realizará por títulos de Proenergía y SIE. Desde entonces, el mercado considerará la viabilidad, proyecciones y fundamentales de Terpel, un título del que hoy, irónicamente, se sabe muy poco: por estar fragmentada su valoración, era considerado un activo de bajo volumen de negociación. Solo la próxima semana se sabrá si los inversionistas le harán un espacio en sus portafolios.

 

 

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