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hace 23 mins

El otro protagonista

Las críticas de los grupos ambientalistas por el calentamiento global se centran en el petróleo, pero dejan a un lado al mineral que produce mayores emisiones contaminantes: el carbón.

No cabe duda de que el petróleo y el gas natural predominarán en la plantilla energética por muchas décadas más, contrariamente a las profecías acerca de su implacable declinación, las cuales se apoyan en la creciente conciencia ambiental y el recurrente debate acerca del pico petrolero.

Pero el cambio climático no es simplemente un asunto de petróleo y gas. El metano tiene una capacidad de retención de emisiones infrarrojas 20 veces superior al dióxido de carbono (CO2) y sus emisiones provienen de la descomposición de materia orgánica y gases animales y vegetales. Aunque las concentraciones de metano en la atmósfera son mucho más bajas que las de CO2.

Un hecho muy importante que pasa desapercibido en el debate es que el uso de carbón, el mayor contaminante, es el de mayor crecimiento. Su consumo está aumentando a razón de 3% por año y ya se ubica en 3.778 millones de toneladas anuales equivalentes de petróleo, superando ampliamente al gas natural y acercándose rápidamente al petróleo.

Resulta entonces extraño que los grupos ambientalistas presten poca atención a la producción de carbón. Tal vez ello se deba a que el petróleo y el gas se venden al detal y no así el carbón, cuya mayoría es consumida por plantas eléctricas, o sea que el consumidor solamente ve el eslabón limpio de la cadena.

Con base en datos del Departamento de Energía de Estados Unidos, una planta a carbón emite 0,963 kg de CO2 por KW/hora, en comparación con 0,881 y 0,569 para plantas a petróleo y gas natural, respectivamente. Si el debate acerca de calentamiento global parece estar fuera de foco, ¿cuál será su trascendencia real?

Aunque los gobiernos del mundo han discutido el asunto de fijar objetivos para las emisiones de CO2, el acuerdo de Copenhague fue una decepción como sucesor del protocolo de Kioto al no lograr compromisos vinculantes. Sin embargo, no fue un fracaso total pues 13 países prometieron reducir las emisiones entre 15% y 45% para 2020, pero la viabilidad de esos compromisos es cuestionable.

China prometió una reducción del 45%, pero muy pocos creen en ella, dado que superó a Estados Unidos como el mayor emisor del planeta y viene aumentando la quema de carbón a un ritmo de 6% por año. Aunque las promesas de Europa y Estados Unidos son más creíbles, el futuro de la discusión y su impacto en la plantilla de consumo no lucen claros.

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