El país dejará de remar contra la corriente

El consorcio liderado por la firma brasileña Odebrecht ganó la licitación para recuperar la navegabilidad del río Magdalena. La obra costará $2,3 billones y estará lista en cinco años.

Río Magdalena. /Archivo

Fueron necesarios más de 190 años para que el Gobierno tomara la decisión de adjudicar a un privado la recuperación del Magdalena, un río que pese a ser la columna vertebral de la economía colombiana y por donde entró el desarrollo, el país le dio la espalda hace más de 60 años. Hoy, existe un doliente que tendrá la responsabilidad de mantener un mínimo navegable durante las 24 horas del día entre Puerto Salgar y Barranquilla.

Si bien este proceso era incierto, debido al gran número de intentos para recuperar el río, algunas empresas le apostaron a esta iniciativa, que el pasado viernes fue adjudicada a un consorcio colombo brasileño, Navelena, el cual está liderado por la brasileña Odebrecht y la colombiana Valorcon, por un valor de $ 2,3 billones.

Desde hace más de un año la compañía suiza Impala se lanzó a las aguas del Magdalena con un proyecto que hoy está en plena construcción y que se convierte en uno de soportes de la recuperación de la navegabilidad del río. Se trata del puerto de Impala en Barrancabermeja, un muelle privado de servicio público en el que se invertirán cerca de US$300 millones.

Impala llegó a Colombia tras conocer su interés de recuperar la vía hídrica del Magdalena, el cual tiene un potencial para movilizar una gran cantidad de todo tipo de carga y el interés por el desarrollo industrial de empresas que ven a el río como una gran oportunidad para instalarse en sus riberas y generar productos más competitivos en la región.

Así lo señaló Alejandro Costa, presidente del grupo Impala, compañía que llegó al país con un negocio de transporte camionero, y que en muy poco tiempo se transformó y se convirtió en uno de los actores importantes del sector fluvial con la llegada de sus primeros 11 remolcadores para movilizar carga en el río, pese a sus dificultades de calado.

Hoy la compañía tiene una proyección de inversión superior a los $1.000 millones, la cual se distribuirá en tres sectores. El más grande es el fluvial, para lo cual trabaja en el puerto de Barrancabermeja, con el cual espera movilizar entre 1,5 y dos millones de toneladas de carga al año, especialmente líquidos, pero también con movimiento de carbón y otro tipo de carga diferente a la que se moviliza por agua.

De acuerdo con Costa, el terminal fluvial se construye sobre 50 hectáreas, en el cual operarán 20 remolcadores y una flotilla de 120 barcazas y una flota terrestre propia de 80 tractomulas. Unas 220 corresponden a otras empresas que están integradas al proceso logístico. Esta infraestructura estará acompañada de centros de formación e inversiones en el Ferrocarril del Pacífico.

El puerto que deberá entrar en operación en dos meses tendrá un centro logístico, lo que le permitirá a la compañía desarrollar un proceso de distribución de carga de los clientes a mercados del Caribe, Bogotá y Medellín. Contará con cinco sub terminales con capacidad para almacenar 30 mil toneladas de gráneles sólidos en dos silos horizontales; 720 mil barriles para hidrocarburos y 500 mil toneladas de carbón. Así mismo, dos depósitos, uno de 2.500 metros cuadrados y otro de 2.200 metros cuadrados, para el manejo de contenedores y carga general, explicó Costa.

Así mismo, la terminal ofrecerá servicios de recepción, mezcla, consolidación, desconsolidación de contenedores y servicio de laboratorio de carbón.

El directivo explicó que su apuesta por el río obedece a que “es una autopista que le permitirá al país acercarse más efectivamente a los mercados internacionales, ofrecer alternativas de transporte a los empresarios colombianos e incrementar la competitividad del país al contar con una opción de transporte multimodal de la más alta eficiencia y amigable con el medio ambiente”.

La ex ministra de Transporte, Cecilia Álvarez Correa, quien hoy asumió como la titular de la cartera de Comercio Exterior, impulsó esta iniciativa por considerar que “con un río rehabilitado se consolidaría el transporte multimodal, es decir, que se integrarían las carretera de 4G, el ferrocarril recuperado y el río, lo que generará grandes descuentos en el movimiento de carga”.

El director de Cormagdalena, Augusto García, quien en los últimos dos años y medio lidero el proyecto de concesión del río Magdalena, cree que le llegó la hora al río y que esta obre abrirá la puerta a una plataforma logística y de transporte que le permitirá a Colombia transformarse en un centro de conexiones de carga en el Caribe.


El desarrollo portuario

Para Paulino Camargo, uno de los baluartes del procesos que terminó adjudicando el proyecto para su recuperación, este proceso es el inicio de lo que puede hacer el país con sus ríos, convirtiéndoles en verdaderas hidrovías que le permitan al país tener transporte más barato.

Entre tanto el viceministro de Minas, César Díaz, cree que esta iniciativa le permitirá al país desarrollar otras actividades en las riberas del río, como el desarrollo de proyectos energéticos, los cuales deben ser concertados con las comunidades.

Actualmente hay 10 iniciativas para el desarrollo de proyectos portuarios fluviales en Santander, Cesar y Bolívar. Además de la de Impala, están los de la Sociedad Portuaria Naviera Río Grande trabaja en los detalles finales de una terminal que especializada en el manejo de gráneles líquidos.

En Puerto Wilches (Santander), la Sociedad Portuaria de Puerto Wilches trabaja en el proceso para la construcción de una terminal de servicio público para carga multipropósito, en la que invertirán cerca de US$22 millones. Sí mismo, ejecutará una terminal para el movimiento de aceites.

En Gamarra (Cesar) estará el terminal fluvial Andalucía, en el que se invertirán US$4,5 millones y su vocación será multipropósito. En jurisdicción del mismo municipio se desarrolla el proyecto Las Marías, en el cual se harán inversiones por US$6 millones.

Por su parte, la compañía Iconorte desarrollará un puerto en La Gloria (Cesar), con una inversión de US$1 millón. Además, la Sociedad Portuaria La Gloria de Colombia hará inversiones por US$2 millones. Y en Tamalameque (Cesar) la firma Compas S.A. construirá un puerto con una inversión de US$1,5 millones. Las tres terminales tendrán una vocación de carga multipropósito.
En Magangué (Bolívar), la Sociedad Portuaria ejecuta la operación de una terminal pública para la atención de pasajeros, en la que se invirtieron US$118 millones.

Todos estos procesos le permitirán al país el desarrollo de nuevos proyectos industriales en las riberas del Magdalena.


 

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