En el país no se ha pensado en guardar el agua: Fedearroz

En medio de una sequía que ha hecho perder a los arroceros 17 mil hectáreas, Rafael Hernández insiste en que Colombia debe construir distritos de riego de la mano del sector privado.

Rafael Hernández Lozano, presidente de Fedearroz, dijo que en el Meta se han dejado de sembrar 35.000 hectáreas del cereal. / Gustavo Torrijos - El Espectador

La sequía que el campo colombiano comienza a padecer tiene a los arroceros en alerta. En La Guajira, Cesar y la zona del Bajo Cauca los estragos de El Niño ya se traducen en 17.000 hectáreas perdidas. Una vez más, la carencia de infraestructura de riego y de almacenamiento de agua tiene en aprietos a los agricultores y, por supuesto, a los ganaderos del norte del país.

Rafael Hernández Lozano, presidente de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), le dijo a El Espectador que le ha insistido en reiteradas ocasiones al Gobierno sobre la necesidad de construir represas y distritos de la mano con el sector privado. Contó que aunque el país tiene arroz suficiente para este año, el abastecimiento del próximo año dependerá de lo que pase en materia climática en el segundo semestre de 2014 y en los primeros dos meses de 2015.

¿Qué tan fuertes han sido los efectos de la sequía para los arroceros?

Hicimos un estudio. Fuimos a las zonas afectadas por la sequía y visitamos primero el norte del Cesar y el sur de La Guajira; posteriormente, el sur del Cesar y el Bajo Cauca. Encontramos que hay dañadas, en total, cerca de 17.000 hectáreas entre los departamentos de La Guajira, Cesar y el Bajo Cauca. Esto ha traído afectaciones que superan los $70.000 millones.

El tema más grave, aparte de que se dañó una parte de la cosecha, es precisamente que si este semestre el fenómeno de El Niño es tan grave como lo han anunciado, no se va a poder sembrar en esas zonas. Al no sembrarse en esas zonas, se pierden cerca de 48.000 empleos. Además, las regiones dejarán de percibir $70.000 millones y los agricultores, $30.000 millones. Esto se convierte en un asunto social complicado porque los agricultores han tenido pérdidas importantes.

En la cosecha que viene se dejarán de sembrar 20.000 hectáreas. La región dejaría de percibir otros $70.000 millones. Puede que en septiembre y octubre llueva, pero de acuerdo con los anuncios que hay del fenómeno, eso es lo que se piensa que se puede perder.

El Ideam estima que entre enero y marzo viene la fase más crítica de la sequía...

En ese período se da la recolección de las siembras correspondientes a septiembre y octubre. Ahora, no sé cómo irá a ser el comportamiento de El Niño en los valles interandinos. Están Tolima, Huila, Valle del Cauca. Allí, los distritos de riego podrían perder gran parte de su caudal.

Ustedes han lanzado reiteradas alertas al Gobierno. ¿Ha habido alguna respuesta?

En la primera comunicación le anunciábamos la pérdida de 5.000 hectáreas en La Guajira y Cesar. Luego, en una segunda, mostramos el informe del Bajo Cauca y La Mojana (Sucre). No hay respuesta aún. Esperamos una pronta.

Si la sequía es muy fuerte, ¿el país tendría que recurrir a importar arroz?

No. Diría que el país está suficientemente abastecido de arroz. Si usted mira esta área, estamos hablando de 17.000 hectáreas de 430.000 que se siembran en el país. La cosecha se está recolectando; la más grande proviene de Tolima, Huila, Meta, Casanare y parte de Arauca. En esas zonas el clima ha sido normal. Sin embargo, el tema es qué va a pasar en el segundo semestre.

De lo que pase en este semestre y en los primeros dos meses de 2015 dependerá el abastecimiento de arroz para el período enero-junio del próximo año.

¿Qué tan preocupante es la situación en Tolima, los Llanos Orientales, Arauca y Huila?

En los Llanos, la cosecha grande se siembra en el primer trimestre porque tiene gran parte de su producción en arroz secano, que depende de las lluvias. En el segundo semestre se siembra el arroz de riego (cerca de 150.000 hectáreas), que depende del caudal de los distritos de riego. Por eso le hemos insistido tanto al Gobierno en la necesidad de los distritos, de los reservorios y represas para guardar el agua que nos sobra en el invierno y usarla en estas épocas.

El cambio climático vino para quedarse. Si el Gobierno no toma medidas para hacer estos reservorios para distrito de riego, bien sea por concesión o alianzas público-privadas, en un futuro no muy lejano el país va a empezar a tener problemas de abastecimiento de alimentos.

El exministro Juan Camilo Restrepo señalaba hace un tiempo que el país lleva paralizado varias décadas en esa materia...

Yo creo que el segundo tiempo de gobierno de Santos servirá para que haya una reivindicación con el sector agropecuario, porque la locomotora del agro nunca despegó. Sin infraestructura que permita que la producción se haga dentro de términos normales, esto no despegará.

Al campo hay que invertirle para que sea competitivo. Si no se le invierte, nunca vamos a ser competitivos. Dicen que el agricultor es ineficiente, pero ¿cómo no va a serlo si no tiene riego ni vías y nadie le presta plata?

Los distritos no son sólo para el arroz, son para toda la actividad agropecuaria. En algunas partes le echan la culpa al arroz de todos los desastres, como en el caso de La Guajira; dicen que el agua no les llega a los pueblos porque el cultivo la consume. No es cierto. El agua no llega porque no hay por dónde llevarla. El poco arroz que se salvó en La Guajira fue gracias a la represa de Ranchería.

Con esta sequía, ¿cómo está el panorama en materia de crédito para los productores?

Si no hay agua y hay sequía, la gente no va a sembrar. Si no se produce, no se es sujeto de crédito y tampoco habrá cómo pagar deudas. Acá no hay una política clara para el sector agropecuario. Estamos pidiéndole al Gobierno que haga inversiones. Al agro hay que volverlo rentable y competitivo.

¿Qué tan lejos estamos de eso?

Estamos lejos y cerca porque todo esto son inversiones a mediano y largo plazo. Esto no va a salir adelante a punta de subsidios y de apagar incendios. Se arregla el problema coyuntural de que el agricultor perdió. Un subsidio no es suficiente para resarcir las pérdidas de los productores por la falta de infraestructura y de atención del Estado.

¿Alcanzará un presupuesto anual de $5 billones para el agro?

Hay que ver cuánto de ese monto va para subsidios y cuánto a inversión. Más de $1,2 billones irán al subsidio cafetero. Hay que darle plata a infraestructura; cada distrito de riego vale cerca de $500.000 millones. El país no tiene. Mientras que hay países desarrollados, como Japón, que tienen 70 reservorios de agua por cada 10.000 kilómetros cuadrados, Colombia tiene 0,4 por esa misma superficie. Eso lo dice un estudio de la ONU. Acá nunca se ha pensado en guardar el agua.

Les he dicho a los diferentes presidentes que por qué no dan en concesión los distritos de riego. ¿Por qué no permiten que los haga el sector privado? Eso es lo que el país necesita. Esto no despegará mientras el 30% de la población en el campo no tenga las condiciones adecuadas.

Así como están las cosas, ¿qué tanto sigue afectando el contrabando al sector? El Gobierno puso en marcha el cierre de fronteras...

La población fronteriza está molesta porque vive el contrabando. Es una realidad. Lo hace por necesidad, por convicción, por negocio, o por lo que sea. Eso no sólo se hace cerrando la frontera; que se haga el ensayo a ver qué pasa. Sin embargo, eso no soluciona la forma de vivir de la población.

El Putumayo es una de las venas rotas por las que ingresa arroz ecuatoriano. ¿Nada ha cambiado?

Sigue igual. Le reconozco a la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) lo que ha hecho, pero se necesita una ley anticontrabando que pueda penalizar a los contrabandistas y le permita a la Policía actuar. Es necesario que en las zonas de frontera haya inversiones para que el contrabando deje de ser el modus vivendi de la gente. El contrabando es una cultura; de combustible, de arroz, de huevos, de todo. Eso lleva años de arraigo y la única forma de acabarlo es que la gente no tenga que acudir a él para subsistir.

¿Cómo les ha ido a los arroceros con los planes para mejorar la productividad para los TLC?

Eso ha sido exitoso porque los costos se han bajado un 30% y la productividad se ha mejorado hasta 2 toneladas por hectárea en algunas zonas. Nada sacamos con tener buenos sistemas para producir si no hay agua ni infraestructura. Esto es lo básico. Hay que hacer distritos y represas. Es que la inversión no la tiene que hacer sólo el Estado.

¿Cómo le ha ido al sector este año en producción?

En algunas zonas el clima se ha comportado mejor. Eso ha permitido mejores rendimientos. Sin embargo, el área arrocera este año se disminuyó de manera importante (44.000 hectáreas). El agricultor venía muy aporreado. Ese fenómeno está marcado en el Meta, donde fueron 35.000 hectáreas. Lo sigue el Casanare.

¿Es cierto que el consumidor colombiano paga más por el arroz que en países vecinos?

Eso no es cierto. El kilo de arroz vale igual en Ecuador y Perú. En cambio en Estados Unidos vale entre US$3 y US$6. Acá en Colombia el valor es de US$1,25.

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