Este es el perfil de los defraudadores en las empresas

Una consultora internacional logró, de la mano de especialistas forenses, identificar cómo actúan los criminales de cuello blanco. Los hombres quedan mal parados.

Bernard Madoff fue acusado en uno de los casos de fraude más sonados. /Bloomberg

Imagine, por ejemplo, a un funcionario del departamento de contabilidad, con acceso a toda la plataforma de la compañía, con conocimientos básicos en las herramientas tecnológicas que se usan allí. Imagine a ese empleado creando información falsa sobre, precisamente, registros contables de cuentas por pagar que realmente no existen. Imagine que esa persona lleva meses, quizá años haciendo lo mismo.

Pues aunque este es un ejercicio puramente imaginativo, así es como operan muchos de los empleados vinculados incluso a organizaciones que hacen movidas ilegales dentro de sus organizaciones, identificados por especialistas forenses que perfilaron a 750 defraudadores en 78 países, cuyos testimonios fueron tenidos en cuenta en la más reciente encuesta de la firma KPMG Internacional, llamada “Perfiles Globales del Defraudador 2016”, para entender, además, que “la tecnología resulta ser un facilitador clave a la hora de cometer el crimen”.

Diego Ríos, Director KPMG en Colombia, asegura que “la tecnología en temas de fraude se vuelve un arma de doble filo y las organizaciones deben estar mejor preparadas para anticiparse a este desafío”. Resalta el documento que “en 24% de los casos, el defraudador usó la tecnología para la creación de información falsa o engañosa, en 20% de los casos, proporcionó información falsa o mentirosa a través de correo electrónico u otra plataforma de mensajería, y en 13% de los casos, abuso del acceso que tenía permitido a los sistemas informáticos de la empresa”.

Y la lista de hallazgos es larga. Quien hace el fraude es, en su mayoría, trabajadores que llevan más de 6 años en la empresa y es un hombre que está entre los 36 y 55 años de edad. En la conclusión está, por ejemplo, que 65% de los defraudadores son empleados de la compañía, en el caso colombiano la cifra se eleva al 71%. Sus ejecutores están entre cargos ejecutivos y niveles de dirección en un 57% y 52% respectivamente en nuestro país. Gozan de poder ilimitado, se consideran “autocráticos (18%) y son tres veces más propensos a ser considerados amables (29% en Colombia)”.

Se diagnosticó que hay una alta probabilidad de actuar con complicidad con otros empleados o terceros (62% de los fraudes) y que “la ganancia personal fue la primera motivación entre los defraudadores con 60% de las menciones, la codicia fue el segundo factor, con 36%; y el sentido de “porque puedo hacerlo” fue el tercero, con 27% (un 62%, 14% y 29% para el caso colombiano, respectivamente).

¿Y hay concierto para delinquir, es decir, ese empleado estuvo aliado con otros para cometer el delito? Pues de acuerdo con el documento de KMPG, “en 62% de los casos globales, las personas cometen fraude en colusión con otros”, en América Latina “esta tendencia prevalece aún más, ya que en el 76% de los casos los defraudadores actuaron en colusión” en medio de una profunda necesidad para superar auditorías internas o vigilancias de compañías externas.

Las conclusiones, en dicho aspecto, fueron las siguientes: “La mayoría de los casos la confabulación sucede con hombres y mujeres (46%), los hombres tienden a coludirse aún más que las mujeres (39% de los coludidos son grupos de hombres mientras que 7% de los coludidos que son grupos de mujeres). Los actores externos están involucrados en 61% de los casos en los que el defraudador está involucrado. Y el 44% de los defraudadores fueron identificados producto de una denuncia o una queja; otro 22% fue identificado como resultado de revisiones efectuadas por la gerencia de la organización”.

 

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