¿El piso del precio petrolero?

La ola de disturbios conocida como Primavera Árabe obligó a Egipto, Libia, Siria y Túnez a hacer más inversiones sociales.

La producción petrolera en Arabia Saudita está entre 10,2 y 9,8 millones de barriles por día. / EFE

Como resultado de la “revolución del petróleo en esquisto (shale oil)” la producción petrolera en EE.UU. ha aumentado de 5 millones de barriles diarios (bd) en 2008 a 7,4 millones de bd actualmente, y se anticipa que alcanzará 9,1 millones en 2018.

Estudios realizados por prestigiosas entidades arrojan cifras globales de nuevas reservas en esquistos, mayores que las actuales reservas probadas de 4 trillones de barriles.

El futuro global ha pasado de 50 a 100 años de petróleo. Adicionalmente, la demanda de gasolina en Estados Unidos se ubica en 8,7 millones de bd, el nivel más bajo en una década. Sin embargo, ¿a qué se puede atribuir el hecho de que los precios petroleros no hayan reflejado esta situación y se hayan mantenido alrededor de US$100 y US$105 el barril?

En gran parte se debe al papel que ha venido desempeñando Arabia Saudita al “modular” su producción entre 10,2 y 9,8 millones de bd, y en no poca medida se debe a un aumento de la demanda en los mercados asiáticos. Pero el mercado de futuros apunta hacia la baja, lo cual en el argot petrolero se conoce como backwardation, tendencia que hace desaparecer el incentivo económico de almacenar inventarios (la curva de futuros hacia arriba se conoce como contango y constituye un incentivo para acumular inventarios).

Una backwardation sostenida tiende a bajar mucho los inventarios, y es cuestión de tiempo para que su bajo nivel presione los precios hacia arriba. Pero hay un límite de precio infranqueable en el lado bajo, y es aquel por debajo del cual la rentabilidad de la inversión queda comprometida.

Contra ese telón de fondo es importante tener presente que la perforación petrolera es una actividad costosa. Altos costos de labor y aumentos de precios de insumos, tales como diésel, productos químicos, acero y equipos, han ido aumentando los costos de las operaciones. A eso se suman los aumentos derivados de normativas ambientales cada vez más estrictas.

Un estudio publicado por Bernstein Research ha estimado que el costo de producción en el campo activo más costoso (costo marginal de suministro) se ha disparado hasta US$92 por barril, muy cercano al precio objetivo de US$100 por barril pregonado por Arabia Saudita. En términos sencillos, precios petroleros altos invitan a las petroleras a invertir grandes sumas en exploración y producción, mientras que a precios por debajo de un cierto rango se hacen inviables muchas inversiones en petróleo.

Un factor de superlativa importancia es la estabilidad política. La ola de disturbios conocida como la Primavera Árabe cambió para siempre la historia de Egipto, Libia, Siria y Túnez. Y no hay que olvidar que el catalizador inicial en Túnez fue el desempleo, al cual pronto se sumaron la inflación, la corrupción y la injusta distribución del ingreso.

Los temores derivados de ese proceso llevaron a Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) a aumentar el gasto social y los subsidios a la población. Naturalmente, esos países enfrentarían tiempos oscuros si los precios petroleros se desinflaran. Los sauditas podrían aguantar US$80 por barril, más no así Catar y los EAU. Arabia Saudita prefiere US$100 por barril como mínimo. Su ministro petrolero, Alí Naimi, ha afirmado que su país en ningún caso necesitará ir más allá de 12,5 millones de bd y ha dado una “cortés bienvenida” a la nueva producción de EE.UU.

A manera de referencia, a un precio petrolero de US$50 por barril los consumidores serían felices, pero países como Rusia y Bahréin podrían sufrir un colapso político, Arabia Saudita podría pasarlas negras y el desarrollo de las arenas canadienses, el presal de Brasil y el Ártico de Rusia podrían paralizarse. Pero ese nivel nunca sería sostenible.

En conclusión, cuando especulamos con el impacto del aumento de producción en EE.UU., vienen a la mente posibles precios petroleros muy bajos, pero hay otras fuerzas más poderosas que sin duda mantendrían los precios en los actuales niveles.

 

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