El poder petrolero de Estados Unidos

Jeremy Martin, del Institute of the Americas, analiza cómo cambió geopolíticamente el mundo con la caída del hidrocarburo. ¿Qué se ve para Colombia?

Jeremy Martin, desde la dirección del Programa de Energía, analiza la industria en América. Cortesía

Jeremy Martin es concreto, fluido y da en el clavo. No necesita muchas frases para explicar qué es lo que está viviendo el mundo en materia energética y tampoco requiere escribir una tesis doctoral para entender qué es lo que pasará en un negocio tan volátil. Martin es el director del Programa de Energía del Institute of the Americas, una organización interamericana de investigación de políticas públicas en donde se exploran las geopolíticas, precisamente, de la energía a lo largo de las Américas.

Su posición es tan respetada, que incluso ha sido invitado ante el Congreso de Estados Unidos para exponer los avances, retos y obstáculos de la industria en Latinoamérica, y de sus afectaciones en el hemisferio. Por eso, desde su ‘cuartel general’ en La Jolla, California, habló con El Espectador y arrojó su mirada internacional a un negocio que le ha costado varias cifras rojas a la economía colombiana.

¿Cuál es el papel que cumplirá en el mediano y largo plazo Estados Unidos en materia petrolera?

Comienzo con una cifra: el crecimiento de la producción anual de shale llegó a un récord de 1,5 millones de barriles diarios en 2014. Y si hay una lección importante en los últimos meses y de la caída del precio del petróleo, es que el mundo energético siempre está cambiando y tenemos que esperar lo inesperado. No obstante, a mi juicio, el papel que cumplirá Estados Unidos trastocará las tendencias de los últimos 40-50 años en el mundo del petróleo y los mercados globales del mismo. Es decir, que Estados Unidos ya es y seguirá siendo uno de los productores más importantes de crudo y particularmente del ligero. Y en este rol seguiremos viendo el impacto geopolítico que ya se refleja en nuestro hemisferio y a lo largo del mundo.

¿Será sostenible el uso del ‘fracking’ si los precios del petróleo siguen a la baja?

No hay duda de que la revolución energética en Estados Unidos se ha dado gracias a los avances en las tecnologías de extracción —el fracking—, aunque hay otros factores importantes. Los precios altos han cumplido un rol bien importante en esta coyuntura. Sugiero que el fracking también nos da una lección sobre la importancia de la tecnología y la naturaleza de los prendedores en el sector y cómo siempre se pueden encontrar soluciones.

En este caso, el mercado dará señales a los proyectos y métodos que no son aún económicos y requieren una nueva evolución: el fracking 2.0, usando terminología del mundo de la informática. Por lo tanto, sí creo que éste continúe, pero tal vez no como se define hoy.

El debate por el ‘fracking’ se concentra en medio ambiente vs. generación de dinero por medio de la explotación de petróleo. ¿Quién ha logrado el modelo ideal donde los dos escenarios conviven y no compiten?

Me parece que la pregunta y su contexto crean la ilusión de dos lados bien claros. Es cierto que hay una oposición centrada en argumentos sobre el medio ambiente y unos proponentes cuya meta es el beneficio económico. Sin embargo, y con todo respeto, considero que es más complejo que una lucha entre medioambientalistas y puros capitalistas. Hay muchos otros actores que tienen posiciones que no son solamente de medio ambiente o del aspecto económico.

Existe el famoso Not In My Backyard (No en mi patio trasero), por ejemplo. Con respecto a dónde se ha logrado un modelo ideal, no tengo respuesta concreta, pero hay lugares como Colorado, Estados Unidos, donde el gobierno estatal está buscando un punto medio y fomentando esfuerzos para llegar a acuerdos mutuos.

El precio de los ‘commodities’ sigue con tendencia a la baja. ¿Sólo subsistirán las grandes empresas petroleras y mineras que tienen músculo financiero para aguantar esta crisis?

Es muy cierto que las empresas bien posicionadas en términos financieros pueden aprovechar la coyuntura; hay algunas grandes, pero también medianas y pequeñas. Al mismo tiempo, vuelvo a mi punto anterior en cuanto al espíritu innovador que existe en el sector energético para encontrar soluciones cada vez más eficientes y económicas dadas las necesidades. Tomemos como ejemplo el shale o las aguas profundas para ver los avances que en poco tiempo pueden realizarse. Reitero que no quisiera subestimar la capacidad del sector y la potencia emprendedora.

¿Deberían las grandes empresas petroleras (las estatales de América Latina como Ecopetrol, Petrobrás y Pemex) aprovechar esta coyuntura y comprar las medianas y pequeñas empresas del negocio? Compensarían, a futuro, las pérdidas que tuvieron una vez suba nuevamente el hidrocarburo?

Cabe mencionar acá que cada empresa tiene su propia estrategia y modelo para operar, particularmente las empresas estatales (NOC) de la región. Y cada empresa tiene sus propias ideas en cuanto a las posibilidades para adquisiciones o fusiones. Por lo tanto, es difícil predecir lo que va a pasar con las NOC durante este período de precios bajos. Al mismo tiempo, la historia nos muestra que el precio del petróleo es un commodity fluido que tiene momentos de precios altos y bajos, y requiere una visión a largo plazo.

¿Cómo cambió el poder geopolítico mundial con la caída de los precios? ¿Qué sucederá?

Antes que la caída de los precios del petróleo, la geopolítica mundial de la energía ha cambiado gracias a la producción de Estados Unidos y a la gran potencia de los demás países del hemisferio. Hay muchos argumentos que destacan que el hemisferio occidental está reemplazando a Oriente Medio en su papel como eje energético y el llamado “capital energético” del mundo. Ciertamente la caída de los precios está impactando notoriamente a algunos países productores importantes de nuestro hemisferio, como Brasil, Colombia y Venezuela. Este impacto se visualiza domésticamente con los cambios en las políticas fiscales, dada la falta de ganancias del petróleo. Tal vez el ejemplo más crítico es Venezuela y el impacto que la caída de los precios de petróleo ha generado en la iniciativa de Petrocaribe. Además, en Estados Unidos existe la posibilidad real de que varias empresas vayan a la quiebra si los precios siguen a este nivel de US$50.

¿La estrategia de la OPEP de no reducir la producción hará que Estados Unidos frene su producción elevada de petróleo?

En el corto plazo, no creo que la estrategia sea reducir la producción. En el mediano plazo es aún menos claro si subirán los precios o si habrá una reducción en la producción por parte de la OPEP. Es muy interesante ver esta estrategia de la OPEP, particularmente cuando se mira en el contexto histórico de los precios del petróleo y sus respuestas a una caída como esta, a lo largo de los últimos 30 o 40 años.

¿Las energías renovables serán más importantes y tendrán mayor relevancia si el futuro petrolero se concentra en precios bajos?

Creo que sí. El tema de las renovables es una tendencia importante en el mundo energético y quiero incluir acá el tema de la eficiencia. La realidad es que la mayor parte del mundo está convencido de la importancia de desplegar más energías renovables y aumentar su porcentaje en la matriz energética global. Sin embargo, el precio del petróleo no es tan importante como lo fue hace 10-20 años. Por ejemplo, el último análisis del mundo energético de BP estima que las energías renovables van a crecer rápidamente en los próximos 20 años.

Las petroleras están pidiendo a sus proveedores bajar sus costos y cobrar menos por los servicios que prestan. Entonces, una vez los precios suban, ¿deberían las petroleras también pagar mejor a sus proveedores?

Es una pregunta muy interesante, pero me parece que mis amigos que laboran en Schlumberger, Gaffney Cline o Halliburton podrían responderla mejor. Ellos están en una posición de explicar cómo funcionan sus modelos de negocios.

 

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