El próximo revolcón celular

La autorización del Gobierno para elevar el tope del espectro radioeléctrico, sumada a la portabilidad numérica, son los primeros pasos que determinarán la transformación del sector.

Más de una sorpresa se llevaron los operadores de telefonía móvil cuando la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) reveló las cifras del primer mes de la Ley de Portabilidad Numérica (que permite a los usuarios cambiar de compañía y conservar su número): desde el pasado 29 de julio, un total de 26.114 personas escogieron el cambio.

El mayor número de deserciones lo sufrió Comcel, el principal operador celular del país, con 15.061 personas, seguido de Movistar (7.749) y Tigo (3.150). En sentido contrario, Tigo fue el mayor receptor de usuarios descontentos con 12.618 personas, mientras Movistar y Comcel le dieron la bienvenida a 5.961 y 5.033 personas, respectivamente.

“Los usuarios apenas se están familiarizando con el proceso de portabilidad, con conocer sus alcances y sus beneficios, y ya se están dando cuenta de que acogiéndose y haciendo valer su derecho de mantener el número móvil, propician un ambiente de sana competencia. Ellos son los realmente beneficiados porque todos los operadores estamos colaborando para que el proceso sea exitoso”, manifestó Juan Carlos Acosta, presidente de Tigo, por medio de un comunicado de prensa. Sin embargo, el mercado estaría a punto de dar nuevas sorpresas a sus jugadores. El pasado 19 de agosto, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), sancionó el decreto 2980 con el que eleva el tope del espectro radioeléctrico para los operadores, de 55 megahercios (MHz) a 85 MHz.

La decisión busca cumplir los objetivos del plan Vive Digital, el programa estrella de esa cartera, que busca multiplicar el número de conexiones de internet en el mediano plazo para pasar de las 2,2 millones que existían en 2010 a 8,8 millones para 2014. Y en ese plan el espectro desempeña un papel determinante, si se tiene en cuenta que hoy día más de 2,4 millones de personas utilizan una conexión de internet móvil.

La medida entrará a regir tan pronto el Gobierno concluya con sus tres procesos para subastar nuevas porciones de espectro en tres bandas distintas, los cuales concluirían antes de diciembre de 2012. Hace tan sólo tres semanas los principales operadores del país (Comcel, Movistar y Tigo) pagaron alrededor de US$80 millones en la más reciente subasta, y todo parece indicar que estos procesos le significarían ingresos al erario por cerca de US$1.000 millones.

Pero además de dinero, el aumento en el tope también propiciaría la llegada de un mejor servicio para los usuarios móviles colombianos. “Los principales operadores ofrecerían velocidades de transmisión de alrededor de 20 megabits por segundo (Mbps), con picos sobre 40 Mbps, de la misma manera en que se hace en otros mercados latinoamericanos, como Chile”, comenta José Otero, presidente de la consultora en comunicaciones Signals.

Al ser consultados por El Espectador, los directivos de Tigo aseguraron que la entrada en vigor del decreto les permitirá “desarrollar comercialmente tecnologías de banda ancha para datos y aplicaciones en los próximos años y competir activamente en el mercado colombiano de servicios”.

Así mismo, el país estaría muy cerca de ver la aparición de nuevas compañías que tendrían operaciones virtuales (empleando la infraestructura de un operador ya posicionado). “Esto se debe a los altos costos de entrada que debe asumir el nuevo operador en términos de adquisición de clientes. Por ejemplo, para que despliegue su propia red, además de los costos operativos, de logística e infraestructura, tiene que invertir agresivamente en adquisición de clientes, lo cual eleva el costo”, señala Otero, quien estima que la inversión mínima ascendería a US$68 millones.

Otra estrategia sería la adquisición de empresas con infraestructura de telecomunicaciones desplegada, por lo que UNE, Avantel y ETB se erigen como los candidatos más atractivos.

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