El renacer del sindicalismo

El evento se realizó por primera vez en Colombia. Reunió a más de 600 delegados de 30 países y definió el rumbo del movimiento sindical del continente para los próximos cinco años.

La violación del derecho a la libre asociación, el acoso laboral y la estigmatización son algunas de las políticas antisindicales que han afectado históricamente la región, afirma Mauricio Monzane, nuevo secretario general de UNI Américas, cuando hace referencia a los obstáculos que han impedido que el sindicalismo se consolide como una alternativa real para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores del continente.

Uno de los desafíos más importantes de la cuarta conferencia de UNI Américas –organización sindical que defiende los derechos de más de cuatro millones de trabajadores desde Canadá hasta Chile– es claro: crear una política sindical global que permita acabar con la idea de que ser sindicalista es peligroso y así aumentar la tasa de empleados sindicalizados en cada país.

Sin embargo, en Colombia este reto parece difícil de lograr. Según los datos de la Escuela Nacional Sindical, en los últimos 39 años han muerto 3.108 líderes sindicales y se han denunciado 6.795 amenazas de muerte, 1.893 desplazamientos y cerca de 250 desapariciones forzadas.

Por eso, a través del manifiesto “Adiós a la guerra”, escrito e interpretado por los integrantes del Sindicato de Actores de Colombia, se rindió homenaje a los miles de sindicalistas asesinados y se hizo un llamado urgente para que el Estado garantice la vida y la dignidad de los trabajadores organizados del país.

En los asientos del escenario había un brazalete con el nombre de distintos lideres sindicales asesinados: Alirio Silva Pedro, dirigente sindical de Asep, asesinado el 2 de marzo de 2004 en Orito (Putumayo), por paramilitares; Auri Sara Marrugo, dirigente sindical de la USO, asesinada el 5 de diciembre de 2001 en María La Baja (Bolívar), por paramilitares. Alejandrino Campero Pedro, dirigente sindical de Sindenorte, asesinado el 6 de diciembre de 2013 en Sardinata (Norte de Santander), por desconocidos.

La idea de la actividad, según Adriana Rosenzveig, antigua secretaria regional de UNI Américas, fue recordar por un instante el trabajo y los ideales de cada sindicalista colombiano muerto. “Queremos sentir el pulso de nuestros compañeros, ponernos en el lugar de sus familias, conmemorar su legado”.

Para UNI Américas, la lucha sindical no es posible si se desconoce el rol de la memoria histórica como herramienta de reparación colectiva. Por eso, además de rememorar a los sindicalistas caídos, decidieron celebrar la vida de quienes todavía luchan por una sociedad más justa. El premio Libres de Temor fue entregado a Estela Barnés de Carlotto, presidenta de la Asociación de Abuelas de la Plaza de Mayo, quien después de 36 años de búsqueda encontró a su nieto desaparecido.

A sus 86 años, Barnés lidera la búsqueda de más 500 bebés desaparecidos durante la dictadura argentina de Jorge Rafael Videla y se ha convertido en un símbolo de resistencia, dignidad y esperanza para las familias de más de 30.000 hombres asesinados, muchos de ellos estudiantes y sindicalistas.

Como ella, los trabajadores organizados han tenido que luchar contra la historia oficial y demostrar que la violencia antisindical existe, merece ser condenada y no es, como muchos quieren que parezca, producto de la casualidad. “Tenemos que desafiar el olvido, desafiar la injusticia. Los invito a no bajar los brazos, a no rendirse nunca. No permitan que los obliguen a olvidar”, dijo Barnés.

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