El resplandor de EE.UU. quedó en el pasado

Un estudio dejó en evidencia que la baja preparación profesional y la desigual repartición de la riqueza han debilitado el crecimiento de los ingresos en el país del norte.

Aquellos años de pujanza en que el Sueño Americano era un referente mundial, de los cuentos de las ‘tías ricas’ que venían de Estados Unidos cargadas de regalos y del alguna vez dorado mercado laboral del país del norte, han quedado borrados en el pasado. Así lo confirmó el diario The New York Times al revelar su más reciente informe sobre el estado de la clase media estadounidense, según el cual, comparada con la de otros países, ya no es tan rica como hace 30 años.

El informe toma datos económicos comparativos de los últimos 35 años, según los cuales los ingresos tras el pago de impuestos de una familia estadounidense de clase media, comparados con los de una canadiense, se mantuvieron altos hasta 2010, año en que los segundos sobrepasaron a los primeros. Es más, la comparación revela que los pobres europeos tienen mejor suerte a la hora de contar sus ingresos los pobres de EE.UU.

Las cifras, recopiladas por la consultora LIS, muestran que en 2010 el ingreso medio per cápita de los estadounidenses fue de US$18.700, lo cual representó un avance de 20% frente al percibido en los años 80; sin embargo, en lo corrido del siglo XXI, se mantiene sin cambio alguno. En contraste, en la década comprendida entre el año 2000 y 2010, el indicador creció 20% en Canadá y el Reino Unido, mientras que en Holanda se incrementó 14%.

Desde entonces, diversas fuentes gubernamentales sugieren que los ingresos en EE.UU. se quedaron atrás en la presente década. Las conclusiones de LIS establecen tres razones principales para este revés: la primera es la bajísima preparación profesional de los estadounidenses, en evidente crisis frente a otros países industrializados, lo que dificulta su acceso a puestos de trabajo con salarios altos. De acuerdo a un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las habilidades de sus ciudadanos entre los 16 y los 24 años en alfabetismo, cálculos numéricos y habilidades tecnológicas dejan mucho que desear frente a jóvenes en ese rango de edad procedentes de Japón, Canadá, Australia y los países escandinavos.

La segunda es la escasa repartición de la riqueza que hacen las multinacionales del país del norte a su clase media. Los altos ejecutivos ganan salarios gigantescos en EE.UU., más altos que en otros países, pero el salario mínimo es más bajo y los sindicatos, más débiles. Estas dos últimas condiciones hacen que el Producto Interno Bruto en los últimos años se haya desacelerado al compararse con el de Asia o los países de Europa Occidental.

Y el tercer factor es la estructura tributaria, que hace que los ricos paguen menos en EE.UU. que en Canadá y Europa Occidental. Además, el Gobierno no es tan eficiente al redistribuir sus ingresos entre las clases media y baja, lo cual convierte la inequidad en una falla estructural. “Cualesquiera que sean las causas, el estancamiento de los ingresos ha dejado a muchos estadounidenses insatisfechos con el estado del país. Las encuestas muestran que solo el 30% de los ciudadanos creen que éste va por buen camino”, concluye el diario neoyorquino.

 

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