El salario mínimo en 2015 quedaría en $643.000

Las presiones devaluacionistas y las nuevas cargas tributarias, factores que estarían complicando un acuerdo.

La inflación en el mes de noviembre de 2014 fue de 0,13%. Es decir, 0,8% más de lo esperado. / Archivo

El comunicado del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) anunciando que la inflación en el mes de noviembre de este año fue de 0,13% y que la acumulada de 2014 es por el momento de 3,65%, reveló las cifras que faltaban para que la negociación sobre el salario mínimo que regirá en 2015 comenzara de verdad. Es por esto que la segunda reunión que se realizó este martes tuvo que haber reflejado el verdadero clima de los diálogos entre los empresarios y los representantes de las centrales obreras, pues es claro que el debate que definirá el incremento salarial para el próximo año presenta varias complicaciones.

Para empezar, el conocimiento de la cifra de inflación, en vez suavizar los diálogos entre empresarios y trabajadores al ser una cifra suministrada por una entidad externa, podría agregar un motivo más para pelear, ya que el incremento de los precios de la economía superó los pronósticos de los agentes de mercado por más de 0,08 puntos porcentuales, advirtiendo a los representantes de las centrales obreras sobre un posible riesgo de pérdida de poder adquisitivo si las presiones inflacionarias continúan durante 2015.

El comportamiento de la tasa de cambio es lo que aviva los temores inflacionarios de los trabajadores, porque si este indicador crece, encarece los bienes de la canasta básica que son importados. Es por esto que sí “si el dólar sigue subiendo, esto podría reducir el poder adquisitivo del salario mínimo de 2015”, explicó Luis Alejandro Pedraza, representante de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

Es una preocupación entendible, porque Esteban González, analista de Alianza Valores, advirtió que “dado que la divisa superó niveles técnicos importantes la semana pasada, y teniendo en cuenta que el próximo año se espera el alza de las tasas de la FED, esto brinda un escenario propicio para que la tasa de cambio promedio de 2015 fluctúe entre $2.400 y $2.500”.

Por otro lado, las nuevas presiones presupuestales que las empresas tendrán que enfrentar por la reforma tributaria y por un posible cambio del horario de las horas extras son algunos de los principales argumentos en los que los gremios empresariales se fundamentan para pedir un incremento salarial moderado.

Liderando la preocupación de los empresarios está Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, quien expresó: “Creemos que la versión de financiación del Gobierno mediante el impuesto a la riqueza puede tener efectos sobre la decisión de inversión de los empresarios y la generación de actividad económica. Las señales que hemos recibido del empresariado no son buenas en ese sentido”.

Adicionalmente, el cambio de reglamentación de las cajas de compensación, la reforma tributaria estructural que el Gobierno piensa presentar el próximo año, y el TLC con Corea son otros motivos para pujar de cada lado. Lo cual, más allá de demorar el proceso de negociación, reduce la probabilidad de que se llegue un acuerdo de incremento salarial entre los empresarios y los representantes de las centrales obreras.

Es claro que el principal problema de no llegar a un acuerdo entre los representantes de las centrales obreras y los empresarios radica en que por ley el Gobierno debería fijar el nivel del salario mínimo para 2015. Y teniendo en cuenta que la productividad de referencia es de 0,8% y que la inflación total de 2014 sería de alrededor de 3,7%, es probable que el incremento salarial para el próximo año sea de 4,5%, lo que implicaría que el pago mensual a los trabajadores sea de $643.720.

 

 

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