El sueño de exportar

Prodisa, productora y distribuidora de sabores y aromas, asistió por primera vez a la rueda de negocios organizada por Proexport en México.

Ricardo González Restrepo y Claudia Rincón Cabrales pasaron de la insolvencia económica y la incertidumbre a la esperanza de poder entrar con su pequeña empresa a mercados internacionales. Esta pareja de esposos barranquilleros tomó la osada decisión de constituir, hace poco menos de cuatro años, un negocio de producción y distribución de sabores y aromas con la idea de dejar de ser dependientes. Consiguieron escasos recursos que se esfumaron en menos de dos meses, pero levantaron cabeza, conquistaron el mercado interno y hace un mes viajaron, con el apoyo de Proexport, a Cancún (México), en busca de nuevos horizontes para sus productos.

La empresa familiar, que arrancó en un local arrendado, con tres empleados (todos ellos parientes) y un capital de $40 millones que había prestado el banco, hoy está en 26 ciudades del país y tiene expectativas de negocio con dos firmas de Guatemala y tres más de México.

Ahora se cuenta como un cuento de hadas, pero fueron tiempos difíciles. Prodisa nació de las cenizas de los intentos frustrados de hacer empresa propia. En un principio, la familia González Rincón pensó en artículos para la decoración y utensilios de repostería, un negocio en el que se habían movido siempre gracias a que el padre de Ricardo González tiene hace 23 años la empresa distribuidora Jelumar Ltda., reconocida en toda Barranquilla. No tuvieron éxito en esa primera experiencia, por lo que en 2007 se animaron a probar con esencias, colores y aromas para productos comestibles.

Polvo para hornear, esencia de mantequilla, de leche condensada, de arequipe, color caramelo. Los productos salían de la cabeza de un ingeniero químico, también familiar, y eran empacados por ellos y por sus hijos. Pero la compra de la maquinaria y el cumplimiento de las exigencias del Estado para este tipo de empresas hicieron que el préstamo del banco de esfumara y entonces quedaron en el aire.

Cuentan que, arañando aquí y allá, con la ayuda de Jelumar Ltda., continuaron el camino y hoy tienen 20 empleados que laboran en un área de 800 metros cuadrados, a las afueras de Barranquilla, y un capital de $350 millones.

A la rueda de negocios de Proexport en Cancún llegaron a través de la Universidad del Norte y de la Cámara de Comercio de Barranquilla que les prestó capacitación gratuita. Su negocio, cumple con las características del tipo de esfuerzos que quiere apoyar el Estado en estas jornadas.

Ricardo Vallejo, vicepresidente de Exportaciones de Proexport, contó que en la macrorrueda México-Triángulo Norte 2011 se llevaron a cabo 2.100 citas de negocios entre 210 empresas colombianas (grandes, medianas y pequeñas, de todas las áreas) y 124 firmas compradoras de México, Guatemala y Honduras, con expectativas de negocios de más de US$50 millones.

En el sueño de exportar, Proexport incluye los tiquetes en su plan de apoyo. Eso sí, el porcentaje de éxito de los negocios, advierte la entidad, es del 50%. Ningún esfuerzo es poco para cumplir el reto del presidente Juan Manuel Santos, quien les pidió triplicar las exportaciones colombianas para 2015. Una idea en la que ya están embarcados los esposos barranquilleros González Rincón.

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