El supercargo del Banagrario

Mientras se dice que abrir la vicepresidencia ejecutiva de la entidad responde a favores políticos, el banco explica que la decisión se tomó por recomendaciones de la OCDE.

Según su presidente, para fortalecer el gobierno corporativo de la entidad. / Archivo

Como ha ocurrido en más de una ocasión a final de año, el Gobierno, a través del Departamento Administrativo de la Función Pública (DAFP), expidió un decreto —el 2656 del 17 de diciembre de 2014— que modifica la estructura y las funciones de las dependencias del único banco de primer piso del Estado, el Banco Agrario de Colombia.

En esta ocasión, la novedad es la creación de una vicepresidencia ejecutiva, cuyo poder al parecer no es menor. La entidad financiera no se ha quedado al margen de la moda de los cargos que fungen como soporte, mánagers del poder, como los superministros.

Esta vicepresidencia será la encargada de “planear, definir, liderar, coordinar, orientar y controlar” nada menos que las estrategias de las vicepresidencias de banca comercial, banca agropecuaria, crédito y cartera, financiera, operaciones, tecnologías de la información y las comunicaciones, planeación, entre otras.

Fuentes cercanas a El Espectador aseguran que la modificación que se le está haciendo al banco es producto de favores políticos para insertar nuevos cargos en la plantilla de la entidad. La persona que llegue al puesto será escogida por la junta directiva del banco, que está compuesta por el minagricultura, minhacienda, un representante del accionista mayoritario (el Estado), un representante del Gobierno Nacional y cinco miembros independientes.

Francisco Solano, presidente encargado del Banco Agrario, es enfático en que “la planta aprobada (por decreto) no se está modificando”, es decir, no se está incrementando. En cambio, asegura que la medida respondió a la necesidad de ajustarse a recomendaciones que ha hecho el club de países de las buenas prácticas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. “La OCDE nos ha pedido que el gobierno corporativo se fortalezca en el único banco público”, dijo. “La mayoría de los bancos en Colombia y en el mundo tienen un vicepresidente ejecutivo”.

En últimas, esa figura atenderá los asuntos para los que no sea indispensable la acción directa del presidente. “Hay mucho comité que requiere de la presencia del presidente para poder operar. La idea es que no se paren si por alguna razón el presidente no puede estar por los múltiples frentes que hay que atender”, explicó el presidente del banco. Agregó que aún no hay nombres sonando como candidatos para el cargo, pero que tendrá que ser de suma confianza. La decisión se tomaría durante el primer trimestre de 2015.

- El nuevo presidente

 La hoja de vida de Francisco Solano fue colgada en el sitio web de la Presidencia de la República el 19 de noviembre pasado como candidato para la presidencia del Banco Agrario, lo que indica que su nombramiento definitivo está a la vuelta de la esquina.

Desde que Álvaro Navas renunció a mediados de este año, Solano se desempeña como presidente encargado, responsabilidad que ya había tenido luego de que Francisco Estupiñán dejara el cargo en mayo de 2013 para irse a la cartera de Agricultura.

Es de recordar, sin embargo, que luego de la salida de Estupiñán, el currículum de Alonso Castellanos, con amplio bagaje en cargos financieros, fue subido a la página de internet. Cuando se había dado por hecho su nombramiento, en una movida que fue vista por algunos como el resultado de presiones políticas, el Gobierno le entregó el cargo a Álvaro Navas, con poca —o nula— experiencia en el sector financiero y agrario.

Solano se ha desempeñado como analista financiero de la Federación Nacional de Cafeteros y como asesor del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Nada será un hecho hasta tanto no se tenga el decreto.

 

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