El último día de Friogán

La Supersociedades ordenó la liquidación judicial de la empresa. Un inversionista sirio y hasta señalamientos por fraude procesal marcaron la última jornada de los frigoríficos.

José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, gremio que preside la junta directiva de Friogán.  / Cristian Garavito
José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, gremio que preside la junta directiva de Friogán. / Cristian Garavito

La turbulenta reorganización empresarial de Friogán terminó con su entrada en liquidación, después de dos aplazamientos, borradores de acuerdos, promesas de inversionistas, señalamientos, disputas y deudas. En la noche del lunes, la Superintendencia de Sociedades decidió no dar lugar a una nueva prórroga y envió a liquidación los frigoríficos unidos, hace 11 años,  bajo la marca Friogán.

El punto final de la compañía se puso luego de una particular audiencia, en la que incluso se presentó un nuevo inversionista que aseguró tener US$20 millones para desembolsar. El promotor y los representantes de Friogán en liquidación terminaron en esquinas contrarias. Según el primero, Pablo Muñoz, no sólo no se logró el acuerdo, sino que el hasta ahora gerente de Friogán, Armando Daza, mintió durante el proceso.

Del lado de los frigoríficos, tanto Daza como José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, gremio que ha presidido la junta directiva de Friogán, señalaron que Muñoz no cumplió como promotor y que además tenía conflictos de intereses al ser, al tiempo, liquidador del Fondo Nacional del Ganado. La cuenta parafiscal en liquidación tiene participación mayoritaria en Friogán, pero también es acreedor.

Muñoz se limitó a explicar que en el proceso no se logró un acuerdo. Según él, su propósito era encontrar un “acuerdo serio. No pagar a 10 o 20 años”. Es decir, era necesario tener el dinero para pagarles a los acreedores antes de firmar algún documento. Los voceros de Friogán explicaron que en efecto consiguieron un inversionista: Pedro Moreno, quien aseguró haber obtenido un crédito con los fondos suficientes para entregar $100.000 millones y salvar la empresa.

A Moreno, según ellos, se le “cerraron las puertas” a causa de la información sobre sus antecedentes que hizo eco en los medios de comunicación. El inversionista estuvo condenado por tráfico de armas, no registra declaraciones de renta, entre otras. Eso, según Muñoz, repercutió en que por “causa reputacional” el intermediario que para salvar Friogán haría llegar los recursos –procedentes de un crédito por US$85 millones de un fondo de Kazajistán- se negara a recibirlos.

El promotor pidió compulsar a la Fiscalía del hecho de que Daza hubiera enviado a la Superintendencia un documento en el que aseguraba que el Fondo del Ganado había dado su visto bueno a un supuesto acuerdo de reorganización, algo que horas después desmintió Muñoz en una carta. Por esa presunta falsedad, los abogados que representaban a Friogán renunciaron la semana pasada.

A la postre, el delegado para Procedimientos de Insolvencia de la Supersociedades, Nicolás Polanía, ordenó la liquidación judicial de la compañía debido a la falta de un acuerdo y aclaró que queda la puerta abierta para que Friogán pudiera regresar al proceso de reorganización.

Según personas cercanas al tema, lo anterior se podría lograr consiguiendo un inversionista, quizás el señor Daniel Baroody, quien aseguró tener US$20 millones listos en el BBVA en Colombia para comprar todo Friogán, sin importar el precio. “No sé qué problema político tienen ahí. A mí me interesa comprar y ya”, dijo Baroody a este diario, quien aseguró ser de origen sirio y tener operaciones hace ocho años en Colombia a través de CI Brother Synergy.

Como liquidador, después de que Pablo Muñoz se declaró impedido, se anunció a Luis Fernando Arboleda. La Superintendencia explicó: “Aquellos contratos que tengan por objeto preservar el valor de la empresa como unidad productiva y fuente generadora de empleo, se seguirán ejecutando”. Friogán tiene cerca de 800 empleados directos y detenta casi el 9 % del mercado de carne.