El virus de la reelección en África

Sudán, Angola, República del Congo, Zimbabue, Uganda y Ruanda están gobernados por presidentes que suman décadas en el poder. Recordamos sus historias, en las que se cruzan la prosperidad y la demagogia.

Pierre Nkurunziza durante las votaciones de esta semana en Burundi. / AFP

Omar Al Bashir (Sudán)
Desde 2009, el presidente Omar Al Bashir tiene orden de captura de la CPI por crímenes de guerra y contra la humanidad. Al Bashir, en el poder desde 1989 luego de un golpe de Estado, ha sido testigo y parte de las recientes guerras civiles que terminaron con la división del país. Más de 2 millones de personas, a razón de la guerra, se han desplazado hacia los países vecinos. Al Bashir, acusado también de corrupción, ha sido señalado por violaciones de derechos civiles en Darfur, un conflicto entre guerrillas en contra del gobierno que comenzó en 2003.

Paul Kagame (Ruanda)
Cuando era pequeño y la revolución acabó con la dominación tutsi, la etnia a la que pertenecía, Paul Kagame huyó a Uganda y desde allí se entrenó en las filas militares. Estuvo en el Frente Patriota de Ruanda, que invadió el país en 1990. Cuatro años después, la masacre de cerca de un millón de tutsis obligó a Kagame a retomar las armas. En parte gracias a sus movimientos militares, la guerra terminó y se convirtió en vicepresidente. Desde 2000 es presidente de Ruanda y sus indicadores son optimistas: entre 2004 y 2010 la economía creció 8% en promedio y la infraestructura vial y de salud aumentó de manera considerable. Su papel durante el genocidio de 1994 y el recorte de las libertades son los lunares de su gestión.

Denis Sassou (Congo)
Sassou-Engesso ha estado en el poder en dos períodos: de 1979 a 1992 (fue derrotado en las urnas) y luego desde 1997 hasta la actualidad. En 1981 firmó un convenio de 25 años con la entonces Unión Soviética. Después de la caída de los países comunistas, Sassou-Engesso se acercó a los países occidentales para crear una transición hacia el capitalismo. Por entonces fue obligado a abrir espacios a múltiples partidos políticos. Ha sido criticado por los gastos excesivos de su hijo con dineros provenientes de las ventas nacionales de petróleo. En 1999, Francia lo investigó por la desaparición 353 refugiados congoleses.

Robert Mugabe (Zimbabue)
Mugabe tiene mucho poder en sus manos: desde 1987 es jefe de Estado, cabeza de gobierno, comandante en jefe de las fuerzas armadas y tiene la capacidad de disolver el parlamento y declarar la ley marcial. Su cercanía con el poder comenzó en 1980, cuando fue elegido primer ministro (una figura muy cercana a la presidencia). Creó por ese entonces la Unión Africana Nacional de Zimbabue y la promovió como el partido único del país, protegido por una fuerza militar entrenada en Corea del Norte. Entre 1982 y 1985, 20.000 personas de la tribu Ndebele murieron tras órdenes de Mugabe. Zimbabue es considerado uno de los países más corruptos.

Yoweri Kaguta Museveni (Uganda)
Desde 1986, Museveni ha estado en el poder en Uganda. Museveni es visto por Occidente como parte de una generación de líderes africanos que combaten los problemas básicos de la zona: educación, salud y empleo. En 2005 cambió la Constitución para crear la reelección indefinida y ha sido cuestionado por su papel en la Guerra Civil del Congo y el supuesto fraude en muchas de sus elecciones. En 2016 termina su período.