Eln y narcotráfico roban finanzas de Ecopetrol

En promedio, en 2016 han hurtado 410 barriles por día (US$ 22.550, al precio actual), mediante perforaciones ilícitas en el Oleoducto Transandino.

A través de las válvulas ilícitas se llevan parte de los ingresos de Ecopetrol. / Cortesía Ecopetrol
A través de las válvulas ilícitas se llevan parte de los ingresos de Ecopetrol. / Cortesía Ecopetrol

Mientras Ecopetrol busca recuperarse del fuerte golpe propinado por los bajos precios del petróleo en el mercado internacional, los grupos al margen de la ley dinamitan las finanzas de la petrolera. El robo de crudo mediante la instalación de refinerías y válvulas ilícitas, para el procesamiento de la pasta de coca, reduce la producción petrolera de la empresa colombiana, donde tienen acciones alrededor de 400.000 colombianos. Un informe de la compañía colombiana señala que el hurto de petróleo por medio de la instalación de dispositivos ilícitos en el Oleoducto Trasandino (OTA) es un delito que se ha incrementado en los últimos meses y se ha convertido en el principal problema para Ecopetrol en el sur del país, por encima de los atentados terroristas.

En los dos últimos años, Ecopetrol ha detectado más de 1.200 válvulas ilegales instaladas por organizaciones criminales en distintos tramos del OTA en el departamento de Nariño. En promedio, mediante perforaciones al margen de la ley, este año han hurtado 410 barriles por día, equivalentes a US$22.550, teniendo en cuenta el precio actual del crudo. Los municipios nariñenses donde se concentra el robo de crudo son Tumaco, con 257 válvulas ilícitas; Barbacoas, con 208, y Ricaurte, con 13. Los tres encabezan el fenómeno criminal de la instalación de refinerías ilegales y el combustible hurtado que sale para el procesamiento de la pasta base de coca en el departamento sureño de Nariño.

El presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, calificó como “irracionales los ataques a los oleoductos y poliductos” e indicó que “el robo de crudo por válvulas ilícitas” no sólo resta ingresos a la empresa, sino que “está afectando el medioambiente, contaminando ríos y perjudicando a las comunidades más pobres”. Entre 2015 y lo que va del 2016, la Fuerza Pública ha neutralizado 290 refinerías ilegales en Nariño.

Bandas criminales y el Eln

El general del Ejército Sergio Alberto Tafur García, comandante de la Fuerza de Tarea Pegaso, indicó que detrás del robo del combustible en Nariño y la instalación de válvulas y refinerías ilícita están grupos criminales “que participan en el negocio del narcotráfico, como el ELN, con el frente Comuneros del Sur, que proporcionan a otros grupos de delincuencia organizada”. No se descarta, sin embargo, que también haya particulares involucrados en el negocio.

Ecopetrol explicó que el crudo que hurtan los criminales es llevado a través de mangueras hasta refinerías ilegales, donde se procesa de manera artesanal para convertirlo en insumo dentro del proceso de elaboración de drogas ilícitas y en combustible para la maquinaria de la minería ilegal. “La situación es alarmante debido a que los grupos al margen de la ley sólo logran utilizar el 38 % del producto, es decir, que el 62 % restante es desechado en suelos, ríos y zonas verdes”.

Echeverry insistió en que la empresa es de todos los colombianos y les pidió a los grupos ilegales “que cesen sus ataques y hurtos de forma inmediata”. El general Tafur García remarcó que, entre todo el mal que se hace con el hurto del crudo, “de 10 galones que se roban, solamente, dentro del proceso de refinación, sacan un galón para ser empleado en la producción de base de coca” y el combustible restante lo vierten en los campos, por lo que llega a las diferentes cuencas hídricas que se localizan en inmediaciones de las refinerías ilícitas y en muchas oportunidades se han afectado afluentes como los ríos Mira y Güiza.

El derrame de crudo a causa de una válvula ilícita puede afectar un promedio de 60 especies de plantas asociadas a sus ecosistemas. En el agua, el petróleo obstaculiza el paso de la luz solar necesaria para las cadenas de la fotosíntesis. En el suelo, el combustible quema la vegetación e impide el crecimiento de nuevas plantas que son sustento de otras especies, dice un reporte de Ecopetrol.

“En los últimos 30 años, por cuenta de los atentados contra la industria petrolera, se han derramado en los ecosistemas colombianos 4,1 millones de barriles de crudo, con impactos severos en la flora y en la fauna”, señala el presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), Francisco Lloreda. En lo corrido del año, el Eln ha atentado contra la infraestructura petrolera en 49 oportunidades, dice la ACP.

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