Empleo digno para la paz

La primera jornada nacional de trabajo para víctimas del conflicto armado se realizó simultáneamente en 45 ciudades del país y ofreció más de 7.000 vacantes.

Unas 15 empresas del Magdalena se unieron a la jornada y ofrecieron 365 vacantes. / Unidad para las Víctimas
Unas 15 empresas del Magdalena se unieron a la jornada y ofrecieron 365 vacantes. / Unidad para las Víctimas

Alberto Enríquez es de Aracataca, Magdalena; vive en Bogotá desde hace diez años y es uno de los seis millones de víctimas del desplazamiento forzado en Colombia. Emilio Tamayo nació en Turbo, Antioquia; llegó a Medellín en 2003 y es uno de los seis millones de víctimas del desplazamiento forzado en Colombia. Herney Muñoz es oriundo del corregimiento El Plateado, en el municipio de Argelia, Cauca, y es uno de los seis millones de víctimas del desplazamiento forzado en Colombia. (Lea: El 53% de la comunidad LGBTI ha sido discriminada en el trabajo)

Los tres –Alberto, Emilio y Herney– sufren las inclemencias de la ciudad, están sin trabajo y participaron, junto con otros 8.542 afectados por la violencia, en la primera jornada nacional de empleo para víctimas del conflicto armado, organizada por el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y por la Unidad para las Víctimas. (Lea: Días compensatorios a quienes lleguen al trabajo en bicicleta)

El propósito de la actividad, que se desarrolló al mismo tiempo en 47 ciudades del país y en la que 492 empresas ofrecieron 7.869 vacantes, según Alfonso Prada, director del SENA, fue acompañar a las víctimas del conflicto en la elaboración o actualización de su hoja de vida y, sobre todo, generar oportunidades de trabajo digno y formal.

Todo parece indicar que el balance de la jornada fue positivo. 6.159 víctimas recibieron asesoría y orientación, 3.106 quedaron preseleccionadas para los cargos, 2.611 fueron inscritas y 40 personas salieron con un contrato de trabajo en la mano.

Alan Jara, director de la Unidad para las Víctimas, aseguró que la alianza estratégica entre las instituciones del Gobierno y el sector privado, materializada en este ejercicio, es uno de los caminos obligatorios que el país debe recorrer en el proceso de construcción de paz. “La idea es que las víctimas de la violencia no sólo reciban ayuda humanitaria o indemnización administrativa, sino que además tengan la oferta del Estado. Por eso, queremos repetir esta jornada y hacerlo con toda la oferta de contratación que puede ofrecer el sector público”.

Por otro lado, la coordinadora de la Agencia Pública de Empleo del SENA en Santander, María Ruth Rangel, destacó las 1.100 vacantes de empleo disponibles en el departamento y reconoció: “Las personas que en esta oportunidad no lograron ubicarse laboralmente quedaron en el proceso y se estudiará la posibilidad de que puedan presentarse en otros puestos”. Desde el año 2014 y hasta la fecha, la Agencia Pública de Empleo del SENA ha facilitado la intermediación de cerca de 64 mil empleos para personas víctimas del conflicto armado y en lo corrido de este año han sido ubicadas 25.075 víctimas en empleos formales, según datos reportados por la entidad.

Alberto, Emilio y Herney no se conocen, pero cada uno, desde distintas regiones del país, agradeció la jornada y reconoció que esta es una oportunidad real para rehacer su vida con plenitud y es el primer paso para cambiar la página de la violencia.