Emprender desde adentro

Esta empresa colombiana factura US$90 millones gracias a su capacidad de reinnovar.

Juan José Piedrahíta viste de jeans y zapatos deportivos. Saluda a sus trabajadores chocando los puños y se sabe el nombre de cada uno de ellos. Sobre su escritorio mantiene un libro de Marcus Buckingham, Ahora, descubra sus fortalezas, y también algunos dibujos hechos por los niños de la fundación Soy Doy, de la cual es cofundador.

Él es el presidente de Equitel, pero ni en su oficina o en su tarjeta de presentación así lo indica. Durante 16 años, este hombre ha estado al frente de una compañía dedicada a producir soluciones que optimizan las operaciones de clientes de la talla de como Independence drilling o Masering. Además de ser un caso exitoso de emprendimiento corporativo en el país y que hoy factura alrededor de US$90 millones.

Él considera que el mejor título que tiene es el de emprendedor, actividad a la que se dedicó desde sus 24 años, cuando empezó a trabajar en Equitel, empresa de su padre. Cuando heredó las riendas de la compañía, este empresario se propuso cambiar el chip del “síndrome de la casa matriz” que, según él, padecía la compañía y que no la dejaba facturar más allá de los US$2,5 millones. Sus dos objetivos fundamentales fueron: crear empresas anexas a Equitel y consolidar la cultura Vida, una en la que está prohibido un no como repuesta y en donde los trabajadores de la compañía pudieran crecer emprendiendo dentro de la misma.

Piedrahíta, quien es mentor de la Fundación Endeavor, prefiere vestirse cómodo pues frecuenta casi a diario el centro de juego y pensamiento de la compañía, un lugar en el que se reclutan emprendimientos corporativos y en donde se han incubado 18 proyectos de negocios afines con la organización, de los cuales dos hoy son compañías del holding y el resto son unidades de negocio que se perfilan como empresas.

Cuando Ingenergía y Lap International llegaron al tope de los $1.000 millones en ventas mes y una Ebit del 14%, se convirtieron en empresas. Esto producto de la apuesta por el emprendimiento corporativo, el cual propicia un espacio para que los trabajadores crezcan dentro de sus lugares de trabajo. Cada una de éstas tiene un gerente, un presupuesto propio, además de autonomía y metas.

“El emprendimiento corporativo es reinnovar. Es generar empresas de las ya existentes. La clave es empoderar a la gente y ubicarla de acuerdo con sus capacidades y no sus debilidades. Por eso nuestro mayor valor es cultura organizacional, en donde nuestros integrantes son el propósito y no un recurso. Aquí al que lo cojamos trabajando lo echamos”, asegura Piedrahíta.

Mientras espera que sus otras unidades de negocios se conviertan en empresas del holding, Piedrahíta puso en marcha la democratización del 10% de su empresa para que sólo integrantes de Equitel crezcan a medida que aumenta el patrimonio de la compañía.

“La idea es que cada integrante —porque no somos empleados— se sienta parte de Equitel. Entonces, cuando llega un camión para mantenimiento, lo atenderá un socio, no un empleado”.

 

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