Perspectivas

En 2021 nadie se aburrirá con el petróleo, el dólar y el bitcóin

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El crudo en US$60 pero sensible a cualquier pleito en la OPEP+ y los rebrotes del COVID-19, un dólar que se podría mover entre los $3.250 y $3.800 dependiendo del caos en el mundo, y el bitcóin en más de US$100.000 la unidad son algunas de las proyecciones sobre estos activos.

En 2020 hubo tres activos cuya variación no podría haber predicho ni el más arriesgado analista: el petróleo cayó a precios negativos, el dólar en Colombia superó los $4.000 y el bitcóin revivió y multiplicó seis veces su precio hasta los US$30.000. Y ahora que arranca un nuevo año, es inevitable preguntarse qué pasará con estos títulos, que suelen robarse la atención del mundo.

Petróleo

En 2020 quedó más que claro que el futuro del precio del petróleo está altamente ligado a los avances de la lucha contra la pandemia. El recrudecimiento de las cifras de contagio lleva a las medidas de confinamiento, que siguen a la menor actividad económica y, en consecuencia, una menor demanda por combustibles y caídas en los precios internacionales del crudo.

Por esta razón, algunas de las caídas más fuertes del petróleo, como cuando el WTI llegó a los -US$37 el barril, están relacionadas con los períodos en los que se dispararon las medidas de confinamiento en todo el mundo. Y también explica por qué cada vez que hubo anuncios esperanzadores, como los avances de la vacuna en noviembre, los precios del crudo se recuperaran a niveles cercanos a los US$50.

Y precisamente por esta correlación entre noticias esperanzadoras en torno al COVID-19 y el precio del petróleo es que los analistas esperan más alzas para los precios del crudo durante la primera parte del año.

A mediados de diciembre, Goldman Sachs dijo: “Es probable que las vacunas estén disponibles en varios países durante la primavera, ayudando al crecimiento económico mundial y a la demanda de petróleo. En especial el destinado al combustible de aviones”. Por esta razón, la entidad proyecta que los precios del crudo lleguen a los US$60 en los próximos meses. Sin embargo, alerta que si bien hay mejores perspectivas, todavía hay riesgos importantes, sobre todo por el lado de la oferta.

No es un riesgo nuevo. Cuando la pandemia llegó, el sector petrolero ya llevaba más de seis años luchando por los excesos de oferta, problema que produjo el desplome de precios de 2014. La situación ha llevado a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a aliarse con otras diez naciones productoras, entre ellas Rusia, para acordar cuotas de producción. La alianza dio vida a un nuevo bloque o cartel petrolero, la OPEP+, que a mediados de 2019 acordó el mayor recorte de la historia, de 9,7 millones de barriles diarios (mbd), cerca del 10 % de la producción mundial.

El acuerdo siempre ha estado bajo presión para incrementar su producción, y no ayuda que constantemente surjan denuncias de que algunos miembros están excediendo su cuota (críticas que caen sobre Rusia especialmente). Pero aunque el aumento del bombeo ha estado siempre en la agenda del bloque, la pandemia suspendió estos planes por varios meses, debido al desplome de la demanda de crudo.

Fue el 3 diciembre de 2020 cuando la OPEP+ acordó un incremento gradual de producción de hasta dos millones de barriles diarios en los próximos meses, empezando con un incremento de 500.000 barriles diarios a partir de enero de 2021. Pero debido a que en las últimas semanas se recrudecieron las cifras de contagio, y varias naciones volvieron a los confinamientos, este martes 5 de enero el bloque pactó reducir su ritmo de incrementos de producción en febrero y marzo. Un cambio que fue posible gracias a la sorpresiva oferta de Arabia Saudita de reducir su producción en un millón de barriles diarios. Y aunque se mantiene la reducción general, algunos países como Rusia y Kazajistán podrán extraer 75.000 barriles diarios adicionales.

El anuncio, que tuvo en vilo a los mercados por dos días, llevó a los precios internacionales del petróleo a subir casi 5 % durante la jornada de este martes. Gracias a esto el WTI superó los US$50 el barril y el Brent, la referencia que usa Colombia (Ecopetrol), subió por encima de los US$53.

Es un nivel de precios que le sirve a Ecopetrol, pues la petrolera colombiana puede dar utilidades con un precio de hasta US$29. De hecho, en los últimos meses, con una cotización que fluctuaba alrededor de los US$40, la empresa logró utilidades netas de $855.000 millones.

Si bien las ganancias no son tan altas como en el mismo período de 2019 (cuando registró $3,01 billones), sí son una mejora frente a los dos trimestres anteriores, cuando la petrolera reportó $133.000 millones entre enero y marzo (2020), y $25.000 millones entre abril y junio (2020).

Sin embargo, la euforia en torno a los acuerdos de la OPEP+ no suele durar mucho, pues se trata de pactos entre naciones con gran rivalidad. El mejor ejemplo fue la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia, que produjo un desplome de más del 30 % en los precios del crudo a comienzos de marzo. Entonces, en 2021 las reuniones bimestrales del bloque tendrán una gran influencia en el mercado petrolero, pues tienen tanto el potencial de salvar como de condenar el precio.

Dólar

El dólar en Colombia es el principal mensajero del caos que se da en el exterior: en momentos de incertidumbre los inversionistas suelen vender activos riesgosos, como los de las economías emergentes (como Colombia), para comprar activos más seguros como el oro o el mismo dólar. Por esto, durante marzo de 2020 la tasa de cambio subió más de $700 en un solo mes y marcó el récord de $4.180.

Pero así como sufre por el caos, se beneficia de las noticias positivas. Y precisamente es por esto que el dólar en Colombia se ha mantenido débil desde hace dos meses: desde que se conocieron los resultados de las vacunas contra el COVID-19, grandes flujos de inversión han regresado a los mercados emergentes. Solo en noviembre, los administradores de fondos invirtieron alrededor de US$76.500 millones en títulos de países en desarrollo, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés).

El fenómeno llevó a la tasa de cambio a perder casi $400 en pocas semanas, pasando de $3.800 a cerca de $3.400 (niveles prepandemia). De manera que la variación del dólar en 2021 dependerá, en gran medida, de la percepción de riesgo y el ambiente de incertidumbre que se viva en el mundo y los mercados internacionales.

Para Diego Franco, jefe de inversiones de Franco Capital Management, con sede en Estados Unidos, “la pandemia seguirá siendo el aspecto más importante que generará volatilidad en los mercados financieros a escala global, y el deterioro económico estará presente quizás hasta la segunda parte de 2021. Por otra parte, las distorsiones de precios en algunos mercados americanos nos mantienen cautos y con preocupación frente al choque o la corrección que dichas bolsas pueden llegar a mostrar, adicional a los riesgos de deuda que para nosotros son una gran amenaza global.

Por esto, para Juan David Ballén, jefe de investigaciones económicas de Casa de Bolsa, “en los momentos de calma el dólar podría caer a niveles de $3.250. Y en los momentos de aversión al riesgo (alta incertidumbre) el dólar podría ascender de nuevo a niveles cercanos a los $3.800”.

Pero la pandemia tal vez sea solo una fuente de incertidumbre en el corto plazo. De hecho, en 2021 podría surgir un fenómeno que generaría un cambio más duradero e incluso estructural.

“Fundamentalmente hablando, estamos cerca del fin del ciclo alcista de largo plazo del dólar que nos ha acompañado durante una década. Este fenómeno emergente se debe a la pérdida de poder adquisitivo que ha producido la impresión de dinero por parte de la Reserva Federal y por los estímulos por parte del gobierno de Estados Unidos. Entonces en 2021, por la recuperación económica y estos efectos monetarios, se espera un aumento de la inflación en Estados Unidos y en otras naciones desarrolladas. Y cuando se da este efecto inflacionario, suele haber preferencia por comprar activos como los commodities, lo que para el caso de Colombia es particularmente bueno”, indicó Ballén.

Esto significa que el dólar en Colombia podría bajar por un nuevo fenómeno económico: sube la inflación en EE. UU, sube el petróleo y baja el dólar en Colombia.

Bitcóin

Hace un año el bitcóin era para muchos analistas un activo en su ocaso, una triste sombra de lo que fue en 2017: cuando pasó de US$1.000 a US$19.000. Pero la criptomoneda demostró que tenía un segundo aire, y muy poderoso, pues su precio pasó de US$5.000 a más de US$29.000 entre marzo y diciembre de 2020. ¿Qué pasó?

Parte del efecto se debe a las operaciones de supervivencia: la criptomoneda, alguna vez tildada de burbuja, fue elegida por los inversionistas para refugiarse de los estragos de la pandemia, al igual que el oro. Pero el pánico en los mercados no explica todo el auge del bitcóin, pues los factores que hicieron su alza sostenible, y que lo llevaron a marcar nuevos récords, se debe a cambios que corrigieron su principal problema: la credibilidad.

Desde el segundo semestre de 2020, el bitcóin ha empezado a recibir el respaldo de grandes empresas y fondos. Por ejemplo, la plataforma de pagos PayPal anunció, a finales de 2020, que integrará las criptomonedas a su plataforma. Además, Square, otro gigante de los pagos, indicó que invertirá US$50 millones en bitcóin.

Desde que se han conocido este tipo de anuncios, el bitcóin ha roto nuevos récords prácticamente cada semana (o días): tan solo en los primeros ocho días del 2021 el bitcóin pasó de US$30.000 a US$40.000 la unidad, llevando a que un solo bitcóin cueste más de $140 millones en Colombia, un precio comparable al de una vivienda de interés social.

Y los analistas de JP Morgan advierten que la utilización del bitcóin por parte de los inversores tradicionales apenas estaría empezando, lo que abre la puerta a que el precio llegue a niveles que antes parecían absurdos: podría llegar a los US$146.000, ya que podría incluso reemplazar al oro como el principal activo refugio, según el banco (JP Morgan). Aunque no es claro cuándo podría alcanzar estos niveles.

Carlos García, director de la fundación Bitcoin Colombia, explica que “al ritmo que lleva el bitcóin, ya se está previendo que el precio supere los US$100.000 para finales de junio o antes”.

Pero, tal como pasa siempre en los auges, pocos están hablando de los riesgos de un repentino desplome de la criptomoneda. Que no sería la primera vez para el bitcóin.

“Para las inversiones en bitcoines, siempre se ha dicho que nunca se invierta lo que no se está dispuesto a perder; por esto se recomienda solo invertir fracciones pequeñas del portafolio, porque es un mercado volátil. Pero creo en este momento el riesgo para las instituciones, o incluso países, es no comprar. Tal vez el principal riesgo ahora es el regulatorio, pero ya hay más confianza por el apoyo que las criptomonedas han venido recibido de diferentes instituciones”, dijo García.

En efecto, el tema regulatorio sigue siendo el talón de Aquiles de este mercado. De hecho, en diciembre de 2020 la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos acusó a Ripple Labs y a sus altos ejecutivos de haber engañado a sus inversionistas respecto al token afiliado XRP. Si bien Ripple planea apelar la acusación en los tribunales, el hecho subraya la posibilidad de una supervisión más estricta de los activos digitales.

Pero al menos habría una mejor actitud para esta emergente regulación, pues las autoridades e incluso entidades estatales también han mostrado su interés por la tecnología. El mejor ejemplo es China, cuyo banco central anunció que creará su propia criptomoneda con la ambiciosa meta de reemplazar el efectivo. Sin embargo, es factible que el anuncio de las autoridades genere incertidumbre en el mercado de criptomonedas y posibles desplomes en 2021.

Tal parece, entonces, que el petróleo, el dólar y el bitcóin seguirán dando de qué hablar durante el 2021; de hecho, serán tal vez el principal show de los mercados internacionales: nadie se aburrirá con un crudo que podría llegar a los US$60 pero que seguirá sensible a cualquier pleito en la OPEP+ y los rebrotes del COVID-19, una tasa de cambio que se podría mover entre los $3.250 y $3.800, dependiendo del caos en el mundo, y con un bitcóin que podría superar los US$100.000 en el primer semestre del año.

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