Encadenando la industria

Bogotá estrena seis nuevos escenarios para proyectar a los empresarios de sectores como cuero y sus manufacturas, prendas de vestir, industrias creativas y turismo de negocios.

 El aumento de la producción industrial con implementación de tecnologías limpias es uno de los objetivos principales de los clúster. / Archivo.
El aumento de la producción industrial con implementación de tecnologías limpias es uno de los objetivos principales de los clúster. / Archivo.

La suma de las desventuras de un explorador inexperto que viaja por América Latina para encontrar y conocer los animales nativos, un noticiero con tintes de magazín que tiene como principio hablar de la diversidad cultural y una serie de cocina para enseñar a los niños a consumir los alimentos “asquerosamente ricos”, son algunos de los contenidos animados que Tribu70, una empresa dedicada a la producción audiovisual, ha realizado a lo largo de sus 10 años de existencia.

Proyectos para canales como Señal Colombia, Discovery Home and Health, Sony y TNT convirtieron a este colectivo en una propuesta destacada entre el clúster de industrias creativas de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB), una nueva estrategia de la entidad para fortalecer la cadena productiva de éste y cinco sectores más: software, turismo de negocios y eventos, marroquinería y cuero, prendas de vestir y joyería y bisutería.

Estos clústers representan seis escenarios para proyectar a los empresarios locales bajo la articulación del sector privado, las universidades e instituciones de investigación y desarrollo y el Estado. Esa es precisamente la diferencia que tiene esta metodología con la del gremio (que a su vez hace parte del clúster), según lo explica Claudia Vaca, vicepresidenta de competitividad y valor compartido de la CCB.

“El clúster es un modelo más comprensivo porque entiende que el diagnóstico de la competitividad de los empresarios no es una función de ellos mismos, sino que es producto del encuentro con la academia y el sector público”, dice. Asegura también que la particularidad de esta forma de trabajo está en el interés de los actores que la componen, que además de no tener que pagar una membresía para participar, tienen un objetivo común: la prosperidad de su producción a través del mejoramiento de la oferta.

Para Diana Narváez, integrante de Tribu70, esta iniciativa es una oportunidad que tienen los empresarios para atar lazos al interior de los sectores y para cumplir con los estándares de calidad mundiales que exige la exportación. “Llevamos trabajando casi dos años con la CCB y esto ha fortalecido incluso al gremio de las industrias creativas (Somos). Este esfuerzo es muy importante por la articulación de toda la cadena productiva y hace que el conocimiento y la información nos lleguen oportunamente”.

Lo mismo opina José Stalin Rojas, académico de la Universidad Nacional que asesora el clúster del cuero y sus manufacturas. Para él, la función de las universidades, además de transferir conocimiento a los empresarios, es ayudar a elegir los proyectos prioritarios en los que se debe embarcar la industria. “Nosotros dejamos capacidades instaladas. Eso es lo que le interesa a la academia del trabajo conjunto con el sector privado”.

Esta es la primera vez que la CCB les apuesta a los clústers, pues, a pesar de trabajar por el empresariado de la ciudad, no había implementado un plan contundente para encadenar los aportes de cada actor a la producción específica de un sector. Según Vaca, esto no sólo significó un proceso de identificación del potencial de crecimiento económico de las diferentes industrias, sino de la motivación de los empresarios por crear redes de aliados para potencializar sus resultados.

Un ejemplo de ello es la implementación de métodos de producción más limpia y el aprovechamiento de materiales para la fabricación del calzado, con el propósito de aumentar el aporte que hace este sector al país. Juan David Ángel, presidente del clúster del cuero, explica que este mercado en Colombia está representado por casi 110 millones de pares, de los cuales el 46% es de origen nacional y 68% internacional. “Esto demuestra que tenemos un volumen de importaciones que supera la producción nacional. Bogotá es por tradición uno de los lugares más importantes para esta industria en el país, y por esa razón debíamos hacer algo. El trabajo conjunto es la respuesta que buscábamos”.

Este año la CCB creará dos nuevos clústers, todavía sin determinar, para continuar con la tarea de dinamizar e internacionalizar las economías locales.

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@Lauravillamilb