Energías renovables con petróleo barato

Con un barril por debajo de los US$50, muchos se preguntan si el florecimiento de las energías renovables se retrasará aún más en Colombia.

Un 4,8% de la energía eléctrica en Colombia es generado por energías renovables no convencionales. Lollie-Pop - Flickr

Ha pasado ya más de un mes desde que el precio del petróleo cayó a 46,51 dólares el barril, el más bajo que se ha registrado desde 2009. Durante este mes, al Gobierno no le quedó otra opción que hacer ajustes presupuestales, las petroleras corrieron a recortar sus gastos operacionales y el peso colombiano perdió poder frente al dólar. En medio de toda esta turbulencia económica, una pregunta quedó en el aire: ¿tendrá la caída del precio del petróleo algún impacto en el desarrollo de las energías renovables en Colombia?

El sentido común diría que al bajar el precio del petróleo, las energías renovables dejarían de ser una inversión atractiva. Sin embargo, lo que está ecuación ha olvidado es que el mercado energético actual no es el mismo que hace 20 años y las energías renovables han encontrando su propio nicho. Las energías renovables y el petróleo no siempre compiten directamente.

En Colombia, el petróleo está destinado en su mayoría a servir de combustible para el transporte. Las energías renovables se han acomodado para suplir la demanda de energía eléctrica doméstica. De hecho, del total de generación eléctrica el mes pasado (5.392 GWh), 64,7% fue producido por las grandes hidroeléctricas, consideradas una fuente de energía renovable convencional. Un 4,8% fue generado por energías no convencionales (pequeñas hidráulicas, pequeñas térmicas y eólica) y 0,61% por cogeneradores. El 28,2% de energía eléctrica restante es generado a partir de energía térmica (carbón y gas).

Javier Sabogal, especialista en Economía Verde de WWF-Colombia, no cree que la caída de los precios del petróleo impacte directamente el balance actual de energía. En cuanto al biodiésel y el etanol, estos tienen garantizado por ley un porcentaje en la mezcla de combustibles para transporte y por lo tanto están blindados.

En cuanto a las energías renovables no convencionales, su crecimiento está más ligado a lo que ocurra con la producción de energía hidroeléctrica. El único lugar en que los precios bajos del petróleo podrían impactar el crecimiento de las energías renovables en Colombia es en las llamadas “zonas no interconectadas”. La entrada de estas energías para desplazar al diésel sí podría retrasarse.

Pensando en el futuro, Manuel Rodríguez Susa, director del Centro de Investigaciones en Ingeniería Ambiental de la Universidad de los Andes, cree que lo que determinará qué energía es más competitiva serán los costos externos, que hoy no se integran en el precio de producción energética.

“El costo social y los efectos de la quema de combustible son costos externos que uno no los ve, y que cuando son internalizados, cambian el panorama. Cuando uno los compara, los costos no son tan diferentes”, explica Rodríguez.

Por esto, para él, la proyección de las energías renovables en Colombia debería desarrollarse de forma independiente de lo que suceda con el precio del barril de petróleo.

Una idea con la que coincide Javier Gutiérrez, presidente de Ecopetrol, quien cree que una política energética con reglas claras permitirá el florecimiento de las energías renovables, independientemente de las variaciones en el precio del petróleo.

Análisis recientes de publicaciones como The Guardian, Forbes y BBC News, han llegado a la conclusión de que la caída del precio del petróleo no dificultará el desarrollo de las energías renovables. De hecho, se afirma que en Norte América y Europa el impacto de la caída del precio del petróleo sobre la energía solar y eólica es cero, ya que los precios producidos por esta energía no tienen ninguna relación con lo que este pasando con el petróleo.

A nivel mundial, las energías renovables se están empezando a ver como mercados aparte, donde cada país usa los recursos a su alcance para generar energía.

La cuestión, entonces, es seguir buscando alternativas que blinden la oferta energética de fenómenos como la volatilidad del petróleo o el fenómeno de El Niño, que afecta la capacidad de producción de las hidroeléctricas. Porque, como lo dijo el Bernstain Research en noviembre, “la energía renovable es una tecnología. En el sector tecnológico, los costos siempre bajan. Los combustibles fósiles son extracciones. En las industrias extractivas, los costos siempre suben”.

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