Enfrentar la nueva realidad petrolera

Mauricio Cárdenas explica en qué consiste el plan económico para lograrlo. La diversificación de las exportaciones y la posibilidad de un mayor déficit que da la Regla Fiscal son algunas de las medidas.

Los asistentes a las reuniones de primavera del Banco Mundial en Washington, Estados Unidos. / EFE

Ayer, en la ciudad de Washington, como parte de las reuniones de primavera del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, participamos en un panel junto con los ministros de Hacienda de Indonesia y Nigeria, sobre el impacto de los menores precios de productos básicos en economías emergentes. Este es el mayor reto económico que enfrentamos en 2015 y vamos a compartir con la comunidad internacional las medidas que hemos tomado y el plan que tenemos para ajustarnos a la nueva realidad.

El choque petrolero presenta un desafío para las finanzas públicas. La caída en el precio del petróleo, de más de US$100 por barril de Brent hace un año a cerca de US$60 ahora, representa una disminución en los ingresos fiscales del Gobierno Nacional este año. La Nación recibirá menores dividendos de Ecopetrol y recaudará menores impuestos de las empresas petroleras por 1,5% del PIB. Al mismo tiempo, el servicio de la deuda externa se encarece debido a la depreciación del peso en 0,3% del PIB.

El Gobierno identificó el reto desde un comienzo y reaccionó de manera inmediata. En primer lugar incluimos medidas dentro de la reforma tributaria aprobada en diciembre para generar mayores ingresos. La reforma, que prorrogó la vigencia del 4x1.000 y del impuesto a la riqueza, va a aumentar el recaudo tributario en 0,5% del PIB.

Segundo, a comienzos de este año tomamos la decisión de aplazar $6 billones del Presupuesto General de la Nación de 2015, equivalentes a 0,7% del PIB, enviando un mensaje contundente de disciplina fiscal a los mercados. Así lo entendieron los inversionistas, que en la última emisión de bonos que hicimos en marzo demandaron la tasa de interés más baja de la historia por un papel a 30 años. El aplazamiento se hizo protegiendo el gasto de los sectores con mayor impacto social, para seguir avanzando en la reducción de la pobreza y la desigualdad.

Por último, la Regla Fiscal nos permite temporalmente registrar un mayor déficit fiscal si el precio del petróleo está por debajo de su nivel de largo plazo o si el PIB observado está por debajo del potencial. Esto nos permite un déficit adicional de 0,6% del PIB.

Con estas tres medidas enfrentamos la caída de los ingresos petroleros con responsabilidad macroeconómica. Ahora, es natural que una caída el precio de nuestro principal producto de exportación afecte el crecimiento, especialmente por sus efectos sobre la inversión en el sector energético.

Pero cabe recordar que tenemos una economía diversificada: el sector minero-energético representa 6% del PIB y 1% del empleo. El crecimiento de otros sectores ayudará a que no haya un frenazo súbito de la actividad económica. Nuestra tasa de cambio flexible actúa como estabilizador automático: a medida que el dólar sube, otros sectores transables ganan competitividad y deberán asumir el liderazgo y jalonar la economía. El Gobierno está trabajando en un plan exportador para aprovechar este momento en que tenemos acceso a nuevos mercados gracias a los TLC y una moneda competitiva. Al mismo tiempo estamos fortaleciendo la inversión pública en sectores como la vivienda y la infraestructura para generar empleo y mejorar nuestra competitividad internacional.

El crecimiento de este año, de entre 3,5 y 4%, será superior al de América Latina como región, que el FMI pronostica en 0,9%. Con las medidas que hemos tomado vamos a mantener la inversión social con responsabilidad fiscal. Y con el plan económico para reorientar el aparato productivo colombiano hacia otros sectores lograremos ajustarnos a este nuevo escenario petrolero. Agradecemos al FMI que se destaque a Colombia como una economía sólida, con capacidad de asimilar el choque petrolero con éxito.

* Ministro de Hacienda y Crédito Público