Esa rentable empresa llamada fútbol

Que ese deporte es una industria mundial no es novedad. Pero que los equipos colombianos hayan ganado $2.892 millones en 2014 es una sorpresa. Supersociedades lo atribuye a la ola de capitalizaciones.

Desde hace cuatro años los equipos del fútbol profesional colombiano no registraban ganancias en las cifras consolidadas. La racha se rompió con una utilidad de $2.892 millones entre los 36 clubes deportivos, frente a una pérdida en el año inmediatamente anterior de $38.387 millones, de acuerdo con el último informe de la Superintendencia de Sociedades.

El buen comportamiento, según Francisco Reyes, superintendente de Sociedades, se debe a que los clubes de fútbol han aprendido a diversificar el negocio. Ya no dependen tanto de los ingresos por taquilla, sino que le han apuntado a disparar las ventas de artículos de los equipos y los ingresos por cuenta de las escuelas de fútbol, entre otras estrategias.

En las cifras entregadas por el ente de vigilancia se destaca que mientras que entre 2013 y 2014 los activos aumentaron 15,45% y el patrimonio subió 25,48%, los pasivos lo hicieron en 9,18%. La Supersociedades explicó que el comportamiento se puede atribuir a la dinámica de capitalización en la que entraron los equipos luego de la Ley 1445 de 2011, que introduce esas instituciones en la lógica de cualquier otra empresa en términos administrativos.

De hecho, la superintendencia da cuenta de una directriz de recuperación desde el año 2012. Eso con la salvedad de que en 2014, mientras las sociedades anónimas (21) disminuyeron sus pérdidas, los equipos bajo la figura de asociación o corporación (cuatro) “pasaron de ganar a perder”. Los números también les sonríen a los que se han constituido como una nueva sociedad (seis) y los que están en procesos de insolvencia ante la Supersociedades (cinco).

Justamente el Once Caldas, en proceso de reestructuración, lidera el escalafón de los que más ganaron financieramente en 2014. La utilidad del blanco blanco aumentó 292,8%, seguido por Atlético Nacional, Júnior F.C., Independiente Santa Fe y Dépor Fútbol Club, el primero entre los cinco equipos de la B que figuran en el top 10 en utilidades y el cual se encuentra sometido a indagación por parte de la Fiscalía. El Envigado, investigado y desde noviembre dentro de la Lista Clinton, figura en el séptimo puesto en ganancias.

Los cinco primeros en activos fueron Atlético Nacional, el Derpotivo Cali, Azul y Blanco S.A. (Millonarios), el Deportivo Independiente Medellín y el Júnior F.C. Por su parte, los cinco equipos en procesos concursales ante la Supersociedades (Real Cartagena, Once Caldas, Cúcuta Deportivo, Corpereira y América de Cali) tuvieron en 2014 utilidades netas de más de $11.000 millones, frente a pérdidas por $21.500 millones en 2013.

Empezar a jugar diferente

En febrero la Dimayor dio cuenta de que, para el torneo de apertura de la Liga, el fútbol colombiano contaba con más de 130.000 abonados. Los propulsores de la cifra fueron el Deportivo Independiente Medellín (DIM) y el Júnior de Barranquilla, con 41.000 y 30.000 abonados, respectivamente. En las hinchadas más grandes del país, como las del Deportivo Cali, Atlético Nacional y Millonarios, la cifra no superaba los 15.000.

La estrategia consistió en bajar los costos de los abonos y apostar a que se cubriera por otros medios lo que por taquilla se dejaba de percibir. El Júnior, por ejemplo, dejó de cobrar diez partidos a $1 millón para una sola persona para permitir que cinco hinchas asistieran por el mismo precio al estadio el mismo número de veces. Pasaron de vender 4.000 abonos a más de 30.000.

El año pasado, en entrevista con Gestión, de El Comercio de Perú, el director académico del Centro Internacional de Estudios del Deporte (CIES) de la FIFA, Pierre Lanfranchi, explicó justamente que el fútbol no es “una actividad aislada”. El 33% de ingresos de taquilla, 33% por derechos televisivos y 33% por mercadeo estaban mandados a recoger. El Júnior, según Mauricio Correa, directivo del club, apuesta a que la mitad provenga de taquilla y la otra de publicidad y patrocinios, entre otros.

El DIM, por su parte, se concentró en el espectáculo, lo que le dio para lanzar un nuevo modelo de negocio: el DIM Zone, un espacio anexo a cada partido de fútbol donde la gente no sólo puede pasar el tiempo mientras empieza el encuentro, sino que las marcas, que le pagan al DIM por participar, hacen exhibiciones y ventas, a manera de una pequeña feria.

El ingreso, que era variable, se volvió fijo. “Cuando un equipo vive sólo de la taquilla y elabora el presupuesto así, no sabe cuánto va a recoger, porque uno no sabe si el equipo va a clasificar. La estabilidad se logró porque sabemos que vendemos 40.000 abonos. Entonces se puede presupuestar, sabemos cuánto nos falta para la financiación y salimos y lo buscamos con las marcas”, explicó David Ossa, jefe de prensa del DIM.

En Colombia la participación en los ingresos por concepto de taquilla sigue siendo la más alta, pero se redujo, según la Supersociedades. “No es que las taquillas se estén reduciendo cada vez más, sino que fuimos los que obligaron a que no fueran tan importantes”, concluyó Ossa.