Escasea el capital político para la reforma tributaria que se presentará este mes

La victoria del No en el plebiscito deja mal parado al Gobierno para logre pasar este proyecto de ley que, ya de por sí era polémico, por que buscaría gravar a los asalariados y subir el IVA.

La reforma tributaria busca recaudar $12 billones. / Archivo
La reforma tributaria busca recaudar $12 billones. / Archivo

Tanto en las oficinas del Gobierno, como en los grandes centros de investigaciones del país, se respira el mismo sentimiento: incertidumbre. Las votaciones del pasado domingo, en las que ganó el No con un 50,2 %, complicarían las discusiones de la reforma tributaria que el Gobierno presentará este mes, necesaria para cuadrar las cuentas para 2017 y para garantizar la sostenibilidad fiscal para los próximos años.

Marc Hostetter, profesor de macroeconomía de la Universidad de los Andes, explicó que “la derrota del Sí nos dejó en un momento muy difícil a nivel fiscal, pues bajo esta coyuntura solo hay tres escenarios: romper la regla fiscal, subir los impuestos o reducir el gasto como dice el senador Álvaro Uribe Vélez. El problema es que no es claro si la primera opción es una alternativa para el Ministerio de Hacienda y si el Gobierno cuenta con el suficiente capital político para pasar como se debe la reforma tributaria. Lo que sí sería fatal es contemplar una mayor política de austeridad. En caso de que debamos recurrir a la estrategia de reducir el gasto entre 1 y 2 % del PIB, nos podría a llevar a una recesión el próximo año”.

En efecto, la derrota del Sí en las urnas deja mal parado al Gobierno para sortear los intensos debates que se vienen para la reforma tributaria, en especial tratándose de un proyecto de ley que apunta a gravar a los asalariados y a los consumidores por medio de un incremento del IVA. Sin embargo, la necesidad salta a la vista, pues la amenaza de las valoradoras de riesgo de bajar la calificación colombiana en caso de no pasar este proyecto de ley a tiempo sigue latente.

Erich Arispe, director de análisis económico para Colombia de Fitch Ratings, explicó: “Esperamos que el Gobierno continuará con la implementación de una política fiscal consistente y creíble que apunte a enfrentar los retos económicos en términos del alto déficit en cuenta corriente, de la inflación y del efecto negativo que dejó la caída del precio del petróleo. Tenemos a Colombia en el escenario base de que el Congreso aprobará la reforma tributaria a finales de 2016. Es difícil determinar cuál será el resultado”.

Por su parte, el Consejo Gremial vio con optimismo el resultado del plebiscito. Sin embargo, hizo una serie de advertencias: “Este gran acuerdo nacional debe, además, orientarse a preservar la estabilidad macroeconómica y fiscal. Colombia ha demostrado históricamente una gran responsabilidad en el manejo de su economía y de sus finanzas públicas. Tenemos la certeza de que en la actual coyuntura se preservarán estos valores, que nos han dado un amplio reconocimiento internacional”.

Mientras siguen las discusiones sobre el futuro de la economía colombiana tras la victoria del No, este lunes se apreciaron los primeros indicios de esta incertidumbre: el dólar cerró con una fuerte alza de $50, hasta los $2.931; el riesgo país, medido por medio del credit default swap, subió levemente hasta los 247 puntos; los títulos de deuda colombiana subieron alrededor de 11 puntos básicos, es decir, se encarecieron un poco los créditos para Colombia, y la gran mayoría de las acciones cerraron a la baja.

Asimismo, la incertidumbre se hizo sentir en los diferentes sectores, tanto el público como el privado: “Estamos medio desconcertados y abrumados. Está muy complejo”, le dijo a El Espectador un funcionario del Ministerio de Hacienda. Por otro lado, este diario conoció que analistas de uno de los principales fondos de inversión en Colombia madrugaron para ajustar sus modelos a la nueva coyuntura. Y dicen que de ahora en adelante todo anuncio influye, sobre todo los de la reforma tributaria.