¿Escasez de alimentos o especulación?

Según la SAC, los precios se alteran argumentando la llegada del fenómeno de El Niño. Gobierno y centrales de abasto niegan poca oferta.

La temporada de heladas, común en los primeros meses del año, ha coincidido con el inicio del fenómeno de El Niño. / Luis Ángel

Durante las últimas semanas, el Gobierno Nacional ha dicho varias veces que, pese a la coincidencia de un período de heladas —habitual en los primeros meses del año— y la proximidad del fenómeno de El Niño, no habrá desabastecimiento de alimentos. El consumidor, según eso, no verá mayores dificultades. La temporada para los productores, en contraste, pinta diferente.

En el altiplano cundiboyacense, los lecheros han empezado a registrar una disminución de cerca del 20% en la producción. De acuerdo con Fedegán, la situación puede extenderse hasta la pérdida de 400.000 litros —de aproximadamente dos millones que se obtienen— y $28.000 millones menos en los ingresos para esa región del centro del país.

El problema es mayor para los pequeños productores que, ante la falta de distritos de riego y de asistencia técnica y la inestabilidad de los precios en las plazas de mercado, ven cómo en plenas heladas languidecen sus cosechas y sus utilidades. Ese es el caso de Néstor Duarte, un productor de mora del municipio de Gachetá, Cundinamarca.

Don Néstor recuerda cómo hace algunos años de la tierras de los productores de la vereda se hablaba en hectáreas, en plural. Hoy apenas se llega al cuarto de hectárea en promedio por agricultor. Las plantas de mora se contaban por miles. Hoy la media es de 700. Había más de 200 cultivadores y hoy son 35.

Por las bajas temperaturas de la madrugada, que se pueden paliar hasta donde el sistema de acueducto de la finca lo permita, “se queman las flores y ya no hay cosecha”, cuenta Néstor. No sólo se perdió el 95% de la producción —pues se pasó de despachar seis toneladas semanales a 600 libras—, sino que para febrero la cosecha será cero.

Incluso los productores que cuentan con algún tipo de acompañamiento del Gobierno y que tienen distintas políticas de cultivo y comercialización la ven difícil de cara a la sequía. Lorenza Herrán, de la Asociación de Productores de Aromáticas, Aromayer, cuenta que, si bien las heladas no son el mayor problema para los agricultores de Chipaque, Cundinamarca, un inminente fenómeno de El Niño puede arruinar la cosecha de exportación. El producto “se pone más barato y toca volver a bregar en las plazas de mercado”.

Como consecuencia de los defectos o la menor calidad con que llegan los productos a las centrales de abasto o supermecados, por las heladas o la falta de agua, “al agricultor, al campesino, le bajan el precio”, como cuenta Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC). “Pero usted va a comprar, miran hacia arriba, le hacen ojitos, y le dicen: ‘es que estamos en fenómeno de El Niño’, y le suben el precio”.

Pedro Triviño, coordinador de precios de Corabastos, no sólo niega que haya desabastecimiento de productos, sino que haya especulación. Mientras a Néstor Duarte, en una buena temporada, de septiembre a noviembre, le compran el kilo de mora a $2.800, hoy la transacción ronda los $1.600, y en las centrales de abasto se cotiza a cerca de $2.600. La diferencia de $1.000, según Triviño, se debe a los costos de transporte.

Como la SAC lo ha advertido, a estas alturas es poco lo que los productores pueden hacer para evitar los estragos del hielo y el tiempo seco. Recoger el agua que sigue cayendo es una medida de contingencia, pero, en definitiva, lo mejor es anticiparse, pues no son las primeras heladas ni el primer fenómeno de El Niño que se presentan, y con seguridad no serán los últimos.

El Gobierno se ha comprometido a destinar $650.000 millones anuales para la terminación de los distritos de riego como el de Ranchería, $300.000 millones adicionales sólo para el manejo del agua y el inicio de la construcción de pequeños distritos de riego donde sean necesarios.

Finagro y el Banco Agrario se han declarado comprometidos con aumentar la cobertura de los seguros agropecuarios. Pero Francisco Solano, presidente del Banco Agrario, también ha hecho el llamado a no pretender asegurar los cultivos ad portas de condiciones climáticas difíciles. “Es como querer comprar un seguro para el apartamento cuando ve que se está quemando la portería”.

 

 

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