¿Cómo está el liderazgo en Colombia?

Más de 200 empresas, entre nacionales, multilatinas y multinacionales, hablaron sobre la capacidad de sus más altos ejecutivos. ¿Qué tan listos están para enfrentar con éxito los desafíos estratégicos? Pues tan sólo el 13% respondió que excelente. Faltan habilidades estratégicas y de gestión, así como estilo personal.

/ Heidy Amaya

“Todo el mundo necesita a un entrenador. No importa si uno es jugador de baloncesto, de tenis, gimnasta o jugador de bridge. Todos necesitamos personas que nos den retroalimentación. Sólo de esa forma mejoramos”. Y cómo decir que no tiene razón, si su labor como entrenador lo mantiene frecuentemente en el primer lugar de millonarios de la revista Forbes. Su nombre es Bill Gates y en sus haberes está la creación de Windows, el software que revolucionó a la humanidad. Él es, quizás, el mejor modelo de liderazgo mundial.

Bill, como le dicen sus amigos; Gates, como le llaman los emprendedores de la industria, soltó esas cuatro frases en una majestuosa presentación sobre educación en mayo de 2013, durante la red de conferencias “TED, ideas dignas de difundir”. Sabe que tiene razones para decirlo porque realmente lo ha hecho bien. La acción de su empresa está por los US$36, subiendo más de US$2 esta semana. Hace un año estaba en US$28,74. Suma una capitalización de mercado de US$ 306.379 millones y un dividendo del 3,03% que en el último quinquenio ha crecido 16,09%.

Su estilo, además de sencillo y alentador, sí que le ha traído buenos frutos. Tanto como para reconocer cuándo bajarse del barco. Hace un par de años sintió que había algunos ejecutivos mejores que él, dejó la dirección de la multinacional y sólo se quedó con la presidencia de la junta directiva. Pasó el tiempo y siguió al alza. Entonces, hace menos de 15 días, reconoció que ya había otros buenos ejecutivos en la empresa que lo podrían reemplazar y, de nuevo, dio un paso al costado. Ahora será el asesor de innovación de Microsoft. Tan sólo él tiene claro que la dejó en buenas manos. En las manos de un verdadero líder.

¿Pero cuál es su fórmula? ¿Cuál ha sido la de Disney, la de Google, la de Samsung, de KIA, de Zara o de Starbucks? ¿Existe una sola para seguirla al pie de la letra? Pues la respuesta es no. Por eso, un grupo de expertos chilenos se tomó la tarea de conocer cómo está el liderazgo en Colombia. Qué tan buenos son los ejecutivos que están trabajando en el país y qué tan conectadas están las políticas de las organizaciones con sus presidentes, gerentes y vicepresidentes.

El estudio, que se presentará el próximo miércoles con el nombre “Prácticas de liderazgo en Colombia”, hecho por la Pontificia Universidad Católica de Chile y Xn International Inc, logró indagar a 378 altos cargos de 225 empresas privadas nacionales, multilatinas y multinacionales. Allí se encontró que “las actividades de desarrollo de líderes que más realizan las organizaciones colombianas son la capacitación presencial (75%) y la retroalimentación de los mismos líderes (64%)”.

De entrada, los porcentajes parecen altos, pero “a pesar de que se están instrumentando métodos de desarrollo, se percibe insatisfacción con lo que se está haciendo. Una de las explicaciones de por qué los programas de desarrollo de líderes son de calidad insuficiente en varias partes del mundo, es que aplican metodologías tradicionales de capacitación que han demostrado ser ineficaces para producir el cambio y aprendizaje que se necesita”, cuenta Juan Eduardo Cortés, coinvestigador y director del Programa de Liderazgo de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

La muestra, que se hizo en empresas de todos los tamaños, se dividió entre las que tienen menos de 200 empleados (55%), entre 200 y 1.000 (21%), entre 1.000 y 5.000 (15%) y más de 5.000 (10%) y segmentadas también por nacionales, multilatinas y multinacionales. “Hay algunas hipótesis que se confirmaron, como que las empresas pequeñas tienen menos desarrollados los programas de liderazgo que las empresas grandes”, cuenta Julio Martínez Itté, codirector de la investigación y socio fundador de Xn.

Muchas cifras, muchos hallazgos

“¿En qué medida considera usted que los líderes de la organización están enfrentando hoy desafíos más complejos y exigentes que hace 5 años?”, preguntaba la encuesta. El 95% de los altos ejecutivos respondió que eran “más complejos” o “mucho más complejos”. Así debía ser. “En una economía globalizada, como la colombiana, prácticamente desaparecen todos los mercados locales. Ninguna empresa nacional es puramente nacional y la ejecución de planes exclusivamente locales ya no tiene el mismo impacto que años atrás”, recalca Martínez. De ahí que el líder de una pyme debe saber cómo maniobrar si en el mismo supermercado que vende su producto están ofertando tres o cuatro multinacionales uno similar.

Los encuestados, además, aseguran darle una destacada visibilidad al liderazgo que no se leía hace unos tantos años. De ahí que el 39% asegurara que le da una importancia muy alta; 34%, alta; 23%, media; 4%, baja, y 0%, muy baja. O, por ejemplo, que más del 50% de los CEO entrevistados respondieron que le dedican un 16% de su tiempo mensual a formar a su siguiente generación, cuando otros estudios internacionales muestran que el porcentaje mínimo es el 20.

Pero quizás una de las mayores sorpresas fue cuando se indagó por su talento. “¿Cómo considera usted que es la capacidad de los líderes de su organización para enfrentar con éxito los desafíos estratégicos?”. Pues tan sólo el 13% respondió que es excelente; 63%, buena; 23%, regular, y 1%, insuficiente. Se supo también que el 24,5% de los gerentes no están a la altura de los desafíos de la organización y que lo que más les falta son habilidades estratégicas, de gestión y estilo personal o personalidad.

Pero, ¿cómo se ve el liderazgo desde la academia? Lee Newman, decano y profesor de ciencias sociales y del comportamiento en IE University e IE Business School en España y también decano de innovación y conducta de la misma escuela de negocios cree que “existen nuevos métodos basados en la ciencia para la formación de éstos. Yo llamo a este concepto ‘la aptitud del comportamiento’. Si los profesionales pueden desarrollar comportamientos de alto rendimiento en el lugar de trabajo, como lo hacen los atletas en la cancha de tenis o en el campo de fútbol, podrán no sólo dirigirse ellos mismo, sino a los otros”.

Y desde España, para una de las mejores escuelas de negocios, ¿cuál es el ejemplo a seguir y que deberían tener en cuenta los líderes en Colombia? “Rafa Nadal es un modelo fantástico y me encanta usarlo como ejemplo en mi enseñanza. Cuando Nadal se encuentra fuera de posición, en una situación difícil en la cancha, sorprende la frecuencia con que no sólo recupera la bola sobre la red, sino que también gana el punto. Los grandes líderes en el lugar de trabajo para mí no son íconos, más bien los que pueden funcionar como Nadal en las reuniones, que se ven inmersos en conflictos, negociaciones y aún así saben tomar decisiones. Son capaces de rendir en todos los momentos”. Entonces, ¿está usted dispuesto a jugar como Nadal?
 

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