¿Por qué están demandando a Uber y Lyft?

Los reclamos de usuarios con discapacidades pone de presente el conflicto que enfrenta Uber en varios países: ¿debe o no ceñirse a las normas de las empresas de transporte?

EFE

Uber y Lyft han estado en orillas diferentes por su filosofía. El primero tiende a ser más exclusivo, más formal, mientras que el segundo es más amigable, informal y hasta folclórico por su característico bigote rosado en el frente de sus carros. Pero al parecer tienen algo en común: están recibiendo demandas por parte de personas discapacitadas en los Estados Unidos.

Desde California a Texas, a estas empresas de tecnología se las acusa de violar la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, pues los automóviles con que trabajan no están adecuados para ser accesibles a esta parte de la población. Hay algunos casos incluso en los que son co-defensa. Incómodamente, se ha puesto a los rivales en el mismo barco.

La Federación Nacional de Invidentes de California demandó con el argumento de que un conductor de UberX metió al baúl del carro al perro lazarillo de un usuario y se negó a detenerse para sacar al animal. Mientras tanto, al parecer otros conductores se habrían resistido a recoger pasajeros invidentes acompañados de lazarillos.

Jennifer McPhail, de Austin, Texas, acusó a un chofer de Lyft de haberla dejado en una cuneta porque su silla de ruedas no cabía en el automóvil. Después, no la ayudó a conseguir otro medio de transporte. La política de la compañía establece que la silla de ruedas se puede llevar siempre y cuando se acomode de tal manera que no obstruya la vista y que el chofer debe hacer todo el esfuerzo para transportar al pasajero y su silla de ruedas.

Detrás, se yergue un conflicto a nivel regulatorio, el mismo que Uber ha enfrentado en varios países: ¿debe esta mantenerse como empresa de tecnología o constituirse como una de transporte? El argumento principal en la defensa de Uber es que, como compañía tecnológica, no tiene por qué ceñirse a las normas que atañen a las empresas de transporte, como la de proveer vehículos accesibles y que se acondicionen a personas con discapacidades.

Una decisión judicial en contra de Uber sería costosa para esa y todas las firmas de tecnología con el mismo modelo. Al calificarlas como pertenecientes a una industria más tradicional, deberán modificar sus plataformas, políticas y procedimiento, se dijo en una presentación ante un juzgado en octubre pasado.

De hecho, Uber añadió recientemente la opción de ordenar un vehículo accesible para sillas de ruedas a través de su app en grandes ciudades como Nueva York y San Francisco. El plan es que la característica se lleve a otras ciudades.

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