Hasta 40 % de las sillas se venden tres días antes del vuelo

Esto es lo que cuesta un tiquete de avión para viajar en diciembre

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La última semana, la mayoría de las aerolíneas redujeron bastante sus tarifas para destinos nacionales. A pesar de la coyuntura y de la operación limitada, trabajan en estrategias para mantener sus políticas de precios.

Progresivamente, la industria aeronáutica ha ido retomando sus servicios en este último par de meses y hoy ya supera los 40.000 pasajeros diarios, cinco veces más que el primer día de operaciones después del primer impacto de la pandemia en Colombia. De acuerdo con la Aeronáutica Civil, el mercado se ha reactivado en un 35 %, una cifra que podría llegar al 50 % en el último mes del año, una temporada particularmente activa para este sector.

Las aerolíneas tienen altas expectativas con el comportamiento de la demanda para diciembre, por lo que siguen aumentando sus itinerarios y sumando destinos a sus listas, con la esperanza de que la temporada alta de fin de año los ayude a recuperarse. Los pasajeros, por su parte, vienen mostrando su intención de movilizarse por vía aérea: a la fecha más de 1,2 millones de personas han volado en aerolíneas comerciales.

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Además de las preocupaciones de bioseguridad de este nuevo mundo que habitamos, otra de las incertidumbres para el usuario del transporte aéreo es el cambio repentino en los precios de los vuelos. Después de algunos gases y sustancias químicas, los tiquetes de avión se cuentan entre las cosas más volátiles en el planeta Tierra.

El negocio aéreo es uno de los que más dependen de los movimientos de oferta y demanda, por tratarse de un servicio perecedero, después de todo las sillas solo se pueden ofrecer hasta momentos antes del vuelo. La industria utiliza algoritmos y modelos estadísticos muy complejos para definir los precios finales, por lo que es difícil adelantarse al instante perfecto de la compra.

Lo que sí se puede es hacer un seguimiento con anticipación para identificar cuál es el mejor momento para subirse al avión, por decirlo de alguna forma. Desde hace un mes venimos realizando un rastreo periódico y sistemático de los precios en los tiquetes para intentar ofrecer un panorama, basado en datos, que otorgue una cierta tendencia de cómo se ha comportado el mercado aéreo, de cara a las compras de diciembre que podrían realizar los usuarios (ver gráfico al final para los resultados completos).

El ejercicio parte del supuesto de que la fecha de viaje será el martes 15 de diciembre de 2020 (sin preferencia horaria, por los itinerarios limitados), aunque para algunos destinos fue necesario modificarla al miércoles 16 de diciembre, porque no había vuelos programados o no quedaban sillas disponibles. ¿Por qué escogimos esta fecha? Lo hicimos bajo la premisa de que la tercera semana del último mes del año hay un mayor número de personas en vacaciones, teniendo en cuenta los calendarios escolares (que, sabemos, son un asunto complejo en el primer año de la pandemia) y mirando las tendencias históricas de viajes.

En el análisis también se estandarizó el viaje hipotético a un único tiquete, solo ida y en clase económica. Todas las consultas se hicieron a través de la página web de las empresas que prestan el servicio y desde varios equipos en diferentes localizaciones para confirmar el resultado, utilizando el modo incógnito de los navegadores, para intentar hacerles el quite a las deformaciones y aberraciones inducidas por los rastreadores en línea que plagan internet.

De acuerdo con las cifras de la Aeronáutica Civil, diciembre de 2019 fue el mes con mayor número de pasajeros transportados de todo el año, con 3,78 millones. El principal destino internacional para ese periodo fue Ciudad de Panamá, con vuelos desde Bogotá, en el 38 % de los casos. Para este 2020, la tarifa para volar con Avianca (el principal jugador en el mercado aéreo local) de capital a capital se mantuvo alrededor de $730.000 hasta esta última semana, cuando bajó a $699.530.

Sin embargo, los buscadores de vuelos manejan tarifas más altas. De acuerdo con la agencia de viajes Despegar (una de las plataformas líderes en el país para este mercado), la mejor tarifa para viajar de El Dorado a Tocumen la tiene Copa Airlines y ha ido bajando semana a semana (alrededor de $10.000 cada vez) hasta los $746.572 para el pasado miércoles 11 de noviembre.

Respecto a los destinos nacionales, las estadísticas de Aerocivil muestran una alta preferencia por Cartagena y Santa Marta durante diciembre de 2019. Dado que en más de la mitad de los casos estas personas salen de Bogotá, se tomó la capital del país como punto de origen para esta consulta. En el caso de Avianca, se mantuvo la tarifa de $285.410 para Cartagena hasta esta semana, cuando bajó a $221.680; lo propio sucedió con Santa Marta, que estuvo en $313.870 tres semanas y luego cayó a $253.810.

Latam Airlines, por su parte, ha dejado ver fuertes variaciones no solo a lo largo del último mes, sino dentro de la misma semana en la cual se prevé viajar. El tiquete más caro para volar de Bogotá a Cartagena es el de esta semana ($195.010); sin embargo, el 28 de octubre la misma ruta se vendió a partir de $93.470, la mitad de lo que se cobraba a mediados de octubre ($172.430). Algo similar sucede con Santa Marta, que pasó de $262.630 a $115.310 en un mes. Finalmente, Viva Air ofreció tiquetes Bogotá-Cartagena a $82.970, pero subieron progresivamente a finales de octubre y esta semana se encuentran a $131.324. Lo contrario ocurrió con Bogotá-Santa Marta, que empezó en $148.385 y ya va en $106.140.

Cali, otro de los destinos preferidos en temporada decembrina, ha mostrado un comportamiento muy dinámico en sus precios. Avianca mantuvo la tarifa de $257.590 durante tres semanas, pero luego bajó a $168.860 y ya va en $145.870. Latam pasó de $148.180 a $72.050 y la última semana redujo tarifas hasta $49.900. En este destino viene compitiendo con Viva Air, que comenzó hace un mes en $111.530 y alcanzó a bajar a $49.899 el 4 de noviembre, aunque esta semana se incrementó un poco a $72.050.

También incluimos en la lista a Popayán y Quibdó, capitales de departamento con menor demanda respecto al centro del país, pero con una actividad importante frente a sus pares regionales. Estos vuelos son atendidos por las aerolíneas Easyfly y Satena con tarifas muy similares y con la satisfacción de que ha ido agotando sus sillas, lo que ha elevado el precio progresivamente hasta los $260.000 para ambos destinos.

Las compañías aéreas y los destinos utilizados para este ejercicio fueron escogidos teniendo en cuenta cuáles son los principales jugadores del mercado aéreo nacional en el caso de las empresas y cuáles son las rutas con más carga de pasajeros para la temporada de fin de año, de acuerdo con los números que maneja Aerocivil.

¿Por qué un tiquete cuesta lo que cuesta?

El gerente de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA por su sigla en inglés) para Colombia, Andrés Uribe, explicó que al final quien pone la tarifa es la demanda, las aerolíneas juegan con esas cifras para prestar el servicio y ser competitivas “sin perder plata, porque ya han perdido demasiado”. Sin embargo, su punto de referencia es cuánto dinero está dispuesto a pagar el pasajero, un elemento que ha presionado las cifras hacia abajo, por la afectación en el poder adquisitivo de los pasajeros. El exceso de oferta también contribuye a bajar el precio conforme las aerolíneas aumentan su operación. En contraste, según Uribe, hay factores que presionan la tarifa hacia arriba: “Costos que no teníamos antes, como los de desinfección y verificación, procesos para los cuales probablemente necesitan más personal”.

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Esta posición fue respaldada por Santiago Álvarez, presidente de Latam para Colombia: “En la pandemia, uno de los factores más determinantes de cara al consumidor es el precio y estamos haciendo todos los esfuerzos necesarios para que seamos capaces de ofrecerle al cliente la mejor tarifa sin perder dinero. No hay que olvidar que estamos en un proceso de capítulo 11 y en medio de una crisis sin precedentes para la industria. La empresa no se puede dar el lujo de perder plata. Estamos siendo meticulosos en evaluar cada vuelo que hacemos y ver si nos produjo un resultado marginal positivo o no para hacer ajustes”.

Compañías de bajo costo como Viva Air aseguraron que mantienen su política de precios a pesar de la coyuntura y la nueva dinámica del mercado. “Nuestro compromiso final es ofrecer tarifas bajas al usuario. Analizamos permanentemente el comportamiento de la industria y la demanda de los pasajeros, y buscamos desarrollar mecanismos que nos permitan ser competitivos para que los viajeros de la región puedan volar siempre a precios bajos. Gracias a ello contribuimos a la dinamización del sector en tiempos retadores, lo que se traduce en una mayor conectividad para la región”, dijo Rodrigo Rioseco, gerente de Revenue, Pricing y servicios adicionales de Viva Air.

De hecho, para incentivar los vuelos lanzaron la campaña “Nos adelantamos a la Navidad”, que incluye tarifas especiales a destinos nacionales desde $49.900. “Creemos que viene una buena temporada en la que los pasajeros reactivarán sus planes de viaje. Trabajamos en campañas que nos acerquen a los viajeros y que estos puedan, aun en el contexto actual, aprovechar las ventajas que les ofrece nuestro modelo y pagar solo por lo que necesitan”, resaltó Rioseco. Políticas como esta les han permitido aumentar su participación de mercado del 15 % al 24 %.

El presidente de Easyfly, Alfonso Ávila, aseguró que, en su caso, están operando a pérdida, con una ocupación del 65 %, y que esperan llegar al punto de equilibrio en junio de 2021. Mientras tanto, le apuestan a impulsarse con financiación externa, pues esperan recibir este mes un préstamo de $23.000 millones para capital de trabajo. “Esta es la única forma de reactivar la empresa y contribuir con muchos sectores de la economía que dependen del transporte aéreo, como el turismo”, dijo.

Aun así, Ávila fue enfático en que han tratado por todos los medios de mantener tarifas bajas, conscientes de la situación económica de los colombianos: “Estamos usando el mismo sistema de antes, las tarifas empiezan bajas y suben a medida que vendemos las sillas, porque tenemos que promediar un precio que nos permita al menos cubrir gastos variables como combustible y derechos de aterrizaje”.

Pero no todas las aerolíneas tienen problemas con la ocupación. De acuerdo con Silvia Mosquera, vicepresidenta comercial de Avianca, sus factores están por encima del 70 % y para algunas rutas son del 100 %. “Tenemos que acomodar a los pasajeros que compraron con anterioridad y no pudieron volar durante la pandemia y, al mismo tiempo, tenemos nuevas personas con necesidad de viajar, pero por la pandemia tenemos una capacidad reducida: solíamos operar 500 vuelos al día y ahora tenemos alrededor de cien, porque nos tenemos que ajustar a lo que la autoridad permite y a la demanda”.

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A pesar de esto, Avianca no ha hecho cambios en su política tarifaria y sigue gestionando los precios según disponibilidad. “No hay una intención de subir precios, pero como la capacidad es reducida tampoco hemos tenido que bajar mucho los precios; se van ajustando a medida que se llena el vuelo”, contó Mosquera.

Lo que sí ha contribuido a mejorar la oferta, en términos de valor económico, es la desagregación de servicios que han adoptado la mayoría de las aerolíneas. “Antes la tarifa era integral, las personas debían pagar por todos los servicios así no los necesitaran; la segmentación les permite empezar con un precio base y cobrar las maletas, la comida y lo demás por separado. Era importante que se diera ese beneficio al pasajero, porque cada vez más esos otros componentes son una proporción más grande”, explicó Uribe.

El vocero resaltó además que la decisión del Gobierno de reducir el IVA de los tiquetes aéreos del 16 % al 5 % durante la pandemia contribuyó a bajar esas tarifas; un beneficio que se espera se mantenga en el tiempo cuando se apruebe en el Congreso la reforma a la Ley de Turismo.

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