La estrategia detrás de Tigo

El martes anuncia su nueva imagen tras la fusión con Une. La operación creará un negocio de US$2.000 millones en ganancias.

Esta semana, los accionistas de Millicom recibieron la noticia que tanto habían esperado. El jueves, al correo electrónico de los representantes financieros de Kinnevik (fondo de inversiones sueco que posee el 37,6% de las acciones), Dodge & Cox (fondo estadounidense, con el 6,76%), el banco New York Mellon (3,69%) o, entre otros, Nordea (banca de inversión nórdica, con el 3,63%), llegó una extensa carta detallando los aspectos básicos de la fusión de la filial colombiana de la compañía con el operador local Une.

“En conjunto crearemos un negocio dinámico que proveerá un amplio rango de servicios digitales y una nueva opción para los colombianos. Ahora es momento del trabajo duro mientras iniciamos el proceso de integración”, destacó Hans-Holger Albrecht, presidente de la compañía.

Esa era la explicación mediática. La económica hizo que todos los tenedores de bonos se frotaran las manos: por cuenta de esta operación, que algunas fuentes calculan en US$865 millones, se creará un negocio con unas ganancias proyectadas de US$2.000 millones. De hecho, se convierte en la principal operación de los 12 países del mundo en los que Millicom opera.

Y esas son simplemente las cuentas en el presente inmediato. Porque los cálculos de la compañía señalan que la integración en Colombia generará tal nivel de recursos que las ganancias globales pasarán de los US$4.500 millones registrados en 2012 a los US$9.000 millones proyectados para 2017, a un ritmo constante de crecimiento anual de 20%.

Las cifras son astronómicas, pero posibles. Por una parte, la integración se da justo en uno de los mejores momentos de la economía colombiana, con crecimientos proyectados del PIB de entre 4,2% y 4,9% para este año; por otro, ocurre justo cuando las ofertas de internet 4G LTE (tecnología que permite navegar más rápido en internet) empiezan a venderse al público, lo cual generará mayor competencia y dinámica en el desarrollo de nuevos productos.

Por eso el martes, cuando se anuncie en Medellín el lanzamiento de la compañía fusionada (se da por segura la desaparición de la marca Une), Tigo quedará en una posición privilegiada para tomarse el mercado. Heredará una base de usuarios cercana a los 11 millones, con 26.000 empleados y presencia en segmentos de telefonía (móvil y fija), internet (conmutado y banda ancha) y televisión por suscripción.

Será entonces cuando su portafolio se fortalecerá. “La fusión le dará a la operación conjunta ganancia en economías de escalas y generará una propuesta de valor integrado a los clientes. Estos beneficios deberían tener un impacto especialmente en el segmento corporativo, donde la nueva empresa se fortalece al convertirse en operador verticalmente integrado a nivel local y presencia internacional en otros mercados de América Latina”, consignó José Otero, presidente de la consultora Signals Telecom, en un informe.

Ese es el camino más seguro, lo que permitirá que en el futuro cercano aparezcan nuevas unidades de negocios de Tigo en el país (ver gráfico). En especial, Tigo Smart, la compañía especializada en la venta masiva de teléfonos inteligentes con precios que inician en los US$60. También jugarán un papel clave Tigo Business, que ofrece hoy servicios como nube corporativa o soluciones de voz a las empresas de América Latina y África, o Tigo Sports, el canal deportivo que debutó este año en Paraguay.

Estos servicios complementarían la oferta de Tigo Music, enfocado a la industria de la música por internet, que se lanzó en Colombia el año pasado. Y serán la punta de lanza para convertir la nueva empresa en el segundo jugador de las telecomunicaciones en el país.

 

 

[email protected]