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Estudiantes de música le siguen el ritmo a la pandemia desde sus casas

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Tres jóvenes provenientes de regiones del litoral Pacífico colombiano, beneficiarios de una beca para líderes del II Fondo Juventud y Construcción de Paz, cuentan cómo siguieron adelante a pesar de la nueva realidad.

En estos tiempos de pandemia, cuando gran parte del mundo ha estado confinado en sus casas y la crisis causa estragos en la economía global, llevando el desempleo a niveles históricos, la música ha ofrecido un panorama que marca la diferencia desde los balcones en España e Italia o desde las calles y antejardines en Bogotá, desde pequeños estudios caseros y frente a las pantallas de sus computadores o en las aulas virtuales desde donde se imparte hoy la educación.

Esta es la historia de algunos de los once estudiantes provenientes de varias regiones del litoral Pacífico colombiano: Valle, Cauca, Nariño y Chocó, quienes han iniciado en la universidad ICESI, de Cali, su formación profesional en diferentes carreras, gracias al aporte de becas completas por parte del II Fondo Juventud y Construcción de Paz, integrado por BBVA, la Corporación Manos Visibles y el ICESI.

A ritmo de pandemia

De este grupo, que comenzó sus estudios en febrero pasado y le ha tocado vivir de lleno toda la pandemia, al pasar de estudiar de manera presencial a hacerlo de manera virtual, hay tres jóvenes que estudian música.

Yidwar Alberto Betancourt, Brayan Pineda y Roland David Salazar. ¿Cómo han vivido esta emergencia y cómo ha sido vivir la música en esta forma? “La música llega a mi vida por una participación, a los nueve años, en un concurso llamado Descubriendo Talentos Júnior, quedando en tercer lugar sin tener experiencias artísticas anteriormente. Poco a poco me fui formando como cantante gracias al apoyo de mis padres, quienes siempre han estado ahí para lo que necesite. Después de ocho años entregando mi vida a la música, me di cuenta de que era mi destino seguir ese camino y fue cuando comencé a dedicarme a bailar en la agrupación de danza urbana Pacific Dance y estudiar música”, cuenta Roland, quien vive en Tumaco y desde allí, pese a los problemas de conexión y las dificultades de espacio, intenta seguir las clases.

Por su parte, Brayan Pineda, quien atiende sus clases desde Buenaventura, cuenta: “Llegué a la música en el 2008, cuando empecé a interesarme por la escritura, que me fue guiando hacia el rap. Comencé a conocer personas de este medio y aprendí sobre producción musical para el tipo de rap que hacía y esto me llevó a escuchar mucho jazz y enamorarme del saxofón. Logré reunir el dinero para poder comprar uno, con el que entré de lleno a la música”.

Saberes musicales

El arribo de Yidwar Betancourt al mundo de la música fue un poco similar: “Todo empieza con los encuentros que culturalmente se hacían en los barrios del municipio en sitios escogidos por los mayores. Por tal motivo ingreso a la Casa de la Cultura, y tras dejar de funcionar, se crea la Escuela de Paz, Arte y Cultura Tejiendo Saberes, en la cual, con niños y jóvenes, inicia uno de los procesos a los cuales pertenezco. En medio de ese proceso decido ir a la Escuela de Música, donde aprendo y veo algo diferente a lo empírico”, dice este joven desde Guapi, Cauca, un municipio de tradición musical.

Estos jóvenes, unidos a través de la academia, su vocación de servicio y origen humilde, llegaron a la Universidad ICESI gracias a las becas que BBVA y Manos Visibles lanzaron para todo el Pacífico a mediados del 2019, una segunda generación que va tras un primer grupo de beneficiarios que, en ICESI de Cali y EAFIT de Medellín, estudiaron carreras como Derecho, Psicología, Administración de Empresas, Sociología, Ingeniería de Sistemas y Comunicación.

“En 2019 salí de Buenaventura hacia Cali a luchar por mi formación musical y mi futuro, hice un semestre de prebásico en Música en la Universidad del Valle, en Cali, no pude pagar más y entré al Instituto Popular de Cultura e hice otro semestre y finalmente me presenté a la convocatoria de Manos Visibles y BBVA y aquí estoy”, cuenta Brayan.

Baño de matarratón

Para Yidwar, estar en Guapi y poder pasar estas cuarentenas en su pueblo natal ha sido una fortuna: “Tuve mucha fortuna de llegar a mi pueblo natal un día antes de que se cerraran totalmente los viajes. En mi casa me recibieron con un baño, que parecerá muy extraño, pero pues culturalmente la población cree mucho en las plantas medicinales. Por esa razón, antes de entrar a la casa me hicieron bañar y lavar las maletas con agua de matarratón, una planta típica de la zona. No obstante, sí, hay cosas que se extrañan: los velorios, los chigualos, las reuniones culturales, las reuniones educativas”, cuenta.

“Mis amigos, colegas y los más allegados salieron a recibirme cuando me tocó volver por la pandemia. Supieron darme buenas vibras, a pesar de las dificultades grandes que hubo en ese momento. Ahora estoy en Tumaco, extraño la cotidianidad de la vida, la rutina de los ensayos de danza urbana y las moñas (presentaciones) que hacíamos en fiestas, bares, calles, etc. También me hace falta volver a la playa mas turística de Tumaco: El Morro”, dice Roland David Salazar, estudiante de segundo semestre de Música, en la universidad ICESI.

“Si hablamos en tiempo de pandemia, considero que ha sido bastante dinámico y creativo, porque los músicos, a pesar de ser una de las poblaciones más afectadas, han sabido buscar de forma estratégica poder sobrevivir y decirle a la gente: ‘Aquí estamos para ustedes’”, agrega Roland.

Comentario al que se une Brayan Pineda, quien también cursa segundo semestre en la misma universidad. “Todo dio un giro con el cierre de los escenarios musicales por la pandemia. Las actividades musicales presenciales se han disminuido a fiestas privadas con medidas de bioseguridad y otras no, algunos encuentros presenciales con grupos musicales para hacer contenido audiovisual para las redes o para plataformas y las grabaciones caseras; esto último ha llevado a que los músicos invirtamos en equipos para poder realizar grabaciones de audio con la mejor calidad que esté en nuestras manos y poder mantenernos activos”.

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