Europa se juega todas sus cartas en cumbre del domingo en Bruselas

"El destino de Europa se juega en Bruselas", dijo el presidente de Francia Nicolas Sarkozy.

La Eurozona se juega todas sus cartas este domingo en la cumbre europea, en la que presentará una batería de medidas para poner remedio a la crisis de la deuda y evitar la recesión mundial, priorizando el blindaje de su sistema financiero ante una eventual quiebra de Grecia.

"El destino de Europa se juega en Bruselas", dijo el presidente de Francia Nicolas Sarkozy.

Los líderes europeos de la Eurozona intentarán ponerse de acuerdo sobre la recapitalización de los bancos, la dotación de más capital al fondo de rescate europeo y el alcance de un eventual default de Grecia.

La cumbre estará precedida de una reunión de los 17 ministros de Finanzas de la Eurozona el viernes y de los 27 de la UE el sábado. La idea es llegar con una "respuesta contundente" a la Cumbre de los países industrializados y emergentes del G20 el 3 y 4 de noviembre.

Cada día que pasa aumentan los indicios de un default de la deuda de Grecia, que alcanzó los 350.000 millones de euros (170% de su PIB).

Una suspensión de pagos transferiría parte de los costes del endeudamiento de Grecia a sus acreedores. Fuentes europeas hablan que el sector privado (bancos y fondos de inversión) consideran una quita de alrededor del 50%, lo cual para los expertos no es más que una declaración de insolvencia.

En la cumbre del 21 de julio, los dirigentes europeos se comprometieron a entregar a Atenas una nueva ayuda de 109.000 millones de euros, mientras que el sector privado iba a realizar una contribución de unos 50.000 millones de euros, basándose en una quita del 21% de la deuda griega.

Ante los malos augurios, crecen los llamados para inyectar capital en los bancos, sobre todo los que han acumulado bonos griegos como los franceses, y evitar un colapso financiero.

"No podemos dejar a los bancos de lado", precisó la Comisión Europea.

La UE prevé aumentar a 9% el capital estructural mínimo básico de los bancos, aunque hasta ahora nunca ha hecho oficial la cifra.

La repentina crisis del banco francobelga Dexia, que superó con excelencia la pruebas de resistencia en julio, reavivó las dudas sobre la solvencia real de las entidades europeas.

Pero las entidades bancarias más poderosas rechazan la propuesta de recapitalizar la banca. El presidente del español Banco Santander, Emilio Botín, criticó el plan porque "no servirá para recuperar la confianza".

Todavía quedan puntos por resolver como cuánto capital se necesita y quién debe hacerse cargo.

Al menos ahora, la Unión Europea puede contar con el fondo de rescate europeo, luego de que los 17 países de la Eurozona aprobasen incrementar sus poderes, dándole una capacidad de préstamo de 440.000 millones de euros.

Los dirigentes europeos prevén maximizar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para elevar su capacidad de intervención a entre uno y dos billones de euros, dijo una fuente europea. De esa manera podrá salir de garantía en caso de que países como Italia y España, fragilizados por la crisis, salgan a emitir bonos de deuda.

En lo que sí están de acuerdo los países de la UE es que más integración es la clave para combatir la crisis de deuda. Pero los europeos difieren sobre el precio que deberán pagar para alcanzar más unidad política y fiscal.

Francia y Alemania plantearon un "verdadero gobierno económico", presidido por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, que se reunirá al menos dos veces anuales.

También está en la agenda el plan de reforzar la disciplina fiscal con un "súper comisario" o "Mister austeridad", que podría velar por la aplicación de multas contra los Estados miembros de la eurozona que violen el Pacto de Estabilidad.

De momento, no se habla de cambiar los tratados. "Y los cambios en la gobernanza no tendrán ninguna incidencia en los mercados", precisó una fuente europea.

El mundo y los mercados está en vilo a la espera de resultados. Pero Alemania, primera contribuyente europea, ya advirtió que la cumbre no proporcionará una solución definitiva a la crisis.

A lo que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, respondió: "Estamos en un momento crucial para el futuro del euro y de Europa".