La evolución a un país móvil

La agencia Fitch estima que las firmas de telecomunicaciones invertirán hasta el 25% de los ingresos en extender su cobertura de servicios 4G en Colombia. Sin embargo, el principal obstáculo en esa meta son los permisos para instalar infraestructura.

Una pequeña revolución comenzó a gestarse en la industria colombiana de las comunicaciones en junio de 2012. La inició el operador antioqueño Une, el primero en invertir alrededor de US$200 millones para extender redes por el país y prestar servicios de conexión LTE, mejor conocidos como 4G, los mismos que permiten navegar por internet a velocidades de más de 20 megabits por segundo y descargar contenidos en menor tiempo del habitual.

Ese primer paso, reforzado un año después con la entrega de licencias a seis operadores para extender la cobertura 4G en el país, está a punto de convertirse en una maratón. Así lo evidenció la agencia crediticia Fitch, que esta semana publicó un reporte augurando un salto en la industria hacia la oferta de servicios convergentes: esos que permiten al usuario contar con opciones como internet, telefonía (fija y móvil) y televisión por suscripción pagando una sola factura.

La gran novedad, según el análisis, es que tanto la tecnología como los contenidos correrán a través de redes inalámbricas: “Los ingresos de datos móviles seguirán aumentando, hasta representar alrededor del 25% de los ingresos totales en 2017. Lo anterior gracias a la creciente penetración de teléfonos inteligentes y al lanzamiento de los servicios 4G”.

Una proyección que, no obstante, puede quedarse corta. Según cifras del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), en diciembre de 2013 la telefonía móvil alcanzó un índice de penetración histórico de 106,7%, gracias a los 50,2 millones de usuarios registrados (supone un crecimiento de 19,9% frente a septiembre del mismo año). Asimismo, la penetración de internet móvil creció 2,9 puntos porcentuales frente a los 1,6 puntos del fijo.

“La banda ancha móvil en Colombia crecerá a una tasa compuesta anual de 46,5% hasta 2018, y mucho de este crecimiento en suscriptores es empujado por el desarrollo de LTE. La demanda existe en Colombia, de modo que la acogida entre los consumidores puede ser muy alta por el incremento en el uso de, entre otros usos, streaming de video y audio, y de juegos en línea”, presagia Gina Sánchez, analista de la consultora Frost & Sullivan, quien advierte que ese comportamiento dependerá principalmente de las progresivas inversiones de los operadores en nuevas redes.

Los cálculos de Fitch indican que el sector, que cerró 2013 con ingresos conjuntos del orden de US$12 billones, estaría dispuesto a invertir entre el 20 y el 25% de esa cifra en la expansión de su cobertura 4G. Claro que esa tarea no depende únicamente del sector privado ni está libre de obstáculos.

“De aquí a 2020 los usuarios requerirán un número mayor de infraestructura desplegada. Para ello será clave la agilidad en los permisos emitidos por los municipios. Hoy, el dolor de cabeza más grande de la industria es que las autoridades locales, autónomas de sus elaborar sus POT, dificultan ese objetivo generando una brecha tecnológica muy honda”, señala Alberto Yohai, presidente de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT).

Otra clave está en manos de los usuarios, quienes tendrán que reemplazar sus teléfonos inteligentes actuales por nuevos que puedan navegar por las nuevas redes 4G. En especial a partir del 1° de julio, cuando se eliminarán las cláusulas de permanencia mínima de los contratos de telefonía móvil.

Aunque la industria insiste en que los precios de los equipos subirán, los analistas prevén que la penetración actual, del 40%, se incrementará progresivamente a medida que se concreta la entrada de nuevos comercializadores como fabricantes y grandes superficies. Incluso, podría permitirse alcanzar los niveles del 60% de mercados maduros, como el estadounidense y el europeo.