¿Explica la crisis política de Grecia la depreciación del euro?

‘Ad portas’ de las elecciones para el Parlamento griego, se espera un tipo de cambio entre 1,21 y 1,24 dólares por euro a 12 meses.

Sí, pero parcialmente. Ad portas de un nuevo proceso electoral en Grecia, donde es muy probable que no se pueda conformar gobierno, la incertidumbre por la posibilidad de que se dé un nuevo episodio de la crisis fiscal como la vivida entre 2010 y 2012 vuelve a ocupar la atención de los inversionistas. Sin embargo, una probable intervención del Banco Central Europeo (BCE) y una eventual salida de Grecia de la Unión Monetaria marcarían importantes diferencias frente a lo vivido anteriormente.

Por ahora, considerando un estímulo monetario adicional, pero sin una salida de Grecia de la Zona Euro, esperamos un tipo de cambio entre 1,21 y 1,24 dólares por euro a 12 meses.

Solamente un par de años después de vivido uno de los peores momentos en la crisis fiscal de Europa, un nuevo episodio aparece en el horizonte. La posibilidad de una nueva reestructuración de la deuda en Grecia vuelve a ser una posible salida a los cuellos de botella que en materia fiscal enfrenta nuevamente el gobierno heleno. A diferencia de las inconclusas elecciones que enfrentó Grecia en mayo de 2012, hoy los efectos de una eventual coyuntura política parecen tener un menor efecto, debido a los cambios en materia regulatoria de la Zona Euro, que permiten al BCE tener un mayor alcance con sus herramientas monetarias.

El miedo se desprende de la posibilidad de que el partido de izquierda radical Syriza, liderado por uno de los mayores opositores del gobierno actual de Antonis Samaras, Alexis Tsipras, está cada vez más cerca de alcanzar la mayor votación en las elecciones parlamentarias convocadas para el próximo 25 de enero, lo que le daría la primera opción para conformar un gobierno con mayoría simple en el Parlamento griego o a través de la coalición con otros partidos.

Las políticas radicales que propone Tsipras amenazan con generar una nueva inestabilidad de la economía griega y poner en discusión nuevamente ante las autoridades europeas la utilidad de seguir financiando una economía que no logra estabilizarse. De acuerdo con el líder de Syriza, Grecia no puede cumplir las medidas fiscales y en general el plan de austeridad al que se acogió este país en el año 2012, proponiendo una nueva financiación de la deuda que implicaría nuevas pérdidas para los inversionistas. Esto ha incrementado el riesgo de un posible default de la deuda, aunque ahora con menores consecuencias para la región frente a lo vivido en 2012.

Pasando a los activos, en el gráfico 1 se muestra la fuerte relación que se presentaba entre el euro y la evolución de las tasas de los bonos griegos soberanos a 10 años en el año 2012. Sin embargo, a pesar de que tiene injerencia en el desempeño actual de la moneda, esa relación ya no explica en su totalidad la tendencia. Si bien esto no implica que no exista una relación entre el euro y la renta fija en Grecia, su nivel de influencia ha disminuido de manera notoria, lo que puede estar implicando una menor posibilidad de contagio hacia otros países de la Unión Monetaria.

Frente a la renta variable, el índice accionario de referencia en el mercado griego (el índice ASE) también ha mantenido una explicación sobre el comportamiento del euro, que parece ser mucho más cercana en todo el período. Sin embargo, durante el último mes (diciembre de 14) las magnitudes dejan de ser tan cercanas (gráfico 2).

De la misma forma que sucede en la renta fija, la correlación cercana que muestran los activos a lo largo de la serie, si bien se mantiene tendencial, las magnitudes se alejan, sugiriendo que la probabilidad de contagio hacia todos los países de la Unión Monetaria no es tan alta como hace tres años.

En ambos casos XXXXX(RF y RV), si bien los indicadores marcan una pérdida de confianza por parte de los inversionistas, frente a eventuales cambios en las reglas fiscales y en general del entorno económico, éstos ya no presentan el mismo efecto sobre el euro, que más bien responde a la realidad económica y monetaria de la región. Si bien desde comienzos del mes de octubre se comenzó a rumorar la imposibilidad del gobierno actual de Grecia por ganar nuevamente el respaldo del Parlamento, el euro solamente tuvo una pronunciada depreciación desde mediados del mes de diciembre, coincidiendo más con las medidas de política monetaria del BCE.

De acuerdo con el gráfico 3, el comportamiento reciente del euro responde de manera importante al incremento que registra la hoja de balance del BCE, que por ahora no depende de la crisis política de Grecia. Hacia adelante, seguramente un estímulo monetario adicional tendrá como parte de su justificación evitar un eventual contagio de esta crisis política, pero por ahora esa medida corresponde más al deterioro macroeconómico de la Zona Euro y al mandato del BCE de estabilidad en los precios. Para la estimación del mes de diciembre esa variación fue de -0,2%, lo que implica un mayor riesgo de deflación, escenario inconveniente para la estabilidad macroeconómica.

Así, si bien la crisis política de Grecia podría estar dentro de los determinantes del euro en el corto plazo, lo cierto es que no es el único y que por ahora parecen pesar más las decisiones de política monetaria del BCE, en busca de mantener la estabilidad macroeconómica de la Zona Euro. Desde luego, no hay que descartar que el próximo 25 de enero y posterior a esa fecha haya alguna reacción del mercado que implique volatilidad en los diferentes activos (el euro entre ellos), pero la moneda

seguirá respondiendo estructuralmente a decisiones de política monetaria que, si bien podrían ser motivadas en parte por un eventual contagio de este nuevo episodio en la crisis fiscal, su determinante de fondo será la salud de la economía de la región.

 

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