Fedegan rechaza pronunciamientos del exministro Restrepo

“El que se va se va” declaró Lafaurie, frente a lo que calificó de ‘atrevimientos arrogantes’ del exministro.

Flaco favor le hace al presidente de la República su exministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, cuando afirma con arrogancia que mientras que él fue un campeador impoluto contra la injerencia de intereses políticos en las partidas presupuestales del Ministerio, ‘Infortunadamente, en estos últimos meses, las cosas han cambiado y la mermelada ha fluido a rodos en las entidades del sector agropecuario, léase Incoder, Banco Agrario, ICA’ según le manifestó el exministro a la periodista María Isabel Rueda”.

Ante tales declaraciones el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie Rivera, expresó su rechazo y añadió que “Es una grave acusación contra el primer mandatario, pues sugiere que, una vez liberado de la presunta talanquera moral de Restrepo, empezó a untar mermelada en el sector agropecuario para comprar su reelección”.

Lafaurie se declaró sorprendido ante tan agresivas declaraciones. “Es un irrespeto también contra el actual titular de la cartera, el ministro Lizarralde, un funcionario que conoce el campo y que no ha hecho sino intentar apagar los incendios que dejo Restrepo en todo el sector; y es un irrespeto contra el Partido Conservador -su partido-, al que acusa de vulgar clientelismo y al que se atreve a regañar inclusive”. Lafaurie considera que el Partido Conservador debe pronunciarse públicamente, pues, “...siguiendo la lógica de Santa Teresa, pecaría tanto el Gobierno al pretender comprar con mermelada al Partido Conservador, como el partido al dejarse comprar por el Gobierno, según afirma Restrepo que sucedió a su salida del ministerio”.

Pero no paran ahí los que Lafaurie califica como “atrevimientos” del exministro. “No contento con poner en evidencia al Gobierno y meterse indebidamente en la órbita de su sucesor, Restrepo invadió el campo del exvicepresidente De la Calle. “El presidente de la República nos pide no hacer caso a las declaraciones públicas de las FARC, y nos insiste que nada está definitivamente negociado en La Habana y que el único vocero autorizado es él mismo y el jefe del equipo negociador; pero ahora surge con arrogancia un exfuncionario, con aparente conocimiento de causa, a afirmar que “El punto uno de la agenda, el agrario, está cerrado, y firmado por ambas partes”. ¿Y qué paso entonces con las salvedades pendientes sobre el tema de la tierra?

“Es inaudito -concluyó Lafaurie- que un funcionario que dejó el campo sembrado, pero de paros; que destruyó las relaciones con los gremios de la producción; que por consagrarse como adalid de la restitución de tierras abandonó la problemática de los diferentes sectores hasta llevarlos a un punto de crisis, ahora salga a promover su libro cuestionando indebidamente a su sucesor y al presidente mismo, y a erigirse como vocero de lo que sucedió y no sucedió en La Habana, violando los compromisos de discreción y confidencialidad que el presidente Santos ha exigido a sus subalternos. No lo Entiendo. El que se va se va” concluyó Lafaurie.

 

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