Fitch bajó la nota a China

La calificación de crédito soberano de China ha sido recortada por Fitch, que lanzó la advertencia de que la segunda economía más grande del mundo enfrenta un camino difícil, a medida que intenta cambiar su modelo de crecimiento.

La rebaja a la deuda se produjo el miércoles. La calificación de la moneda local a largo plazo pasó de A+ a AA- y citó una serie de “debilidades estructurales subyacentes” en la economía de China. Entre ellas se hallan el bajo promedio de los ingresos, los atrasados estándares de gobernabilidad y la rápida expansión del crédito.

“El crecimiento de China desde que se volvió a lanzar la reforma económica basada en el mercado, en 1992, ha sido transformador en el ámbito doméstico y mundial. No obstante, el modelo de crecimiento basado en inversiones enfrenta limitaciones cada vez más apretadas, pues la porción de inversión en el producto interno bruto está llegando al nivel de ahorros domésticos. El proceso de volver a equilibrar la economía hacia el consumo podría llevar a que el desempeño sea mucho más volátil”, dijo Fitch en un comunicado que explicaba la decisión.

La agencia también advirtió sobre los riesgos cada vez mayores por el auge del sistema bancario paralelo y dijo que el crédito total en China pudo haber alcanzado el 198% del producto interno bruto para finales del año pasado, mientras que en 2008 fue de 125%.

La calificación del crédito soberano de China está un punto por debajo de la de sus agencias rivales, Moody’s y Standard & Poor’s, que mejoraron a finales de 2010 su perspectiva en torno a la economía de China. La diferencia implica que Moody’s y S&P creen que China tiene una fuerte capacidad para pagar sus deudas, mientras que Fitch cree que es más susceptible a riegos. Fitch ya había calificado la deuda de China en moneda extranjera como A+.

China ha enfrentado preocupaciones en torno a los niveles de deuda desde 2009, cuando los bancos que eran propiedad del Estado desataron una ola de préstamos para impulsar a la economía durante la crisis financiera mundial. La ola de crédito logró mantener el crecimiento de China, pero llevó a una burbuja en los precios de los hogares y también creó enormes deudas en los gobiernos locales.

Beijing ha invertido los últimos tres años intentando administrar estos problemas. Ha realizado una larga campaña para controlar el sector de la finca raíz, aumentando los pagos sobre las hipotecas e impidiendo que la gente compre un segundo hogar en los mercados más calientes.

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