Fórex, el nuevo escándalo financiero

Autoridades internacionales están detrás de la manipulación en el mercado de divisas extranjeras.

El mercado fórex mueve más de US$5,3 billones al día. / Bloomberg

Los bancos se están preparando para una potencial lluvia de multas multimillonarias y pleitos, a causa de la investigación por colusión en el mercado de divisas extranjeras.

Durante los últimos meses, una investigación mundial cada vez más grande entre los corredores de divisas extranjeras ha sacudido a las unidades fórex de más de una docena de grandes bancos, llevando a hacer preguntas fundamentales con respecto a la forma como operan.

Para muchos de los bancos, este es el segundo escándalo que los golpea en poco tiempo. Las investigaciones con respecto a la manipulación de la tasa de préstamo interbancario (Libor, por sus siglas en inglés) aún continúan. Hasta ahora, el tema Libor ha llevado al despido de docenas de corredores y les ha costado a los bancos casi US$6.000 millones en multas de supervisores.

Tres directores ejecutivos (Bob Diamond, de Barclays; Piet Moerland, de Rabobank, y David Caplin, de RP Martin) perdieron sus trabajos como resultado directo del caso.

Muchos creen que el escándalo fórex podría ser, por lo menos, igual de grave. Martin Wheatley, director de la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido, ha descrito los alegatos con respecto al fórex como algo “tan grave como lo del Libor”.

El mercado de divisas extranjeras, que es de US$5,3 billones diarios, es mucho mayor que todos los demás. También está ligado más tangiblemente a un rango más amplio de clientes, muchos de los cuales podrían ser capaces de comprobar que resultaron afectados por la supuesta colusión y manipulación de las tasas por parte de corredores.

El nuevo escándalo golpea en un muy mal momento a los grandes bancos de inversión, que están bajo presión por parte de las reglamentaciones poscrisis, los requisitos más altos de capital y los débiles volúmenes de comercio en los negocios de ingresos fijos, monedas y commodities.

“La investigación es un monstruo”, dijo Bill Michael, director europeo de servicios financieros en KPMG. “El mercado fórex es utilizado por todos, así que el impacto podría llegar muy lejos”.

La forma que pueden tomar las investigaciones antimonopolio y de fraude es incisiva y enorme. Los jefes de los bancos se alarmaron este mes cuando Ben Lawsky, el agresivo supervisor financiero del estado de Nueva York, se unió al caso, enviando solicitudes de documentos a más de una docena de bancos.

Lawsky, cuya aproximación está modelada sobre la de Eliot Spitzer, exfiscal general de Nueva York, saltó a la fama hace 18 meses cuando persiguió al Standard Chartered por violaciones a sanciones y aseguró un acuerdo de conciliación de US$340 millones.

En total, más de una docena de supervisores de Europa, Estados Unidos y Asia están haciendo sus propias investigaciones o asistiendo en las investigaciones sobre alegatos de que los corredores se comunicaron electrónicamente para compartir información de clientes y se pusieron de acuerdo para manipular las cifras de referencias diarias de las monedas.

Según personas involucradas en el caso, los bancos están haciendo sus propias investigaciones y examinan cientos de millones de mensajes enviados por corredores mediante internet, mensajes de texto o correo de voz.