La foto que tardó 45 años

Los resultados saldrán en octubre. La demora se le atribuye a una falta de voluntad, y el diagnóstico, se espera, impactará positivamente sobre las políticas públicas.

David Campuzano

Cuando una persona se extravía su foto es un elemento clave para la búsqueda. Mientras más nítida sea, más reciente, es más útil. La misma tarea sólo con descripciones o retratos hablados puede ser más difícil. Algo así pasa con el campo colombiano, una porción fundamental del país que por años se ha sentido olvidada, perdida, una situación que el mismo Gobierno reconoce al hablar de “saldar la deuda histórica con el campo”. La búsqueda de ese sector rural, que pasó de representar 60% del producto interno bruto nacional en los años 20 a 9,2% en promedio durante la década del 2000, hasta ahora se ha hecho con una foto tomada hace 45 años: el censo nacional agropecuario de 1970.

Si bien desde entonces el DANE ha realizado encuestas agropecuarias y los gremios se han encargado de investigar sobre el sector, el censo rural, así como el poblacional, es reconocido internacionalmente como la imagen más fidedigna que debe direccionar las políticas públicas. “El censo agropecuario no es la única fuente de información estadística sobre el sector, pero sí es la más importante y el eje alrededor del cual se articulan todas las demás”, dice la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El Banco Interamericano de Desarrollo recomienda a los países que han censado de forma esporádica hacerlo cada cinco años para mantener actualizada la información sobre la estructura del sector. Después de 41 años, el Gobierno decidió sacar adelante el censo nacional agropecuario, para el que se capacitaron a 25.000 personas y cuyos resultados finales, según dijo a este diario Mauricio Perfetti, director del DANE, saldrán “en octubre, y a finales del primer semestre se dará a conocer un avance del mismo”.

¿Por qué tardó tanto? Para Juan Camilo Restrepo, exministro de Agricultura, “fue falta de voluntad política y entendimiento de la importancia”. Además asegura que “el diseño de las políticas públicas se terminaba haciendo a ojímetro”. Durante su paso por la cartera, el Ministerio de Hacienda finalmente aprobó la financiación. “Se la sacamos casi con tirabuzón”.

Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), opina también que la tardanza fue por falta de voluntades. “La población rural se ha mirado por los diferentes gobiernos, no por este ni el anterior, sino en general, con mucho desprecio”. El censo, según él, salió adelante por fin por la presión del sector privado y porque el Gobierno reconoció que es un contrasentido hacer política sin saber qué hay en el país. “Zonas que se presumían agrícolas son turísticas, donde había ganadería hay cultivos”, dijo Mejía refiriéndose a los resultados preliminares que se han discutido con el DANE.

Colombia está tratando de ponerse al día, pues es el más rezagado en una lista de 15 países del continente, como dijo Jorge Bustamante, exidirector del DANE en 2011 cuando lanzó el censo. México hace sus censos rurales cada diez años; Brasil, cada cinco, y mientras Estados Unidos completa ya 32 censos agropecuarios, Colombia va para el tercero, precedido por uno que fue catalogado en los Documentos de Trabajo del DANE incluso “más incompleto que el CNA (censo nacional agropecuario) de 1960”, el primero que se hizo.

En sus Notas Técnicas en 2012, el BID dijo que “en el caso colombiano (el censo agropecuario) posiblemente deba tener un cuestionario más amplio que los censos quinquenales posteriores, debido a la falta actual de datos censales”. Colombia no debe sólo sacar una nueva foto, sino en la más alta calidad. Se diseñó un cuestionario de 180 preguntas sobre acceso a la educación, salud, servicios, tamaños de los predios, inventario pecuario, participación en gremios u organizaciones, entre otros.

Ad portas de los resultados del censo del 70, el país estuvo a la expectativa de qué tanto cambiaría la cifra de 1963, según la cual más de un tercio de la población era rural, en comparación con los dos tercios que en los años 30 lo eran. Ahora, habrá que ver qué tanto cambia la cifra que se calcula: un poco más de un quinto (22%) de los colombianos viven en el campo.

Pero más que eso, lo importante será el análisis y las medidas que se tomen de cara a una decreciente población rural que tiene que procurar alimento para una población en las ciudades que va en aumento. Como recordaba Bustamante en la presentación del censo hace cuatro años, el déficit en el mundo “hoy no logra suministrarles alimento a 1.000 millones de personas, pero no podrá hacerlo a 3.000 millones en 2050”.

Aun con el censo a punto de salir del horno, la proyección del crecimiento para el PIB agropecuario de este año se mantiene en 2,5%, de acuerdo con la SAC. Las expectativas con las nuevas estadísticas apuntan a que la política rural, que engorde esa producción, se haga finalmente con “bases reales y no presunciones”, en palabras de Mejía.

“Vamos a pasar del daguerrotipo a una fotografía actualizada sin la cual es imposible formular políticas públicas en materia rural”, agregó Restrepo. De otro lado, los resultados serán útiles para la recta final de la Misión Rural, otra de las iniciativas del gobierno Santos para “saldar la deuda”. “Hubiera sido deseable tener el censo listo antes de la Misión, pero igual va a ser muy útil para el tramo final”, concluyó el exministro.

 

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