La fragilidad del nuevo plan de rescate griego

Los actores clave del acuerdo (Atenas, Berlín y el FMI), critican sus ejes principales y dudan de sus posibilidades de éxito.

AFP

El nuevo plan de rescate de Grecia aún no está terminado y ya tiene plomo en las alas: los actores clave del acuerdo (Atenas, Berlín y el FMI), critican sus ejes principales y dudan de sus posibilidades de éxito.

Este escepticismo imperante, que va más allá del simple círculo de economistas, debería de disiparse en las negociaciones sobre las modalidades del plan de ayuda que se llevarán a acabo tras el acuerdo concluido el lunes en Bruselas.

Grecia "no cree en el plan"

Las mayores reservas proceden, como cabe esperar, de Atenas. El acuerdo concluido in extremis el pasado lunes impone al país una nueva cura de austeridad (aumento del IVA, recortes en las pensiones...) y, prácticamente, una puesta del país bajo tutela económica.

Apenas acababa de secarse la tinta de la firma, cuando el primer ministro griego, Alexis Tsipras, se refirió al tratado como "un texto en el que no creo", a pesar de haber evitado a su país una salida desordenada de la zona euro. 

"Dije que estaba en desacuerdo con muchos elementos del texto", afirmó el miércoles el presidente ante su parlamento.

El ministro griego de Finanzas, Euclide Tsakalotos, se manifestó en la misma línea ante los legisladores: "No se si hemos tomado la decisión correcta".

El camino parece largo hasta que las autoridades "se apropien" del plan de reformas, tal y como desea la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

Alemania y la tentación del "Grexit"

No es un secreto para nadie: Berlín, primer acreedor de Grecia, pisó el freno antes de firmar el acuerdo, poniendo sobre la mesa el escenario de un "Grexit" (salida de Grecia del euro) en cinco años.

La canciller alemana, Angela Merkel, defendió el texto el viernes ante la cámara baja del parlamento alemán, el Bundestag, considerando que era la única alternativa "al caos", aunque sus condiciones sean "duras para la gente de Grecia", si bien admitió no "ignorar" que subsisten importantes dudas.

Su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, había ido más lejos el jueves mencionando de nuevo la hipótesis de un "Grexit" temporal. "No podemos, no queremos (...), pero probablemente sea la mejor solución"", declaró.

"Muchos lo dicen, incluida la propia Grecia", concluyó, sembrando así la duda sobre la pertinencia de otro rescate para el país, tras los de 2010 y 2012

FMI: "deuda insostenible"

Vinculado con los planes de ayuda, el FMI sacó las uñas y amenazó con dejar a los europeos que se apañen entre ellos si no reducen la deuda de Grecia, considerada "completamente insostenible".

Interrogada acerca de la viabilidad del plan sin un recorte de la deuda, Christine Lagarde fue directa. "La respuesta es bastante categórica: no", sentenció.

Un alto funcionario del FMI bajo petición de anonimato estimó que el acuerdo con Grecia no es "realmente concreto" y deja "muchas interrogantes" en suspenso.

Los europeos parecen sumarse, unos tras otros, a las exigencias del FMI sobre la deuda, pero las dudas del Fondo no se limitan a esta cuestión. Según el FMI, los objetivos presupuestarios asignados a Grecia que presume el acuerdo firmado el lunes, están prácticamente fuera de su alcance.

Supuestamente Atenas debería desbloquear - y mantener - un excedente primario (fuera de la deuda) equivalente a 3,5% de su producto interior bruto.

"Pocos países lo han conseguido. La anulación de reformas cruciales del sector público que ya está en marcha (...) levanta dudas sobre la capacidad de Grecia de conseguir este objetivo", estimó el Fondo en un informe publicado el martes.

Otra institución de Washington que agrupa los bancos más importantes del globo, el Instituto Internacional de Finanzas (IIF, por su sigla en inglés), estimó que el acuerdo vuelve a cometer el mismo error de hacer primar el saneamiento presupuestario sobre la reactivación de la economía griega. 

"El programa debería de prestar más atención a las medidas de apoyo al crecimiento y no  pretender solamente lograr un excedente primario a cualquier precio", escribe esta organización, que estuvo vinculada a la reestructuración de la deuda griega en 2012.