La fuerza de Terpel

Con el liderazgo de su presidenta, esta empresa se consolidó como una de la mayores comercializadoras de combustibles del país.

/ Óscar Pérez

Si uno ve entrar a Sylvia Escovar a un recinto, lo último que se imagina es que esta mujer sencilla, descomplicada, siempre sonriente, sea la presidenta de una compañía de comercialización de combustibles, la tercera compañía más grande en ventas del país, ni más ni menos. Pero cuando uno conoce a Sylvia, comprende por qué lo es: su inteligencia, obsesión por el servicio, amor por Colombia y rigurosidad en todo lo que emprende, la hacen poseedora de todas las cualidades de una presidenta de talla mundial; sus cualidades humanas la convierten en una líder ejemplar.

Sylvia lleva más de dos años como presidenta de Terpel y en este tiempo ha logrado imprimir su estilo personal en las estaciones de servicio. Todos quienes visitamos una estación Terpel, somos testigos de la sonrisa de sus funcionarios, de la calidad del servicio, de los baños impecables para los clientes, las tiendas de comida típica colombiana, entre otros beneficios sencillos pero que marcan la diferencia, tal como su presidenta.

Sylvia es economista de la Universidad de los Andes y siempre pensó que su vida profesional iba a transcurrir en el gobierno. Empezó trabajando con el Banco Mundial, desde donde logró tener una visión global y macroeconómica del país y donde dice haber recibido la rigurosidad y el método que hoy la caracterizan en su trabajo.
Luego, tuvo varios cargos públicos que fueron haciendo realidad lo que se había propuesto desde la universidad. Trabajó en el Departamento Nacional de Planeación, donde conoció la realidad de varios sectores y regiones de Colombia con una perspectiva nacional. A nivel regional trabajó en la Alcaldía de Cartagena, en el Banco de la República y en la liquidada Fundación FES, en donde aprendió sobre temas de educación, salud y medio ambiente. Igualmente, lideró el Instituto FES de Liderazgo desde donde llevó los conceptos de liderazgo a muchos gobernantes regionales y a una gran cantidad de entidades públicas nacionales. Su último cargo público lo ejerció en la Alcaldía de Bogotá en las secretarías de Educación y Hacienda, en el gobierno de Enrique Peñalosa.

Sylvia cuenta que llegó a Terpel hace 12 años, pensando que sería un “puente” mientras encontraba otro cargo como servidora pública. No obstante, comprendió al poco tiempo que desde el sector privado también se podía servir al país y decidió quedarse, cambiando el lugar desde donde cumpliría sus sueños, pero no sus sueños. Sylvia emprendió, entonces, una carrera en Terpel, donde ha ocupado posiciones en las áreas financieras, de operaciones y comercial; experiencia que sin duda la hace una presidenta que conoce el negocio de manera integral. Bajo su liderazgo como presidenta, viene consolidando la nueva estrategia competitiva de la compañía, realizó la primera emisión exitosa de bonos, se llevó a cabo la reestructuración administrativa y societaria de la compañía y se inscribió en la Bolsa de Valores de Colombia.

Escuchar un discurso de Sylvia es un verdadero placer, siempre es ella misma: auténtica y positiva. En sus charlas muestra su gusto por la comunicación asertiva, transmite lo que siente y encanta a cualquier público, con lenguaje impecable y energía positiva. Todos quienes trabajan con ella saben la importancia que le da al manejo del lenguaje, a la ortografía y a la comunicación. No desperdicia ocasión con sus equipos para enseñar a poner tildes, signos de puntuación y mayúsculas, pero sobre todo para exaltar el valor de la ética en las actuaciones y en las políticas de la compañía. Leal a sus principios y a la gente que admira y respeta, transmite pasión y motivación al equipo en todos los niveles.

Implacable con las palabras, exigente con los resultados y respetuosa de la diversidad, esta economista se ha ganado un espacio propio en el mundo empresarial, donde hoy pertenece a las juntas o consejos directivos de la ANDI, la ACP, Probogotá, Alianza Educativa, Aiesec, la Universidad de los Andes y el fondo de capital privado Tribeca.

A nivel personal, Sylvia no se cansa de decir que más que cualquiera de sus logros profesionales, lo que más orgullo le genera son sus hijos: Helena, Nicolás y Pablo, y sus dos ahijados: Camilo y Mariana. Cuando habla de ellos, se le iluminan los ojos, no puede ocultar el orgullo de sus logros y la convicción de que harán realidad sus sueños, al igual que ella.

Los fines de semana, siempre y cuando no tenga la reunión de Junta Directiva mensual, disfruta montando en bicicleta en la ciclovía bogotana, a caballo en las montañas caldenses o paseando a Drogba, su perro Rhodesian Ridgeback. De poca vida social, le gusta cocinar con su novio, ver series de televisión, viajar y manejar largas distancias oyendo música.

* Economista y director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos.
 

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