Ganaderos, con rancho aparte

Productores de Córdoba, con el apoyo de 17 departamentos, anunciaron la conformación de una nueva institución, en oposición a Fedegán. Al tiempo, siete miembros de la junta directiva de ese gremio piden la renuncia de José Félix Lafaurie.

La pérdida de la administración del Fondo del Ganado y la rencilla política entre el Gobierno y Fedegán han atomizado al sector ganadero. / “Cromos”

La semana que termina no fue cualquiera para el sector ganadero. El Gobierno, después de casi 10 años, puso en marcha el Decreto 1500 de 2007, que establece las normas sanitarias para toda la cadena de producción de carne: desde las fincas, el transporte, los mataderos y el almacenamiento hasta el expendio. Era una medida esperada para poder desplazar la informalidad, hacer valer las inversiones que los privados han hecho durante los últimos años en las plantas de beneficio, poner a tono los mataderos departamentales y municipales y, principalmente, proteger al consumidor.

Pero en terrenos más espinosos cayó la discusión sobre la institucionalidad ganadera. Siete miembros de la junta directiva de Fedegán firmaron una carta conocida por este medio, en la que le piden la renuncia al presidente del gremio, José Félix Lafaurie, por un cúmulo de razones. Por ejemplo, enfrascarse en una pelea con el Gobierno por motivos políticos. Le reprochan además su participación durante un congreso ganadero en Paraguay. “Su intervención puso un manto de duda sobre la futura situación sanitaria de Colombia, con el peligro que ello conlleva para la conservación y consecución de nuevos mercados”, dice el documento.

Pero sobre todo lo que reprueban los siete representantes de departamentos como Sucre, La Guajira, Arauca y Córdoba, que aseguran detentar el 40 % del inventario bovino del país, es que Fedegán haya perdido la administración, a través del Fondo Nacional del Ganado, de la cuota parafiscal que aportan los ganaderos para financiar programas como el de la vacunación contra la fiebre aftosa. Eso sucedió a finales del año pasado, después de que la Contraloría General de la República señaló, entre otros factores, que el Fondo, con dinero público, no tenía por qué ser codeudor de un tercero como Friogán, hoy en liquidación judicial, un respaldo que llevó a la quiebra a la cuenta parafiscal.

Casi al tiempo de que Lafaurie aseguraba que de 22 miembros de junta, 16 redactarán una respuesta a la mencionada carta manifestando su apoyo, el Ministerio de Agricultura confirmó el fin del contrato con Fedegán para la administración del Fondo Nacional del Ganado. La cartera en enero pasado asumió temporalmente el manejo de los parafiscales y se tomó estos ocho meses para revisar la gestión del gremio ganadero durante más de 10 años. Según el Ministerio, Fedegán, por ejemplo, no dio razones suficientes para explicar por qué no cobró una cartera que ahora será difícil de recuperar.

“La cartera agropecuaria se reservó el derecho a iniciar acciones penales, disciplinarias, fiscales, administrativas o de cualquier otra naturaleza en contra de funcionarios públicos, particulares, personas naturales y jurídicas, así como del administrador del Fondo Nacional del Ganado en su condición de contratista, en procura de que se determine si con su proceder se generaron perjuicios o detrimento patrimonial en contra de los intereses de los más de 500 mil ganaderos del país”, informó el Ministerio.

Esas salvedades, según Lafaurie, son “malintencionadas” y “dejan ver de manera clara el verdadero talante de un ministro (de Agricultura, Aurelio iragorri) que sigue empeñado en retaliar contra el gremio, aunque en ello siga poniendo en riesgo las 500 mil familias ganaderas de las que tanto habla, pero a las que realmente poca atención les presta”. El presidente de Fedegán insistió en que el respaldo a las deudas de Friogán que dio el Fondo del Ganado las aprobó su junta directiva, que presidía el Ministerio de Agricultura. Cuando se dio inicialmente ese aval, en la cabeza de la cartera de Agricultura estaba Andrés Felipe Arias.

Sin embargo, sostuvo Lafaurie, “en su ánimo retaliatorio, el ministro convenientemente prefiere ignorar que tuvo, al igual que sus antecesores, la posibilidad de vetar cualquier decisión de inversión y ello no sólo nunca sucedió, sino que de hecho nos dieron un paz y salvo, porque evidentemente los manejos fueron siempre idóneos y esos sí pensados en el bienestar y futuro de la ganadería”.

En la carta, los miembros de la junta directiva de Fedegán también hablan de su preocupación acerca de que algunos productores se están alistando para formar un nuevo gremio. La idea la promueven ganaderos de Córdoba, representados por Alfredo García, presidente de la Federación Ganadera del departamento (Ganacor). Se trata de los mismos que hace unos meses pidieron a Lafaurie dar un paso al costado, dicen ellos, por haberlos alejado del Gobierno por las rencillas políticas.

“No recibimos repuesta alguna del presidente ni de la junta directiva de Fedegán, pero sí vimos cómo 20 departamentos alzaban su voz en contra de lo que estaba sucediendo y veían la necesidad de una reestructuración o la conformación de otra institución”, afirmó García. A partir de una reunión durante la última Feria de las Colonias se empezó a gestar el nuevo gremio, que aún no ha sido bautizado. De acuerdo con García, a la propuesta han adherido 18 departamentos, que dicen representar el 83 % del inventario bovino de Colombia y que le delegaron el diseño de los estatutos del gremio a Ladys Arbeláez, una persona que consideran conocedora de asuntos de gremios.

De acuerdo con el presidente de Ganacor, el 22 de agosto tendrán lista la estructura, para reunirse el día 23 en el Hotel Tequendama de Bogotá para ultimar detalles y hacer un lanzamiento oficial en Medellín en septiembre. Con todo esto, Lafaurie salió al paso insistiendo en que la actitud del representante de Córdoba es producto de mermelada del Gobierno. El presidente de Fedegán ya había señalado un convenio que suscribieron Ganacor y el Ministerio de Agricultura por $3.000 millones para la competitividad del sector. Para él, “mermelada”.

Mientras Lafaurie asegura que cualquier posibilidad de que renuncie está fuera de la mesa, García respondió: “Son las críticas del doctor Lafaurie para desvirtuar lo que la gente le pide. Es como si nosotros le dijéramos que entonces cómo se llamaba la mermelada que él recibía por la parafiscalidad, porque él los $100.000 millones (anuales) que recibía de nosotros los repartía a lo que él bien quería”.

Juan Camilo Restrepo, exministro de Agricultura, quien puso el dedo en la llaga en asuntos como el bajo nivel de representatividad del que, según él, padece Fedegán, aseguró que la propuesta de un nuevo gremio “es difícil, pero plausible”. Restrepo asegura que en ese gremio no está representado más del 8 % de los 500 mil ganaderos que se calcula hay en Colombia. “La falta de democracia en Fedegán ha llevado a lo que el país ya conoce, la pérdida del manejo del fondo y la confianza gubernamental”.

Lo cierto es que los vientos de cisma en el sector ganadero se dan en una coyuntura sensible para el sector cárnico y, por ende, para los consumidores. Por un lado, a raíz del Decreto 1500, el Invima anunció el cierre de 233 plantas de beneficio de carne bovina, que representan el 11 % de la oferta de ese producto a nivel nacional. La concentración del sacrificio en menos plantas, según personas que trabajan en el sector agropecuario, encarecerá la carne y hasta los productos hechos con cuero.

Por otro, la liquidación de Friogán, compañía que tiene cerca del 9 % del mercado, se encuentra armando el inventario de los frigoríficos que, en el mejor de los casos, podrían salvarse vendiéndose en bloque a algún inversionista. Fedegán ha explicado que la insolvencia de Friogán, que a julio de 2016 registraba $5.000 millones de pérdidas, provino de cerca de $34.000 millones que invirtieron en la modernización de sus plantas, preparándose para la entrada en vigencia del 1500, que se prorrogó una y otra vez desde 2012.

Un nuevo gremio podría ir por la administración de la nueva cuenta parafiscal de los ganaderos, la cual, según dicta la ley, debe estar manejada por un gremio representativo del sector. Son recaudos que se calculan en cerca de $100.000 millones al año, fundamentales para mantener la seguridad sanitaria nacional, abrir nuevos mercados, mejorar el ingreso de cerca de 500 mil ganaderos colombianos y satisfacer el consumo de alrededor de 18 kilos de carne de res per cápita por año.