“La gente no quiere estudiar ingeniería”

Aunque en el país hay 1.600 empresas de innovación y 950 están dedicadas al desarrollo de software, se avista una crisis en la industria por cuenta de la falta de talento humano.

Un empleado de la industria del software puede recibir al año en Colombia unos US$90.000. / Archivo El Espectador

El país, que le apunta a la industria de las tecnologías de la información, está viendo un nubarrón bastante oscuro sobre el negocio. Y no es por cuenta de la falta de ventas, o de recursos, o de creatividad. Es por falta de talento. En un mercado que tiene ingresos por $5,9 billones, lo que no hay es gente que quiera estudiar una de las profesiones más apetecidas por las empresas que hoy lideran el mundo. Paola Restrepo, presidenta de la Federación Colombiana de la Industria del Software y Tecnologías Relacionadas (Fedesoft), explica qué pasa.

¿Se movió muy fuerte la industria del software en 2014?

Fue un año interesante, porque fue la consolidación y especialización del sector. Las empresas se dieron cuenta de que hay que tener una especialización, que no pueden desarrollar software de todo tipo y el año pasado se vio eso. Estamos consolidando las cifras, pero el crecimiento fue entre 30% y 40%.

¿Qué ha pasado regionalmente?

Las compañías, de la mano de la estrategia de los clústeres regionales, han logrado entrar en una explosión muy activa. Por ejemplo los santanderes, que eran tímidos y ahora vemos un desarrollo creciente. Siempre habíamos escuchado que la distribución de las empresas de software era 65% en Bogotá, un 12% en Medellín, Cali con un 10% y el resto en las regiones. Pero 2014 mostró la consolidación del Eje Cafetero, que tiene un clúster que ha permitido una mayor visibilidad de la industria.

¿Qué tanto se está moviendo la industria colombiana en el exterior?

El Gobierno ha ayudado mucho a madurar empresas para competir en mercados globales. En Cali hay una empresa en el cuadrante de Gartner y que identifica los productos que la sacan del estadio. Ese cuadrante destaca esos productos y le dice al mundo entero que son importantes. Allí hay un producto de Bogotá y uno de Cali. Eso demuestra la calidad.

¿Cómo van en exportaciones?

El año pasado logramos US$236 millones, que aún es poco frente a los ingresos, que es el 8%, pero vamos con un crecimiento fuerte.

¿Cuánto?

Los ingresos son $5,9 billones en software y servicios de TI, un crecimiento del 40%. Y tenemos 1.600 empresas de innovación, de las cuales 950 están dedicadas al desarrollo de software, pero las hemos dividido en cuatro grandes grupos: las emergentes, que crecen muy lento; las escalables, las gacelas y las tractores. Estas últimas con empleados que tiene unos ingresos anuales de más de US$90.000 por cada uno. Pero si vemos el promedio global, que está en US$230.000, tenemos que hacer un trabajo importante, porque eso nos hace más productivos sin decir que somos malos.

El Gobierno habla de un elevado déficit de ingenieros de sistemas. ¿Es tan grave el asunto?

Efectivamente. Mirando las cifra del Ministerio, vemos que al final de 2013 había 14.452 graduados, esto contando tecnólogos, técnicos y profesionales. Pero hay un requerimiento de las empresas de la industria que emplean 45.000 anuales constantes.

¿Qué pasa?

La gente no quiere estudiar ingeniería. Entre 2012 y 2013 no hay crecimiento de alumnos estudiando ingeniería de sistemas y hay mucha deserción. Y es grave porque la demanda cada vez aumenta, por las empresas que están llegando, el desarrollo de las tecnologías de la información. Y además porque las empresas están en un cambio de chip porque están entendiendo para qué sirven un técnico y un tecnólogo. Técnicos se gradúan 1.073 cada año y tecnólogos 6.405. Y eso es un trabajo fuerte, porque les estamos enseñando a las empresas que en algunos cargos pueden servir técnicos y tecnólogos y no siempre profesionales, que en este momento están 100% copados.

¿Por qué a la gente no le gusta estudiar esta carrera?

Yo creo que es una mala información desde el colegio. Los sicólogos hacen una guía de las carreras de siempre, como medicina, administración, pero si le preguntan al sicólogo qué hace un ingeniero de sistemas, yo creo que no lo tienen claro. Entonces el alumno cree que al manejar office, excel o un computador ya sabe de sistemas, y fuera de eso creen que ese que arregla los computadores está en el rincón como Betty la fea. Y resulta que es lo contrario: hay un ingeniero de sistemas que está tomando decisiones en una empresa, que está en una junta directiva, que no sólo es jefe hacia adentro, sino que es capaz de aumentar la productividad.

¿Cómo proyectan 2015?

Creciendo a tasas como las del año pasado, en un 35%, y el Gobierno está muy enfocado en invertir talento humano, porque podemos crecer, pero sin talento quedamos varados.

 

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